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Viernes 15 de mayo 2026

Incertidumbre en medio del (des)orden

Redacción 15/05/2026 - 00.13.hs

La cooperación competitiva entre las dos grandes potencias de este tiempo preside esta reconfiguración en la que potencias intermedias como Rusia, India, Turquía y Brasil también mueven sus fichas. Sin embargo Donald Trump llegó a esta cita bajo presión.

 

Por Eduardo Lucita*

 

La reconfiguración del tablero internacional, que se está procesando desde hace ya tiempo y que se aceleró con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU, tuvo esta semana una cita clave: la reunión de Trump con Xi Jinping en Beijing mediada por la guerra.

 

La cooperación competitiva entre las dos grandes potencias de este tiempo preside esta reconfiguración en la que potencias intermedias como Rusia, India, Turquía y Brasil también mueven sus fichas. Sin embargo Donald Trump llega a esta cita bajo presión. Tanto por la situación internacional conmocionada por la guerra en Medio Oriente como por la situación al interior de los EEUU, persecución a inmigrantes, precio del combustible, caída de la confianza del consumidor y a que cada vez un mayor porcentaje de la ciudadanía estadounidense se manifiestan contra la guerra.

 

Tensiones.

 

Trump no ha logrado, como prometió, resolver rápidamente la guerra. Su política ha sido en estos dos largos meses más que errática. Los analistas se preguntan ¿Quiere cambiar las políticas de Irán, o quiere cambiar a Irán? No es para menos ha oscilado en declaraciones que hablan de borrar del mapa a toda una civilización y luego a proponer planes para negociar una paz duradera. Por momentos exhala optimismo y de inmediato reanuda los ataques. “Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero han terminado” declaró hace una semana atrás, para de inmediato señalar “La guerra está lejos de haber terminado”.

 

No caben dudas que la fuente de todas estas contradicciones esta en haberse dejado arrastrar a la guerra por Israel. Guerra a la que se sumó sin estrategia de entrada ni de salida. De estas tensiones da cuenta Farred Zakaria en The Washington Post ¿Por qué la mayor potencia del mundo no logra doblegar a un país tanto más débil?”, republicado en La Nación del 9 de este mes.

 

Estas idas y vueltas en la política de Trump se ven reflejadas en la serie del precio internacional del petróleo que desde el inicio de la confrontación varió de unos 65 dólares el barril Brent hasta los 125. Más que una curva estable se parece al electrocardiograma de un paciente con arritmias severas, picos de alza y caídas importantes. Movimientos impredecibles día tras día y aún en el mismo día.…

 

Implicancias en la política interna.

 

Trump también está presionado por el impacto político que la guerra ha causado al interior de EEUU. Según The Washington Post, ABC News e Isos, ya es tan impopular entre la ciudadanía como lo fueron las guerras de Irak (2006) y Vietnam (principios de los 70), y eso que no hay por ahora el impacto emocional que provocan las llegadas masivas de ataúdes a EEUU como lo fue en las guerras anteriores. Según Gallup este nivel de rechazo tardó años en expresarse cuando Irak, sin embargo ahora bastaron solo dos meses. Solo el 20% de la población considera que la ofensiva de EEUU ha sido exitosa, mientras que el 63% piensa que fue un error. El 40% que ha sido un total fracaso, mientras que otro tanto piensa que aún es temprano para saber el resultado final del conflicto.

 

Paz y guerra.

 

Trump necesita una salida elegante por la paz que le permita vender que triunfó, Irán necesita la paz porque su infraestructura esta destruida y la situación económica se agrava día a día, China presiona por una paz duradera que le garantice el suministro de petróleo. Solo a Netanyahu y su propuesta del Gran Israel le interesa la continuidad de la guerra.

 

La previa antes del encuentro.

 

El costo de la guerra para EEUU está estimado hasta ahora en 25.000 millones de dólares, lo que incrementará su déficit fiscal, del orden del 6-7%. Hay que adicionarle el fuerte déficit comercial, especialmente con China Todo se financia con deuda, que ya es superior al 100 % de su PBI, con el agravante que esa deuda crece anualmente más que el PBI. Las partidas para pagar los intereses superarían ya a las de los gastos en defensa y a los del plan Medicare.

 

En principio existiría un acuerdo general alcanzado en la reunión de París entre Scott Bessen Secretario del Tesoro estadounidense y He Lifeng vice primer ministro chino. Se trataría de avanzar en un pacto comercial por el que China disminuiría las inversiones en su sector manufacturero para así reducir su nivel de exportaciones que está desindustrializando al resto mundo, al mismo tiempo estimularía el consumo interno, muy bajo respecto al de otras potencias, de modo de aumentar sus importaciones. Por su parte EEUU buscaría un resultado inverso, aumentar sus exportaciones y reducir las importaciones de tal manera de reducir su enorme déficit comercial. EEUU abriría su mercado a las inversiones chinas, y flexibilizaría las restricciones para exportarle semiconductores avanzados, chips de memoria y equipos para fabricarlos. Mientras que la República Popular facilitaría el ingreso a su mercado a las empresas de alta tecnología y garantizaría el suministro de tierras raras. De esta forma intentarían remover los condicionantes estructurales de las dos economías: la debilidad de su política exportadora en una y la debilidad de su mercado interno en la otra.

 

Paralelamente avanzaría un acuerdo sobre alta tecnología en la que China lleva la delantera en cuanto a las aplicaciones concretas (robótica, internet de las cosas) mientras que EEUU lidera ampliamente la fase inicial (investigación y desarrollo). La dinámica de la cooperación competitiva se consolidaría con este acuerdo.

 

Ausencia de certezas.

 

Sin embargo esta visión optimista del encuentro que comenzó este jueves es promovida por el propio EEUU mientras que China es más cautelosa, no aventura nada todavía y maneja los tiempos. El Estrecho de Ormuz estará en el centro de las discusiones pero también el apoyo de EEUU a Taiwán, el de China a Irán y las relaciones de los dos con Rusia Los intereses geopolíticos están en juego. De extenderse el conflicto las posibilidades de que la economía mundial se estanque o ingrese en un período de estanflación no le sirve a las grandes potencias. Reina la incertidumbre en el desorden mundial.

 

* Integrante del colectivo Economistas de Izquierda (EDI)

 

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