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Viernes 23 de enero 2026

El país del olvido

Redacción 23/01/2026 - 00.13.hs

El Banco Central, el que iba a ser cerrado porque era el origen de todos nuestros males, ha comenzado a cumplir la orden del Fondo Monetario de comprar dólares para aumentar las reservas que le garanticen a los prestadores de dólares que Argentina tendrá con qué pagar los vencimiento de intereses.

 

Hasta ahora, los vencimientos se han estado pagando con más deuda y más emisión, lo que ha llevado a que las tasas de interés más que dupliquen la inflación con un efecto depresor del consumo, de la producción y de la cada vez más lejana “recuperación”.

 

Los datos de noviembre, los últimos que difundió el Indec, no dejan lugar a dudas. La actividad económica cayó pese a todo el viento de cola del petróleo, la minería y la producción agropecuaria, contradiciendo no solo el relato oficial de la Casa Rosada, sino los pronósticos del Fondo Monetario que auguraban un crecimiento que no se refleja en la realidad.

 

Por si hacía falta, el Indec también difundió las cifras del consumo en supermercados, que arrojó una caída de casi cuatro puntos en solo 30 días respecto al mes anterior que ya era malo, y estamos con los peores registros desde diciembre de 2023.

 

La comparación con 2013, que sigue siendo desfavorable para el experimento libertario, oculta, sin embargo, que hubo una Argentina hoy olvidada con cifras de ingresos y consumo muy superiores hace solo una década.

 

Por ejemplo, en 2013 en la Argentina se vendieron 955 mil vehículos, casi un millón, y hoy se vanaglorian de vender 618 mil vehículos, y lo presentan como una “recuperación”. La diferencia no es solo numérica, sino que da cuenta de la distribución de la riqueza que imperaba en aquellos “malos” años de CFK.

 

La mayoría de los casi un millón de autos de 2013 eran en su mayoría autos familiares chicos y medianos de los que compra la clase media asalariada. Los que ahora componen las cifras de ventas tienen un mayor componente de vehículos como camionetas, híbridos y de gama media y alta, típicos de las clases más acomodadas.

 

Estos datos sirven para verificar que la verdadera grieta que se está plasmando rápidamente en el país no tiene nada que ver con los votos ni las preferencias políticas, como se les hizo creer a millones de argentinos. Sino la simple y brutal brecha económica que cada vez más divide a los argentinos.

 

En 2015, el país tenía indices de empleo, de haberes jubilatorios y salariales, de consumo, de industrialización, de construcción, de inversión social, en infraestructura, en ciencia y en desarrollo infinitamente superiores a los que se exhiben hoy.

 

Sin embargo el malestar de aquéllos años era porque el país estaba lleno de “planeros” y porque no se podían comprar más que dos mil dólares por mes y porque la inflación era alta (25%).

 

Hoy hay millones de planes más repartidos entre la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta alimentar (superan los seis millones entre la AUH y la TA) y el dólar baja porque no hay demanda de las familias que no pueden comprar, no ya dos mil dólares por mes, sino ni siquiera doscientos. Y la inflación es diez puntos más alta pese a toda la recesión y el golpe al consumo.

 

Como dice el tango, venimos de un país que está de olvido, siempre gris...

 

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