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Sabado 03 de enero 2026

Los trillizos nos dan una lección

Redacción 03/01/2026 - 00.07.hs

El nacimiento de trillizos en el hospital pampeano fue, en los últimos días del año, un acontecimiento que despertó el interés de la provincia y buena parte del país. Así lo prueban los números de lecturas en las redes de la noticia que este diario y otros medios locales difundieron. El nacimiento de tres hermanos en un solo parto no es cosa de todos los días y, desde la antigüedad las sociedades le han dado diversas lecturas casi siempre relacionadas con buenos augurios.

 

El caso del nacimiento múltiple en nuestra provincia no escapa a esa idea que la sociedad se hace de su ocurrencia. En el imaginario flotan el ambiente idílico que en nuestro país se le dio a las famosas trillizas de cabellos rubios que dominaron la escena farandulesca décadas atrás. La belleza del trío y su rutilante paso por las pantallas y revistas las acompañó desde su nacimiento y hasta bien entradas en años, y sedimentaron una cierta idea de la “trillidez”.

 

Pero no todos los casos tuvieron la misma suerte de una vida glamorosa, sofisticada y holgada como la que gozaron las llamadas “niñas de oro”. Todos los años, en la Argentina nacen más de un centenar de niños que comparten útero con otros dos. Y en la mayoría de los casos su llegada no está exenta de preocupaciones a la par de la alegría que conlleva todo nacimiento.

 

En un país cuyo jefe de gobierno ha confesado que viene a destruir el Estado y a monetizar la salud, y buena parte de los jefes provinciales que lo apoyan le dan los votos necesarios para que cumpla con semejante objetivo, que una familia se amplíe con la llegada de tres nuevos integrantes sin cobertura médica y social del Estado puede convertirse en una posible tragedia más que en un motivo de festejo.

 

Algo de eso puede entreverse de las declaraciones de los padres de los trillizos pampeanos. Asentados laboralmente en una provincia vecina de las que aplauden a rabiar y aportan votos para el plan de destrucción del Estado argentino y sus políticas sanitarias y sociales, los progenitores del trío de bebés nacidos en el Favaloro constataron tempranamente, no bien tuvieron la noticia del embarazo múltiple, que no tenían buenas perspectivas en ese Estado provincial donde vivían, de darle a sus pequeños las garantías de atención sanitaria que deseaban.

 

Decidieron entonces mudarse domiciliariamente a La Pampa, donde sí sabían que tendrían esa atención para la salud de sus pequeños y para la contención de ellos mismos.

 

La pregunta es si todos los que leyeron la crónica del nacimiento de los trillizos y las declaraciones de los padres de por qué nacieron aquí y no en una provincia vecina tomaron debida nota del rol que el Estado tiene en una y otra jurisdicción.

 

Dicho de otro modo: si advirtieron todos los interesados en el raro caso de un nacimiento triple que detrás de la simple noticia de la llegada de los niños tenemos la oportunidad de comprobar los efectos benéficos o perjudiciales de las políticas. Que la ausencia o presencia del Estado en este como en otros muchos casos, tiene efectos decisivos en la vida de los ciudadanos.

 

Se trata de comprobar si lo que se dice, se aplaude y se vota alentando la destrucción del Estado y su corrimiento de los problemas de la gente, como la solución para la Argentina, no es en realidad una trampa retórica cuyo cumplimiento tendrá (tiene ya) consecuencias catastróficas en la sociedad.

 

Solo habría que pensar qué hubiera sido de los tres inocentes, si en vez de un gobierno preocupado por lo popular, tuviéramos en La Pampa un experimento libertario.

 

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