Con las lluvias se encrespó el debate

La tormenta climática se trasladó al campo de la política y ya aparecieron los primeros rayos y centellas en el firmamento preelectoral. Con la Obra de los Daneses como centro de la disputa, el candidato de Cambiemos disparó munición gruesa contra el gobierno provincial y éste respondió con dureza. La imputación del macrista consistió en acusar al peronismo por no enviar a Nación la documentación necesaria para iniciar la licitación; de inmediato llegó la réplica detallando todos los envíos que se realizaron a pedido del Enohsa.
No hacía mucho tiempo que el Centro Cívico había informado específicamente sobre este tema por lo cual sorprendió esta irrupción del joven diputado del PRO de volver sobre una cuestión que se creía superada. Es probable que la inexperiencia le haya jugado en contra aunque no debe descartarse una acción planificada por parte de un partido que hace gala de conocer como nadie los recursos del marketing político y la ingeniería de la imagen.
En política también rige el viejo principio que dice que no hay mejor defensa que un buen ataque, y es probable que en las huestes macristas hayan evaluado como un punto débil para su campaña electoral la escasez de obra pública nacional en territorio pampeano. De ahí que, como inmediata réplica, un funcionario provincial se encargó de informar que actualmente “ninguna” obra en nuestra provincia cuenta con el respaldo financiero de Nación.
Poco antes un asesor provincial y el intendente santarroseño habían polemizado por la actividad no muy visible de la empresa consultora responsable de los estudios para las obras hidráulicas en la capital pampeana y el jefe comunal se vino de Buenos Aires con un tardío convenio con el Ministerio del Interior para trabajos de mitigación.
Estas escaramuzas tuvieron lugar en el preciso momento en que se desataba la primera tormenta sobre la provincia inaugurando la temporada lluviosa que, como es sabido, se extiende durante la primavera y el verano. Entre la situación crítica, a causa de las inundaciones, que se vive en el este agrícola del territorio pampeano y la no menos inquietante que se observa en Santa Rosa es probable que estos debates no sean otra cosa que la emergencia en superficie de un estado de crispación que hoy afecta a la dirigencia pampeana de todos los colores políticos.
Todos saben que ya comenzó el ciclo húmedo y que la suerte está echada. Que la intensidad de las lluvias de ahora en adelante será la que determine la suerte de los santarroseños y pampeanos y no las obras preventivas que como nunca hoy brillan por su ausencia. Para volver más difíciles las cosas ahí están las rutas troncales otra vez cortadas por las últimas precipitaciones desnudando la incompetencia de Vialidad Nacional.
Es evidente que se acabó la tregua con la naturaleza, que ahora la emergencia entrará en otra fase mucho más preocupante y que la dirigencia política procurará arrimar “agua para su molino” -y tratará de no ahogarse- en estas semanas que faltan para las elecciones del 22 de octubre.