¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Ahora Carola

Redaccion Avances 27/09/2026 - 09.00.hs

Un unipersonal cómico que desnuda lo más urticante de las relaciones contemporáneas y las obligaciones de vivir en sociedad, con una interpretación de innegable talento.

 

María Evangelina Vázquez *

 

La obra tiene un ritmo exasperante. Carola pronuncia una catarata de palabras y no encuentra paz. La abruma la vida cotidiana y vive en aislamiento con un piyama en su casa todo el día. Tiene una lista interminable de cosas que hacer como comprar café o papel higiénico, pero también tareas más complejas. Es impactante ver el despliegue de papelitos de colores que ella cuelga en carteleras para establecer prioridades y separar, por ejemplo, aquello urgente de lo que puede esperar. En su cajita de anteojos conserva un papel que le recuerda que éstos están sobre su cabeza. Es que ella vive en su mundo. Está desesperada por una gotera de agua que no para de escucharse y eso también podrá generar cierta incomodidad en la audiencia. Infructuosamente trata de comunicarse con el encargado para solucionarlo. Esa gota que cae permanentemente se equipara a sus pensamientos que vuelan de un lado al otro sin control.

 

El texto revela la hipocresía de muchos vínculos sociales. Las redes que lejos de contener, se erigen como un espacio de competitividad convirtiendo a los amigos en rivales. El beso gigante que se manda Carola con todos sus contactos no es real. Ella tiene 40 años y no termina de sentirse adulta, parece que viviera una vida que no es real. Desesperada por todas las cuentas que tiene que pagar, Carola apenas puede sostener un trabajo precario de testear productos. Capítulo aparte merece ese encuentro del diario íntimo de su infancia y la relación con su madre tan particular que vemos brevemente en un video. Y también es de destacar su intento fallido de meditación y respiración, que despierta abundantes risas en el público.

 

La obra fue escrita por el autor multipremiado Guido Zappacosta y Amarella, la actriz que también protagoniza este unipersonal. El vértigo de este texto es impresionante. Uno puede recordar a la verborrágica Victoria de Envidiosa. La actuación es otro punto fuerte de esta pieza que se apoya en los gestos y en cada movimiento o frase que pronuncia la actriz para ganar más comicidad, incluso con elementos del clown. La dirección resulta muy acertada con la mirada de Noralih Gago. ¿Será Carola una procrastinadora crónica o simplemente una persona a quien la vida le cuesta un poco más que a los demás? Ahora Carola nos recuerda la fuerza que tiene vivir el presente. Ante las confesiones de esta muchacha, el espectador no sabrá si salir corriendo de la sala o aferrarse a su discurso que, a pesar de ser muy intenso, resulta ciertamente fascinante.

 

Ahora Carola puede verse los sábados a las 20:30 horas en NÜN Teatro Bar -Juan Ramírez de Velasco 419-, CABA.

 

* Colaboradora

 

'
'