Una dolorosa ironía
Es frecuente que los ataques de los Estados Unidos a cualquier país vayan acompañados, y previos a las acciones concretas, de un desarrollo previo e in crescendo de una campaña de difusión por los medios de comunicación basada en hechos, a menudo falsos, pero que motivan sicológicamente a las poblaciones de la nación que son el objetivo. El mejor y más reciente ejemplo es el de Venezuela.
Sin embargo, algunas veces la realidad ofrece hechos concretos, difíciles de refutar y que superan a cualquier planificación propagandística. Tal es el caso muy reciente de Irán. Se sabe que ese país asiático es uno de los principales enemigos de los Estados Unidos, y de su aliado Israel, con quien llegó a tener no hace mucho algunos duros enfrentamientos militares. Irán, ya se sabe, desde la caída de la monarquía –hace ya casi medio siglo- se trasformó en una “república islámica” (así lo dice su nombre oficial) con las limitaciones y detalles controversiales propios de un gobierno de muy fuerte influencia religiosa, especialmente a la luz de los valores que rigen en el Occidente cristiano. Por ejemplo, se puede citar el rigor en los comportamientos para con la religión y, muy especialmente en cuanto a la estética femenina, caso del velo facial y el peinado, que provocaron manifiestas rebeliones en las mujeres iraníes y también consecuentes represiones que vienen ocurriendo, muy duras algunas de ellas.
Ahora noticias incuestionables, pasadas a través de la censura oficial, hablan de miles de muertos en una de esas represiones.
Las fotografías y videos noticiosos muestran tremendas imágenes de muchos cadáveres en bolsas mortuorias en provincias del interior iraní. Algunos trascendidos estiman que las víctimas se cuentan por centenares, y describen la represión como de una increíble brutalidad. Informaciones atribuidas a Amnistía Internacional (que se tiene por una fuente respetada) hablan de al menos 2.000 muertos.
¿Qué circunstancias llevaron al gobierno teocrático a caer en semejante actitud, con tamaños resultados? Por lo que se sabe, la represión estuvo motivada inicialmente en protestas populares por la inexplicada muerte de una joven estudiante detenida por la policía religiosa del régimen bajo la acusación de no llevar bien colocado su yihab, el velo islámico de uso obligatorio en Irán. Pero en la circunstancia también habría influido una situación larvada desde hace bastante tiempo debido a los rígidos condicionamientos que aplica el islamismo en este país y que figuran en la propia constitución. Cabe señalar que no ocurre lo mismo en otros países de la misma orientación religiosa pero no teocráticos. Ese descontento popular llevaba mucho tiempo contenido y aparece ahora en un tiempo muy duro para el país, y también para el mundo donde pesan los dichos y actitudes del presidente norteamericano Donald Trump, que en su irracionalidad parece sentirse dueño del mundo. En esa postura late una pregunta que se desprende de sus declaraciones: ¿atacará a Irán?
Tras esos casi 50 años de gobierno revolucionario, el país vive momentos de dureza no solamente en los reclamos políticos y sociales; también en su economía atacada por los Estados Unidos y varios de sus aliados, que condenan los hechos.
Una ironía dolorosa muestra que los países que sostienen esas posturas críticas son los mismos que no han dicho palabra sobre el genocidio israelí en Gaza.
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