Martes 23 de abril 2024

La verdad avanza

Redacción 21/05/2023 - 00.16.hs

Pasaron las elecciones en La Pampa y dejaron todas las certezas que proporcionan las urnas. Se acabaron las proyecciones, las encuestas y las especulaciones. Quedaron las confirmaciones, las desazones y las esperanzas que se trasladarán directamente hasta la próxima convocatoria.

 

Porcentaje más o porcentaje menos, en la provincia se dio lo esperado. Lo mismo también pasó en otros distritos, al menos en todos en los que la Corte Suprema de Justicia decidió no entrometerse.

 

La tendencia de los votantes para las gobernaciones va en el sentido del apoyo a los oficialismos, lo que ha sido visto por los analistas políticos como una especie de respaldo a gestiones que entienden que no están directamente vinculadas con los vaivenes de la política nacional y menos aún con los problemas económicos que afecta el país.

 

Pero, desde que se iniciaron los procesos electorales desdoblados, hay un pronóstico que se anuncia y que hasta ahora no se ha podido confirmar. La irrupción en la escena mediática porteña de un dirigente que encabeza una agrupación política denominada “La libertad avanza” ha sido fogoneada como la impulsora de un supuesto “batacazo” en las urnas que aún no ha visto coronada su valoración en las urnas.

 

Un ensayo extravagante.

 

Sucede que los medios hegemónicos de la Capital Federal, que irradian sus tentáculos hacia el interior del país, decidieron poner en marcha hace un tiempo un nuevo ensayo comunicacional para medir su penetración en la población. Se trata de la exposición de un candidato llamativo desde el aspecto físico, con una cabellera abundante y diferente al resto, con propuestas extravagantes, discurso altisonante y que busca atraer a esos disconformes con el sistema democrático que siempre esperan la aparición de alguien que sea vocero de su propia bronca.

 

La primera parte del plan se cumplió a rajatabla, porque era la que dependía de estos mismos círculos poderosos. Lo instalaron en las pantallas de sus canales, le dieron voz en sus radios y enormes títulos en sus diarios para darle visibilidad y así hacerlo conocido. Después lo mostraron en algunas giras proselitistas por provincias alejadas para mostrar que el “fenómeno porteño” se iba extendiendo al resto del país. Y cada video reproducido en las redes sociales era alentado con “sesudos´” análisis sociopolíticos que preanunciaban la “sorpresa electoral” que se avecinaba.

 

Y hasta llegaron a hablar de una postergación a los segundos y terceros puestos para los candidatos de los partidos tradicionales que alternan en el poder desde la recuperación de la democracia.

 

Un baño de realidad.

 

Nada de eso pasó y los mismos que hablaban de ese presunto fenómeno todavía no saben cómo explicar qué es lo que sucedió. Lo cierto es que esta fuerza “libertaria”, que promueve dolarizar la economía, cambiar el sistema de jubilaciones, eliminar el Banco Central, privatizar la educación, liberar la venta de armas y organizar la venta de órganos, entre otras cosas, cosechó muy pocos votos.

 

Veamos los datos de los escrutinios. Sacó 15,5 por ciento en La Rioja; 8,2 en Neuquén; 7,4 en Tierra del Fuego; 3,2 en Jujuy; 2,3 en Salta y 0,4 en Misiones. En La Pampa lo dieron con “cero voto”, pero porque tomaron el escrutinio para gobernador, donde ni siquiera presentaron candidato. Pero sí llevaron postulantes para la categoría de diputados provinciales. Esa boleta, la Lista 124 del Partido Libertario, cosechó apenas 3.502 votos, representando el 1,72 por ciento, de acuerdo con el escrutinio definitivo difundido este último viernes por el Tribunal Electoral Provincial de La Pampa.

 

Faltan distritos importantes, es cierto. Aún no se votó en Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, por ejemplo. ¿Será tan distinta la votación como para catapultar a esta fuerza minoritaria a pelear una elección presidencial?

 

Por el momento, la realidad está marcando un panorama muy distinto. El dato mata al relato.

 

Más que “La libertad avanza”, desde las urnas de las provincias los votantes están diciendo que la verdad avanza. Es una verdad que desmiente a quienes quieren ensayar disparatadas fórmulas y ver si encuentran respuesta en la sociedad. Viven en un microclima porteño que no encuentra eco más allá de la Avenida General Paz.

 

El resto de la sociedad quiere que se avance con la calidad de vida, con la economía, con los derechos laborales, con la salud, con la educación y con el buen servicio de justicia. A 40 años de la recuperación de la democracia, esos son los avances los que se merece el pueblo argentino.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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