El mundo no se engaña tan fácil
En los años que gobierna Milei, la Argentina, que iba a volver al mundo, parece haber sido abandonada por el mundo, o por lo menos por la parte del mundo que elegía Argentina como lugar para hacer sus inversiones o para pasar sus vacaciones.
En los dos años de gobierno libertario, dieciséis multinacionales han dejado sus inversiones en el país, ya sea yéndose o vendiendo sus activos, y dos millones de turistas extranjeros ya no vienen al país.
Algunas multinacionales que nos dejan no son muy conocidas por el público en general como Procter y Gamble, Internexa o Dasa (no obstante son firmas que comercializaban marcas como Gillette, Pampers, Always, Pantene, Head & Shoulders u Oral B, operaban miles de kilómetros de fibra óptica o daban cobertura de salud a miles de argentinos), pero otras tenían décadas de presencia en el país y eran ampliamente conocidas como Mercedes Benz, Exxon Mobil, Makro o el banco HSBC.
El caso más espectacular y que pinta con mayor detalle el estado actual del manejo político de los libertarios en el gobierno lo dio la retirada de Petronas de la mayor inversión en la historia de la Argentina. La firma estaba dispuesta a invertir 30 mil millones de dólares en la construcción de una planta de Gas Natural Licuado para exportación en Bahía Blanca.
Pero la casta política que hoy domina el país con la complicidad de los grandes multimedios, vetó esa localización porque favorecía a un gobernador que no era del color político del presidente.
Como la empresa dijo que si no se hacía en la provincia de Buenos Aires no se hacía, la runfla libertaria y sus socios de redes y periodistas inventaron que se haría en un puerto inexistente de la provincia e Rio Negro, cuyo gobernador es fiel vasallo político de Milei.
Era una patraña para ocultar que la inversión se caía. La patraña incluyó el pomposo anuncio, repetido por los medios, de un supuesto reemplazo de Petronas por Shell. Pero en diciembre pasado Shell desenmascaró toda la operación de ocultamiento al anunciar que no será parte de ese invento que es Argentina LGN.
La otra pata del divorcio de la Argentina libertaria con el mundo se evidencia en la estrepitosa caída del turismo receptivo internacional, que perdió la friolera de dos mil millones de dólares en dos años de Milei porque dos millones de turistas dejaron de elegir a nuestro país como lugar de destino. El motivo es el mismo que destruye el turismo local y que espanta a las multinacionales que nos abandonan porque los ingresos medios de las familias derrumban el consumo: una política económica que seca a los argentinos de pesos reduciendo sus ingresos y un dólar barato que hace a nuestro país caro en moneda extranjera.
Desesperados por estos fracasos que sus socios de los medios ocultan mientras distraen con el affaire de la AFA (a la que atacan porque no transa con ellos el negocio de los derechos de televisación del futbol), el presidente y su séquito intenta reemplazar ese alejamiento del mundo real con una subordinación de relación carnal con el fascistoide presidente de la potencia dominante y sus socios del sionismo genocida.
Esa subordinación y los dólares que le llovieron le permitió un buen resultado en las elecciones y un camuflaje para la ruina económica y financiera en que ha sumido al país.
Pero el mundo real no se engaña tan fácilmente como a los votantes argentinos. Las multinacionales que se van y los turistas que no vienen, no dejan margen de duda.
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