Sabado 28 de mayo 2022

Una diputada con ideas anacrónicas

Redacción 09/05/2022 - 01.00.hs

A falta de mejores ideas, una diputada provincial por Santa Fe propuso retornar a lo que fuera el servicio militar obligatorio para "encaminar la conducta de los jóvenes del país"; la idea, en opinión de la propia autora, fue calificada como "fabulosa". En una entrevista con un diario porteño no se le ocurrió mejor argumento para sustentar su iniciativa que "la formación de una conducta para que los jóvenes se levanten a las seis de la mañana, estudien, hagan ejercicios y les enseñen un oficio."

 

La diputada parece no entender que la "conducta" que reclama para los jóvenes escasea en muchas figuras políticas como ella que parecen disfrutar con hacer retroceder el reloj de la historia.

 

Parece ser que la iluminación que inspiró a la diputada le llegó después de un viaje que efectuara a Israel donde -evidenciando una notable desinformación- se admiró de que esa institución militar comprende a ambos sexos. Obviamente ni siquiera se le ocurrió analizar la situación de guerra que vive aquel país producto de sus políticas agresivas hacia sus vecinos. Más aún, tampoco fue capaz de recordar el poco aprecio que el servicio militar obligatorio tenía en su propio país, donde se consideraba como un año perdido, tanto que su anulación fue celebrada como uno de los -muy escasos- logros del por entonces presidente Carlos Menem.

 

Los memoriosos recordarán aquel período de su juventud en que debieron someterse sin posibilidad de evitarlo a regímenes castrenses prusianos y a una desactualizada instrucción militar que llevó al Ejército a ser uno de los responsable de la derrota de la guerra de Malvinas. Como institución se derrumbó cuando ocurrió la muerte del soldado Omar Carrasco, víctima de torturas por parte de sus superiores.

 

La infeliz idea de la diputada tuvo, al menos, un mérito: cosechó la crítica unánime de oficialismo y oposición, con apreciaciones que la calificaban entre el despropósito y el disparate. De paso, se le recordó la existencia de un actual servicio similar, pero de índole voluntaria, con el que se apunta a un mayor profesionalismo en una época en que los conflictos bélicos han dejado muy lejos la antigua concepción de la guerra. Valga la opinión de un obtuso golpista como Aldo Rico, quien también se manifestó en contra del proyecto.

 

Acaso buscando un mínimo apoyo político la diputada aludió despectivamente a la actualidad de Venezuela, país latinoamericano al que -según ella- no se debe imitar para nada; el tiro le salió mal: cosechó muchas opiniones contrarias en los medios que, al margen de polemizar sobre sus declaraciones, le recordaron sus andanzas cuando la llegada de un cantante inglés a Sudamérica.

 

Ante tantos rechazos que provocó su torpe iniciativa, la diputada intentó suavizarla apelando a la remanida frase de que "fue mal entendida" y que lo suyo pretendía evitar que los jóvenes de su provincia siguieran vendiendo droga como medio de ganarse la vida.

 

Paradójicamente una fuerte crítica llegó de un diputado de la derecha, ajeno a toda concepción progresista, como es de suponer: "el servicio militar -dijo- es una rémora feudal de sumisión monárquica; quienes proponen su reinstauración son cualquier cosa menos liberales".

 

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