Proyecto que apunta a prevenir la ingesta de alcohol

El 66 por ciento de los menores de 16 años de Santa Rosa y el 95 por ciento de los mayores de esa edad admitió haber consumido alcohol. Por eso, alumnos del colegio Santo Tomás hicieron un abordaje integral del tema, asesorados por profesionales.

Se suele decir que cuanto antes se ataca un problema, mejores son las chances de obtener un buen resultado. Y ése fue el objetivo que se planteó un grupo de preadolescentes de la ciudad que aún no tuvo contacto con el alcohol, pero que sabe que puede transformarse en un componente muy presente a su alrededor en poco tiempo, cuando las salidas y la nocturnidad abran las puertas a las nuevas sensaciones.
"El consumo de alcohol en los menores es un tema que nos preocupa, por eso decidimos elaborar un proyecto que trascienda nuestro curso y que se pueda extender a todo el colegio, incluso a la escuela primaria para abordarlo desde bien temprano", explicó Martina, de primer año del colegio Santo Tomás de Santa Rosa.
"Tomémoslo en serio" es el nombre del trabajo realizado por chicos y chicas de 12 años que, bajo la supervisión de la tutora Adriana Arata, se basó en un abordaje integral de una problemática que está "tan naturalizada" como "desbordada".
"La preocupación surgió cuando nos enteramos de que en los últimos años se pusieron de moda las posbajadas, con chicos que terminan muy alcoholizados en encuentros que se hacen después de las fiestas de egresados. Son reuniones donde el consumo de alcohol es masivo, y eso genera consecuencias que pueden ser terribles, como problemas de salud, embarazos no deseados, peleas o accidentes de tránsito", destacó Inés.

El proyecto comenzó con una capacitación multidisciplinaria ya que los alumnos tuvieron charlas con un psicólogo, un antropólogo y un médico en las cuales se abordaron distintos aspectos: históricos, sociológicos y de salud referidos al alcohol.
"No teníamos idea de todo lo que puede generar el alcohol, por eso también decidimos hacer encuestas con chicos y chicas más grandes y, en un principio, todos ven los efectos supuestamente positivos de tomar. Al principio se ríen, pero cuando les contábamos todo lo que pueden padecer se ponían muy serios", recordó Victoria.
Según los datos que recabaron los alumnos y alumnas, el 66 por ciento de los menores de 16 años admitió haber consumido alcohol mientras que el porcentaje trepa hasta el 95 por ciento entre los mayores de esa edad. La ONG "Luchemos por la vida" reveló en un informe publicado la semana pasada que los jóvenes conductores protagonizan tres veces más accidentes que los conductores mayores.
Las estadísticas indican que mueren más por esa causa que por cualquier tipo de enfermedad. Además, cometen más errores que los mayores y protagonizan más accidentes univehiculares. Y conducen más frecuentemente a excesiva velocidad y/o alcoholizados.
"El problema tiene distintos aspectos, por eso apuntamos a la prevención y a la información. Al estar tan naturalizado socialmente el hecho de tomar, es común que se tenga poca conciencia sobre los efectos, y eso se agrava en adolescentes y jóvenes", destacó Martina.
"Hay conductas sociales que no se modifican, como el hecho de que muchos chicos y chicas terminan probando o tomando alcohol para no quedar afuera de un grupo. Si todos están eufóricos y desinhibidos el que no toma es señalado como aburrido, tonto o raro", añadió Victoria. "Además, en los medios o desde muchas familias se transmite la imagen donde se relaciona el consumo con la alegría. Casi nadie brinda con gaseosa o soda", aportó Valentín.

"Tomémoslo en serio" fue uno de los trabajos seleccionados en la 25° edición de la Feria de Ciencia y Tecnología de la provincia que se hizo en Toay y participará del 8 al 14 de noviembre en Tecnópolis, de la Feria Nacional.
El proyecto incluyó encuestas, charlas y la realización de dos videos. También una investigación sobre las popularizadas "previas", reuniones privadas en casas de familia para consumir la mayor cantidad de alcohol posible antes de ir al boliche.
"Observamos que en la mayor parte de los casos son los padres los que facilitan el alcohol o dejan que los chicos se reúnan en sus casas. Prefieren tenerlos cerca y controlarlos, pero es difícil porque al sábado siguiente van a otra casa y ahí no pueden controlar, lo mismo que en un boliche. También se reconoce que prohibir puede tener como consecuencia el efecto contrario", indicó Valentín.
En los últimos años es más evidente el consumo entre las chicas.

"Sí, también tiene que ver con que están más desinhibidas. De todas maneras se mantienen ciertas conductas porque cuando les preguntamos a muchos padres sobre si dejan consumir a sus hijos nos contestaron: ‘depende de si es hombre o mujer’. Está aceptado que el varón pueda tomar porque así sería ‘más hombre’ mientras que a las mujeres se las mira mal", apuntaron los autores del informe.
¿Cómo piensan seguir el proyecto para lograr que tenga algún efecto?
"Queremos que sea algo institucional del colegio, que se extienda al primario y también a otros establecimientos -afirmó Martina-. Trabajar junto a los padres y a las autoridades, algo que ya estamos haciendo porque es un tema que afecta a todos. En muchas cosas hay que cambiar la visión porque se trata de un problema grave con consecuencias irreversibles. Y siempre la prevención llega tarde, lo que queremos es llegar temprano".