Discriminación en Japón

NOTAS MAS BAJAS POR SER MUJER

Una escuela de medicina en Tokio admitió ayer que bajó las calificaciones de las mujeres en el concurso de admisión con el fin de limitar el número de estudiantes femeninas y se disculpó por estas viejas prácticas discriminatorias. “Hemos traicionado la confianza del público. Presentamos nuestras más sinceras disculpas”, declaró a periodistas el director general de esta universidad, Tetsuo Yukioka, sobre una práctica que lleva ya varios años.
Prácticas como éstas “no deberían producirse jamás”, agregó el vicepresidente, Keisuke Miyazawa, al asegurar que la escuela procedería a realizar pruebas equitativas a partir del próximo año. El caso fue revelado la semana pasada por un diario japonés, que remarcó que la escuela había actuado así con el fin de que las mujeres admitidas no representen más del 30% del número total de los estudiantes. “Con frecuencia las mujeres renuncian a ser médicos cuando se casan y tienen hijos”, dijo al diario Yomiuri Shimbun una fuente que intentó justificar la falsificación de notas.

Investigación.
Según las primeras informaciones de prensa, estas irregularidades empezaron en 2011, pero una investigación interna demostró que estas prácticas remontaban a 2006, precisó el martes la agencia de prensa Kyodo. Estas prácticas fueron descubiertas en el marco de investigaciones sobre otro caso que implicaba a la misma universidad, acusada de haber favorecido la admisión del hijo de un influyente miembro del ministerio de Educación. A raíz de las investigaciones de los medios se descubrieron otros casos similares.
Se trata de “pura y simple discriminación hacia las mujeres”, dijo uno de los abogados encargado de una investigación a la institución por este caso que ha causado indignación en Japón. “Es extremadamente preocupante si la universidad impide el éxito de las mujeres en el concurso (de ingreso) con la excusa de que es difícil trabajar con mujeres médicos”, denunció la titular del Ministerio de la Mujer, Seiko Noda.
Las mujeres japonesas son por lo general instruidas, pero los hábitos de trabajo en el país, donde se suelen hacer muchas horas extras, con frecuencia las obliga a abandonar sus carreras una vez que deciden fundar una familia. (AFP)