Correr entre 25 mil personas

“Correr con tanta gente fue una sensación inolvidable”, coincidieron en afirmar Mario Becerra, Carlos Paz, Mario Wilche, Daniel Flores, Javier Noguera y Federico Yorio, algunos de los tantos pampeanos que disputaron el pasado domingo la Media Maratón (21 kilómetros) de Buenos Aires, donde compitieron cerca de 25 mil personas de todo el mundo.
La competencia, la más numerosa de Sudamérica, se puso en marcha desde la avenida Figueroa Alcorta al 7000, en el barrio de Núñez, con llegada en Figueroa Alcorta.
Becerra (empleó 1h33m) tardó quería participar de esta carrera. Era su asignatura pendiente y decidió invitar a los demás, que no tardaron en entusiasmarse. Del grupo que se formó, Paz (1h20m17s) era quien tenía experiencia, había disputado dicha maratón el año pasado.
Los deportistas, que habitualmente largan las pruebas pedestres que se realizan en La Pampa, alquilaron un departamento y partieron hacia Buenos Aires con la premisa de hacer una buena carrera, sabiendo que la posición final no sería de importancia. “Fuimos porque nos parecía que había que vivir la experiencia, que terminó siendo inolvidable. Se nos puso la piel de gallina correr con tanta gente al lado”.
Al momento de realizar la inscripción, se les preguntó qué tiempo pensaban hacer. Y en base a este dato, se organizó la largada, utilizando pulseras de diferentes colores. “Cada grupo estuvo bien identificado, y algunos esperamos varios minutos hasta poder pasar por la globa de largada”.
Wilche (1h35m), Flores (1h56) y Noguera (1h39m) afirmaron que “correr con tanta personas de todo el mundo fue una sensación inolvidable. Siempre se transita con gente al lado, uno se siente uno más. Ningún atleta se puede perder este espectáculo”.
“Yo había vivido la experiencia el año pasado, y fue tan emocionante como esta. La previa del sábado fue hermosa”, dijo Paz, al tiempo que Flores contó que no pensaba disputar la prueba, y decidió anotarse el último día, tras palpitar el buen clima que se vivía en las horas previas a la competencia. “Me entusiasmó de tal manera, que de ser asistente pasé a correr”.
De los momentos vividos, la llegada resultó lo más emocionante para los pampeanos. Contaron que vieron personas que festejaban hasta las lágrimas el solo hecho de cruzar la meta, sin importar el tiempo que habían tardado. “El hecho de llegar fue como un triunfo. Todos estaban contentos”, enfatizó Yorio (1h36m).
Consultado sobre cómo se volvieron a encontrar tras la llegada, Yorio respondió: “Antes de la largada, pusimos un punto de referencia para encontrarnos. No nos quedaba otra”.
Exhibiendo las medallas, con las emociones a flor de piel, los seis atletas revelaron que como grupo este fue el primer viaje, y que regresaron felices no sólo por lo vivido durante el evento sino además por la amistad que nació entre ellos.