Lunes 06 de febrero 2023

Violencia digital en Gran Hermano

Redacción 06/12/2022 - 12.23.hs

El reality show lo hizo otra vez: se difundió una charla entre varones donde livianamente abordaban la extorsión con imágenes íntimas de mujeres y la viralización de fotos privadas, conductas que configuran la todavía no legislada violencia de género digital.

 

*VICTORIA SANTESTEBAN

 

La Edición argentina 2022 de Gran Hermano aparece con la estrategia de marketing de venta del producto a partir de los discursos de odio de sus participantes, con mensajes que atrasan, que violentan y perpetúan la discriminación. A pocos días de estar al aire, Telefe contó con varias presentaciones en repudio de los dichos difundidos desde la plataforma, sin ningún tipo de injerencia de producción. Las cuotas de odio mercantilizadas sirven a ese circo mediático sólo preocupado en los números del rating, tan al margen de la ley de medios y la 26.485 de protección integral hacia las mujeres.

 

"No entiendo la bisexualidad" fue uno de los dichos más repudiados a pocas horas de comenzado el reality, que una de las jugadoras enclaustradas vociferó bajo el ojo fisgón de GH.

 

Freijo.

 

La autora feminista Florencia Freijo ni bien comenzaba el programa en octubre de este año, publicaba en su cuenta de Instagram "Qué aprendieron hoy niñas y mujeres de Gran Hermano" y recopilaba algunas de las frases disparadas en los momentos de estreno del programa: "Me presenté en 11 certámenes de belleza y no perdí en ninguno, No salgo a comprar el pan sin estar maquillada, Soy muy buena convenciendo a la gente (más un plano de sus pechos), Lo único que quieren bailar las nenas es reggeatón, No entiendo la bisexualidad, Yo quería ser linda para ser aceptada y realmente operarme las lolas me cambió la vida, soy caprichosa, soy muy insegura conmigo misma, seguro de alguien me enamoré, soy muy enamoradiza, en mi valija no puede faltar el maquillaje, las cremas y cosas para el pelo, necesito mi almohada de bananas que es con la que lloro cuando necesito llorar". El final de su post advierte "No es inocente la industria cultural, es un dispositivo que educa, que mal-educa".

 

Florencia reflexiona que quienes analizamos estos dispositivos perpetuadores de la violencia y la dominación somos sistemáticamente violentadas: por aburridas, por snobistas... pero motor feminista es más fuerte, impulsa a ir por todo, a concretar los cambios de las bases culturales, a desmantelar los estereotipos que programas como Gran Hermano se proponen continuar perpetuando.

 

Florencia se detiene en la imagen de mujer que muestra el programa, la única imagen válida de mujer que aparece en esa pantalla hegemónica: no hay mujeres representadas que no estén pendientes de la mirada de aprobación externa y la búsqueda constante del rol erótico. Entre los varones, observa Freijo, hay más diversidad, perfiles profesionales, otros humildes, el laburante de barrio, algún boludo evidente.

 

"Merecemos como mujeres tener otros modelos que nos inspiren, merecemos dejar de ser mal educadas" y que la representación femenina en los medios abandone la imagen estereotipada de belleza, amabilidad rosa, erotismo hegemónico, sumisión y falta de inteligencia para abrir paso a otros modelos de mujeres posibles.

 

Violencia. La charla entre varones en la casa de Gran Hermano hace algunas horas, fue levantada por varios portales feministas para advertir de la violencia de género de los diálogos, tan culturalemente naturalizados: "Por razones yo tengo re guardadas ... si se manda algún moco, yo tengo en el drive, hago así: saco la carpetita y empiezo" ... otro agregaba "yo debo tener 25, 30 fotos de minas que me mandaron" ... otro varón se ataja "nunca en la vida mandé una foto de nadie". Ninguno de esos varones hizo una diferencia con una intervención feminista que los hiciera repensar sobre lo que estaban diciendo. Sin pretender que ese varón dé cátedra sobre violencia de género y cultura de la violación a partir de la tolerancia de esos dichos, con una mínima intervención que advirtiera al grupo sobre la gravedad del no consentimiento en pasar fotos, la extorsión a partir del material íntimo, bastaba. Al menos el mensaje hubiera sido otro. "Bastaba con eso nada más, para que la escena fuese totalmente otra y un mensaje diferente. Pero pasó lo de siempre", escribe la abogada especializada en derecho informático Marina Benítez Demtschenko.

 

En su paso por La Pampa en marzo de este año, Demtschenko indicó que la violencia digital de género coarta derechos digitales como el derecho a la identidad digital, el derecho a la sexualidad digital, a la libertad de expresión y se pronunció por ello a favor de la necesidad urgente de incorporar a la violencia digital de género a la redacción de la ley 26.485 y su tipificación como delito. "La violencia digital de género aleja a las mujeres de los espacios democráticos de toma de decisiones, de la participación pública, nos saca de plano y silencia"

 

Violencia digital.

 

El acoso digital, la violencia sexual, el grooming, el doxxing, el discurso de odio, el hackeo y los ataques a libertad de expresión son algunas de las conductas que constituyen violencia digital y si bien afectan a toda la población, como era de esperar en medio de las desigualdades estructurales de género, este tipo de violencia se direcciona particular e incisivamente a niñas, adolescentes y mujeres. La violencia digital de género comprende una multiplicidad de conductas que impactan en la salud física y psicológica de las mujeres, y así, en el desarrollo de su vida pública y privada, laboral y profesional.

 

La viralización de fotos íntimas y/o las amenazas sobre su viralización, la extorsión a partir de ese contenido, conductas todas a las que se hizo referencia livianamente en Gran Hermano, configuran violencia digital de género. En Argentina, los proyectos de Ley Olimpia (para la incorporación de la violencia digital a la ley 26.485) y de Ley Belén (para la tipificación penal de conductas que configuran violencia digital) buscan saldar la ausencia de regulación legal que vuelve las denuncias actuales contra este tipo de violencia a medio camino.

 

Cambio.

 

En medio de la violencia simbólica y mediática del Gran Hermano -que todo lo ve pero que mira para otro lado- encargada de continuar reproduciendo estereotipos, mandatos y más violencias que nos postergan, discriminan y revictimizan, la violencia de género de tipo digital - entre otras que han ido dando su aparición en el programa - referida en términos livianos, folklóricos y bien naturalizados, sin intervenciones ni del programa ni de los participantes que hagan a un cambio disruptivo sobre ese discurso violento, perpetúa la cultura de la violación, de la cosificación de los cuerpos y la subordinación de las mujeres. Queda para quienes esporádica o sistemáticamente adviertan esos mensajes, al otro lado de la pantalla, hacer el ejercicio introspectivo y poder denunciar al menos desde el sillón, con actos políticos al interior del hogar, en repudio de los dichos que insisten en estereotipos, violencias y discriminación.

 

*Abogada, magíster en Derechos Humanos y Libertades Civiles

 

Radio Noticias 99.5 · 06 - 12 - 2022 VICTORIA
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