Las Malvinas son argentinas. Un poco de ruido y nueces rancias
Por Francisco Babinec*
Bueno, el presidente bajó el tono y desandó un camino en el que la cuestión Malvinas era enfocada desde un punto de vista opuesto a nuestros reclamos. No podemos olvidar la liviandad de Patricia Bullrich al sugerir el intercambio de las islas por vacunas, y las persistentes declaraciones de la diputada Sabrina Ajmechet reivindicando la autodeterminación de los isleños.
El 16 de diciembre de 1965 la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 2065, por la que se reconocía que existía una disputa por la soberanía de las islas Malvinas entre la Argentina y el Reino Unido, que las había ocupado en 1833. Esta resolución, que invitaba a las partes a resolver sin demora la disputa de soberanía, fue impulsada por el entonces representante argentino ante las Naciones Unidas, Lucio García del Solar, junto al embajador extraordinario Bonifacio del Carril, nombrados ambos por el presidente radical Arturo Umberto Illia. Desde entonces Argentina ha reclamado infructuosamente el cumplimiento de dicha resolución. Como todos sabemos, el gobierno de facto encabezado por Leopoldo Fortunato Galtieri intentó recuperarlas por la fuerza en abril de1982, interpretando erróneamente que el alineamiento de su régimen con Estados Unidos primaría sobre la alianza estratégica de ese país con el Reino Unido. Ante la intransigencia del régimen militar, el gobierno de Ronald Reagan apoyó con suministros bélicos e información al Reino Unido, que recuperó militarmente las islas en junio de 1982.
Territorio en litigio.
Según las Naciones Unidas, es un territorio en litigio, incluido en la lista de territorios no autónomos bajo supervisión del Comité de Descolonización. Para la Argentina no es aplicable el principio de autodeterminación de los pueblos a los habitantes de las islas, por considerar que no es un pueblo colonizado, sino implantado por el Reino Unido en reemplazo de la población al momento de su ocupación en 1833. El aparente desinterés de Gran Bretaña en las islas mostrado pr años no se condecía con su importancia estratégica; en sus inmediaciones se libró una decisiva batalla naval en la I Guerra Mundial. La flota alemana al comando del conde (graf) von Spee que venía de derrotar a la británica frente a las costas de Chile, fue destruida por la Marina Real al comando de Sir Doverton Sturdee.
En el marco de la guerra con Irán y como forma de presión sobre el gobierno británico para que se involucre más en el esfuerzo bélico , el presidente Donald Trump ha sugerido que Estados Unidos podría revisar su posición de (supuesta) neutralidad en el conflicto Malvinas. Remarquemos, podría, no es que lo esté haciendo, como interpreta erróneamente Milei. El actual gobierno argentino, que no ha tenido una posición clara sobre el tema, a excepción de las posturas de la vicepresidente Victoria Villarruel, anunció inmediatamente una cadena nacional al respecto, en la anunció básicamente la intención de reforzar las sanciones a empresas que participen en actividades petroleras en la zona bajo litigio, sanciones que ya habían sido establecidas en 2011. El otro anuncio es la intención de establecer una base integrada en Tierra del Fuego, sin aclarar cómo se financiará. Recordemos que ya había trascendido hace un tiempo el interés de Estados Unidos en esa base, y que Argentina ya cuenta con una instalación en Rio Grande, que viene siendo desatendida desde hace tiempo. Además, hace pocos días el gobierno argentino decidió cerrar la base de Punta Indio, donde se formaban los pilotos aeronavales, en el marco de recortes presupuestarios.
Después de esta pirotecnia, lo más probable (esperemos equivocarnos) es que se terminen anunciando negociaciones sobre las actividades de extracción de petróleo en la vecindad de las islas, o sobre el control conjunto de la navegación marítima en la zona, todo con la anuencia de Estados Unidos. Algo que recuerda a la diplomacia de seducción de los isleños en los tiempos de Carlos Menem, y que no parece tener como objetivo recuperar la soberanía, sino salir del paso.
* Investigador, integrante del Centro de Estudios Sociales y Políticos.
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