“La historia atrae a la gente”
Antes de viajar hacia esta ciudad, Felipe Pigna mantuvo un diálogo telefónico con LA ARENA, donde recordó sus comienzos en la historia. “Hablamos de Sarmiento, de Alberdi, de Rivadavia, de San Martín, de Güemes, de la Revolución de Mayo, del peronismo, muchos temas interesantes y claves de la historia argentina que vamos charlando: yo haciendo un panorama histórico y Pedro poniéndole notas de humor a cada cosa y hablando de los temas que él trata habitualmente en sus libros como el amor, el conurbano, peronismo, cosas que él hace muy bien”.
- ¿Cómo resumís estos hechos históricos enormes en un corto lapso de tiempo como el de un espectáculo?
- Tomamos algunos aspectos de estas personas o de estas situaciones que vamos nombrando, como civilización y barbarie, la cuestión de centro y periferia, capital-provincia, derribar este mito del interior del país, que es una frase espantosa -a mí me parece horrible- y que no tiene ningún sentido.
En general no hay una traslación automática al presente, nos ponemos en la época. Hay referencias al presente, por supuesto, pero hablamos de los personajes en su contexto. Es decir; en qué contexto Sarmiento elabora esa dicotomía o disyuntiva civilización y barbarie, qué implicaba, qué significó a lo largo de la historia esa frase y cuánto daño hizo. Algo que ha servido para discriminar mucho en nuestra historia durante mucho tiempo. Igual que esta cuestión de lo urbano y lo rural, el centro y los alrededores, conceptos ridículos como “remoto pueblo”, o “remota región”. ¿Remoto para quién? Para los que trabajan ahí no es remoto ¿no? Conceptos ridículos como “el último pueblo de la Argentina”. Debe ser el primero porque está en la frontera seguramente. Todo ese tipo de cosas que vamos naturalizando a través de los medios, a través de cómo se ha contado la historia, etcétera, que tratamos de poner en cuestión o al menos invitar a la gente a que lo piense un poco antes de seguir repitiendo slogans que es un poco lo que hacen los medios y lo que hace cierto relato histórico, de repetir cosas sin siquiera intentar comprobarlas, cosa que está pasando mucho con las redes y todo este fenómeno.
- ¿Cómo se eligieron los personajes?
- Hablamos de la memorabilia también, de las personas que constituyen nuestros recuerdos. La cultura popular se nutre no solamente de figuras protagónicas de la historia sino de gente que tiene que ver con el deporte, con el espectáculo o con todo lo que hemos tenido también por nuestro lado valoraciones independientemente de lo que nos digan que tenemos que valorar o no. Entonces aparecen Piluso, Coquito, Maradona, Doña Petrona, cosas que tienen que ver con la cultura popular, que también es importante. La gente se acuerda mucho más de Piluso que de los ministros de Onganía. Hablamos de qué recuerda la gente de la historia. Creo que eso es cómo se va constituyendo la memoria, no es lineal ni responde a la historia oficial tampoco.
- ¿En qué momento una personalidad pasa a ser parte de la identidad de un pueblo?
- Depende. Puede ser por cuestiones positivas y por cuestiones negativas muchas veces. Te acordás de gente que no te quisieras acordar, ahí hace algunas menciones Pedro que son muy graciosas.
Me hace gracia cuando dicen “va a pasar a la historia” como si eso significara que solamente va a pasar a la historia la buena gente y la gente que hace las cosas bien. Lamentablemente pasa a la historia todo, la gente que nos arruinó, la gente que nos mató, la gente que nos persiguió, todo eso es historia también. Entonces ante la pregunta de en qué momento se constituye la respuesta sería cuando algo es muy fuerte, muy determinante o cuando vos elegís recordar a cierta gente que te gusta, que te hizo bien, un grupo musical, un libro, una película, que también es muy importante en cuanto a la conformación de la memoria.
Una pasión.
Felipe Pigna lleva más de 20 años acercando la historia a la gente común. Se caracteriza por ser un historiador que cuenta los hechos de manera atractiva para todos, desde las infancias hasta los adultos mayores. Llevó la historia a la televisión, a las redes, a la radio, a los libros y a donde se le abrieran las puertas. Sin embargo, su amor por la historia nació mientras cursaba el colegio secundario. “Nunca soñé con ser lo que soy hoy, yo era un profesor de historia. Me llegó el amor en la secundaria, tuve una muy buena profesora en quinto año que nos marcó a muchos en cuanto al gusto por la historia y ahí empecé a decidir mi vocación y después tuve casi 30 años de docencia secundaria y universitaria que es algo que me marcó, me ayudó mucho”, afirmó. A partir de ahí, llegaría la popularidad. “Mis libros son producto de lo que implica ser docente, de la necesidad de que te entiendan, de ser claro, de ayudar a comprender un proceso histórico. Ahí arranca todo y hoy en día es una pasión, algo que me constituye y uno ya piensa históricamente”.
- Acercaste la historia a un público más joven…
- Sí, y a los niños también. Tengo una serie de libros infantiles y es un público que me gusta mucho, es muy exigente, muy inteligente y detesto esa frase ridícula del mundo, entre comillas adulto, que dice “es un razonamiento infantil”. Bueno se ve que no tienen contacto con los pibes, porque los pibes a veces son mucho más inteligentes y sesudos que ciertos adultos.
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