¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Jueves 07 de mayo 2026

Los drones, la nueva guerrilla

Redacción 07/05/2026 - 00.13.hs

La historia de David y Goliat debería enseñar que la astucia vence a la fuerza, pero en los milenios desde su aparición, los grandulones del mundo no han hecho otra cosa que ignorarla, tratando de crecer lo más posible y de seguir apostando a la fuerza bruta.

 

POR JOSÉ ALBARRACÍN

 

En el libro de Samuel, la Biblia narra la historia de David y Goliat. De cómo David, un joven y esmirriado pastor judío, con su astucia ganada a fuerza de defender las ovejas de su padre contra leones y osos, pudo vencer en batalla al filisteo gigante Goliat. Esta historia eterna debería enseñar que la astucia vence a la fuerza, pero en los milenios desde su aparición, los grandulones del mundo no han hecho otra cosa que ignorarla, tratando de crecer lo más posible y de seguir apostando a la fuerza bruta.

 

Historia.

 

La historia está repleta de ejemplos en los que, siguiendo este principio, fuerzas militares inferiores en tamaño y en armamento vencieron a verdaderos titanes de la guerra. Desde la batalla de las Termópilas en la antigua Grecia, pasando por las guerras de la independencia americana en el siglo XIX, hasta los movimientos de liberación del Tercer Mundo -con sus técnicas de guerrilla- en el siglo XX.

 

No debe haber espina más dolorosa para el imperio norteamericano que su catastrófica derrota en la guerra de Vietnam, que todavía hoy resuena cada vez que una aventura militar igualmente desorejada termina en una derrota colosal, como ocurrió recientemente en Afganistán, con el show de una caótica retirada incluido.

 

Sin embargo, continúan apostando al tamaño: misiles más grandes, aviones más caros, renovada carrera nuclear. En parte esto se debe al apetito insaciable de lo que el presidente Eisenhower bautizó como "complejo industrial militar" de su país, esa industria lúgubre que manda en Washington y que es clave en su relación con Israel. Pero también obedece a una estética de lo monumental: el actual presidente quiere poner su nombre en el portaaviones más grande jamás fabricado; quiere construir en Washington el arco del triunfo más alto; quiere construir en la Casa Blanca un gigantesco salón de baile, como si el mundo no hubiera presenciado ya su poco talento como bailarín.

 

Drones.

 

Supuestamente las nuevas tecnologías satelitales, las computadoras personales, el GPS y la internet, hacía imposible la reaparición de un fenómeno político como las guerrillas del siglo XX. Pero hete aquí que esas mismas tecnologías son las que han venido a proporcionar las nuevas armas de guerra para los pobres y los pequeños. No tendrán el glamour romántico de antaño, pero los drones son la nueva guerrilla.

 

En la guerra contra Irán, EEUU e Israel tiraron con todo lo que tenían. Tanto es así, que hay quien reportó que el cese de las hostilidades se debió a que en Washington hicieron el recuento de armas y municiones, y llegaron a la conclusión de que les va a llevar meses, si no años, volver a tener un stock adecuado para mantener sus "compromisos" con las regiones del mundo donde mantienen presencia militar.

 

Por su parte, los iraníes, con 117 de sus drones Shahed 136 (u$s 35.000 de costo) lograron destruir dos centros de datos de Amazon en los Emiratos Arabes (valuados en decenas de millones de dólares), sacándolos de servicio e interrumpiendo el flujo bancario en todo el Golfo Pérsico.

 

El año pasado, en tanto, Hamas se las ingenió, empleando cañerías en desuso de los asentamientos israelíes, bombas sin explotar y hasta los restos de un viejo barco británico hundido en la Segunda Guerra, para fabricar cohetes: Israel, para neutralizarlos, debió usar sus interceptores valuados en cuarenta o cincuenta mil dólares cada uno.

 

Otro tanto ocurre con Ucrania, que lleva resistiendo su guerra contra Rusia desde hace ya más de cuatro años, y aparentemente ha desarrollado -ante la falta de apoyo de EEUU- su propia tecnología bélica, contraponiéndose a los cohetes y drones que le disparan los rusos -muchos de ellos, de fabricación iraní- al punto que ya está comenzando a vender esa tecnología propia a países del Golfo Pérsico.

 

Nueva era.

 

Estos desarrollos ocurrieron, en buena medida, "gracias" a la guerra en Ucrania, donde ambos países contendientes han robustecido su aparato militar y la industria que lo abastece, adaptándolos a las tecnologías de una nueva era de "guerra asimétrica".

 

La idea de la destrucción masiva, con la que Donald Trump amenazó una y otra vez, pertenece claramente al pasado. Irán -que huele la desesperación- ahora se da el lujo de imponer condiciones, y levantarse cuando quiere de la mesa de negociación,consciente de que su control del estrecho de Ormuz, y el consecuente desbarajuste en el comercio mundial, les da una ventaja.

 

Para colmo, y como no podía ser de otra manera, ya se está empleando a la inteligencia artificial con fines bélicos. El sistema "Claude" de la empresa Anthropic, sin ir más lejos, está capacitado para, mediante un solo operador humano, ejecutar ciberataques en múltiples frentes. La misma compañía ha desarrollado otro motor de IA, "Mythos", increíblemente apto para encontrar vulnerabilidades en los sistemas informáticos de cualquier compañía o gobierno. Y conforme informó Bloomberg, ya ese sistema ha caído en manos en "usuarios no autorizados", que no han sido identificados, y cuyas intenciones todavía no se conocen.

 

Todo este panorama no puede menos que contribuir al caos generalizado y a no dudarlo horadará aún más los planes de los poderosos del mundo. Que se lo tendrán merecido, por haber despertado el fantasma de la guerra y destruído el orden jurídico internacional.

 

'
'