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La guerra y los cambios geopolíticos en Oriente Medio

Redacción 03/07/2026 - 00.17.hs

La guerra no ha terminado. Solo hay una tregua y un plan que hay que discutir. Irán se ha fortalecido regionalmente, mientras que EEUU ha acentuado su debilidad relativa. China y Pakistán jugaron un rol fundamental.

 

EDUARDO LUCITA*

 

Tal vez son ya casi 40 las veces que Donald Trump anunciara “la victoria total y completa”, que ya “habían ganado”, que “arrasaría militarmente a Irán” imponiéndole una “rendición incondicional, que “cambiaría su régimen político” Sin embargo al día de hoy solo hay un Memorándum de Entendimiento, que Trump celebró como un logro “completo” de la “paz a través de la fuerza”, que impone una tregua de 60 días–por demás frágil- a partir de su firma, el 17 de junio, dos días después de acordarse el alto el fuego, para discutir los aspectos técnicos y políticos de un Plan de 14 puntos.

 

Los principales analistas internacionales no vacilan en caracterizar como derrota de EEUU el Memorándum de Entendimiento, mientras que para el influyente New York Times no solo EEUU perdió la guerra sino que Irán emerge como el ganador estratégico.

 

No es un dato menor que Trump involucrara a EEUU en este conflicto, sin tener en cuenta al Consejo de Seguridad Nacional, tampoco las opiniones del Secretario de Estado y de su vice-presidente y desoyendo al Pentágono y a la CIA. Así se dejo llevar por Netanyahu que lo convenció que era el momento de atacar a Irán y que el conflicto duraría pocas semanas Para el politólogo y analista internacional Fabián Calle “Irán es el mayor error militar de Estados Unidos, superior a Afganistán y Vietnam”.

 

Después de cuatro meses de guerra que impactaron fuerte en la economía mundial, que aumentaron en miles de millones de dólares el gasto fiscal, EEUU no ha logrado ninguno de los principales objetivos que proclamara a los cuatro vientos.

 

No solo no logró la rendición incondicional y el proclamado cambio de régimen, aunque si hubo cambios no buscados al interior del régimen –perdieron espacio los religiosos y ascendió la Guardia Revolucionaria, un ala más radical que los ayatolas- sino que los 14 puntos del memorándum dejan para más adelante la cuestión del plan nuclear iraní, qué hacer con los 440 kilos de uranio enriquecido o con el poder misilístico de la nación Persa.

 

Pero además se levantaran las sanciones financieras y se liberaran los casi 100.000 millones de dólares que estaban retenidos en varios países e Irán vuelve a comercializar su petróleo. Se constituirá un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción del país (seguramente un gran negocio para las empresas estadounidenses y especialmente para las del presidente norteamericano).

 

El plan comprende una serie de concesiones que Trump se vio obligado a ceder para lograr desbloquear el estrecho de Ormuz y evitar que la economía mundial entrara en recesión (exigencias de China). Pero también mirando la inflación en su propio país (el costo de la nafta), el impacto político que la continuidad de la guerra estaba causando al interior del partido republicano y el horizonte cercano de las elecciones de medio término.

 

Por su parte Irán se compromete a no desarrollar armas nucleares (algo que siempre ha dicho) y a levantar el bloqueo en Ormuz (no otra cosa que volver a la situación previa a la guerra), pero queda pendiente la cuestión de los derechos de paso (tal vez no cobren peaje pero si derechos por servicios marítimos). Como condición puesta por Irán Israel debe cesar los bombardeos en el Líbano, hacerlo cumplir será responsabilidad de EEUU.

 

Cambios.

 

La evolución del conflicto iniciado por Israel y EEUU ha dejado expuesto el impacto sobre el tablero geopolítico mundial y regional. Ha sembrado dudas sobre la capacidad de liderazgo global del imperio que sale debilitado en términos militares, económicos y diplomáticos. Mientras que la imagen del presidente Trump y de su gobierno ha quedado muy deteriorada. Le costará vender como un triunfo esta derrota.

 

Irán sale fortalecido, a pesar de las importantes pérdidas militares, económicas y políticas y los daños en su infraestructura. Sin embargo tuvo la capacidad de comprender el valor estratégico y como arma de negociación de un accidente geográfico como el Estrecho de Ormuz. Lo utilizó para condicionar la economía mundial y para presionar a Trump, que urgido por las elecciones internas, tuvo que retroceder y ceder a las demandas iraníes. La contracara de esta derrota no es solo el triunfo de Irán, sino también el impacto en las dinastías del Golfo que se ven desprotegidas ante un Irán que se mueve con total autonomía y que les ha hecho sentir el rigor de sus misiles. El analista Claudio Katz reflexiona: “Si terminan negociando con ese contrincante -asumiendo actitudes de mayor autonomía del tutor yanqui- podrían alterar seriamente la dinámica del sistema financiero internacional.

 

China, que actuó entre bambalinas, es la otra potencia que sale fortalecida. Presionó, a través de Pakistán, para que el acuerdo protegiera sus intereses económicos globales, ya que una recesión afectaría directamente su lógica de acumular a través de las exportaciones. Mientras que Israel ha quedado muy desprestigiado. Es el único país en la región que quiere continuar la guerra y boicotea todo intento de paz y estabilización, mientras que no abandona su proyecto de Gran Israel.

 

En los próximos años se verá cuanto ha cambiado el poder geopolítico en la región.

 

*Integrante de EDI –Economistas de Izquierda-

 

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