Todavía recordamos
Alicia Chaves fue símbolo y personaje de la semana. Encarna cincuenta años de lucha. Ya forma parte de una historia pampeana ahora eternizada en una magnífica obra de teatro musical y recordada en los murales de un barrio con humildes viviendas que pudieron ser entregadas a sus legítimos adjudicatarios por un rescate de llaves durante la noche más oscura de la Argentina.
Raras coincidencias del destino permitieron que justamente fuera ese mismo nombre propio, el de Alicia, el que eligiera años después Charly García para hablar metafóricamente de los horrores de nuestro país.
Ninguna maravilla.
"Canción de Alicia en el país" es uno de los temas más reconocidos del prolífico García, grabado con el grupo “Serú Girán” en el álbum “Bicicleta”, en 1980. Aunque la composición original tenía por destino una película de 1973, la icónica versión se lanzó durante la dictadura y funcionó como una acertada metáfora política de una época, que terminó considerada como un himno de resistencia en el rock nacional.
El tema está cargado de simbolismo y crítica política. La letra utiliza la conocida historia de “Alicia en el país de las maravillas”, esa que narra el viaje surrealista de una niña curiosa que llega a un mundo fantástico lleno de absurdos, mostrando la transición de la infancia a la madurez e invitando a mantener la imaginación a flote frente a la tradicional rigidez del mundo adulto. En el tema reversionado por el músico del bigote bicolor, esa historia original es utilizada como un recurso para describir la situación social y política de Argentina durante la época de la dictadura.
La canción contiene críticas a la censura y a la violenta represión del régimen, con frases como “se acabó ese juego que te hacía feliz”, simbolizando el fin de la libertad que disfrutaba la población antes de la dictadura.
También hay menciones a no contar “lo que viste en los jardines” y tampoco “qué hay detrás de aquel espejo”, sugiriendo claramente la idea de mantenerse en silencio ante las atrocidades cometidas, ya que hablar podría llevar a consecuencias fatales. El tema cierra con la aceptación de una realidad transformada en “ruina sobre ruina”, para describir la percepción de un país devastado por la opresión y la violencia. En definitiva, la canción termina resumiendo una poderosa crítica social en el envoltorio alegórico de lo que en principio era un mero cuento de hadas.
Historias repetidas.
En Santa Rosa, la Semana de la Memoria por la Verdad y la Justicia había comenzado el lunes con el estreno de “La isla”, una obra destinada a recordar lo ocurrido en nuestra provincia y a mostrar que La Pampa también sufrió los horrores de la dictadura.
En formato de teatro musical, se expone lo acontecido durante la última dictadura militar en La Pampa. Dentro de un relato de ficción, se visibilizan hechos reales acontecidos en la provincia en los momentos previos al golpe, los secuestros y el cautiverio, el proceso posterior de exilio interno de las víctimas y finalmente el sostenimiento de la memoria en la búsqueda de la verdad y de la justicia con los juicios de la denominada Subzona 14.
El objetivo –bien logrado por cierto- es exponer lo ocurrido durante esa época de terror para terminar con ese mito que sostiene que “La Pampa fue una isla”. En un tramo de la obra, realizada por los integrantes del grupo “Lápices La Pampa”, hay un momento conmovedor, cuando una joven Alicia Chaves, en su función de secretaria del gobernador Regazzoli, va a rescatar en la madrugada previa al golpe un enorme tablero con las llaves de un barrio a punto de entregarse. Ese momento, musicalizado por el tema de Charly García, lleva tal carga dramática que hace inevitable que aflore la emoción en la mayoría de los espectadores.
Ese mismo barrio terminó siendo el epicentro del cierre de los actos programados a cincuenta años del golpe. Algunos vecinos de antaño siguen viviendo allí, o lo hacen sus hijos u otros familiares. Fueron 80 familias que desde ese día “gracias a don José tuvieron un techo”, tal como recuerda ahora emocionada esa misma Alicia que ya es personaje de teatro.
Conocida como “la chica de las llaves”, Alicia tuvo finalmente su homenaje por tanta valentía, tras animarse a afrontar un pesado desafío, tal vez sin medir siquiera posibles consecuencias.
Parecidas lágrimas a las de la función de “La isla” brotaron de los presentes en el emotivo acto realizado en ese barrio que antes era el “Peñi Ruca” y que ahora fue rebautizado con el nombre del ex gobernador Aquiles José Regazzoli . Hubo emoción cuando reconocieron públicamente a Alicia. Y también a la hora de la presentación de Víctor Heredia, un incansable luchador que nunca deja de dar pelea en esta interminable “batalla cultural”.
Víctor es uno de esos juglares que usa el “arte para cambiar el mundo”, como la declamada consigna que guía al grupo “Lápices La Pampa”. Y en sus temas también siempre sobrevuela esa idea que sostiene que “los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.
Cincuenta años después del golpe, el hombre subió con su guitarra a un escenario montado en un barrio cargado de simbolismo para recordarnos que siempre hay “razón de vivir”. Y también que, pese a todo, todavía recordamos.
DANIEL ESPOSITO
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