Miércoles 29 de mayo 2024

Cacerolazo

Redaccion Avances 04/02/2024 - 15.00.hs

Juan Aldo Umazano *

 

Somos varias hermanas, muchas ya jubiladas que viven en viejos armarios y trinchantes. Cada una de ellas son como son; a las hermanas no se las elije; llegan al mundo porque nuestros padres quisieron. En último caso, puedo culpar de mi existencia al fabricante de cacerolas y con el tiempo, como toda cacerola, tengo una historia de comidas que van desde guisos, fideos y polentas, a otras iguales de sabrosas. Hoy, extraño todo aquello que me alimentaba para vivir. Recuerdo que algunas danzaban en mi panza cuando se cocinaban. Había carne, huesos, papas, cebollas, fideos, zanahorias. Todas bailaban al compás de un “rocanrol” hasta cocinarse. La letra decía:

 

“Para hacer un puchero

 

yo les voy a indicar.

 

alguna de la cosas

 

que se deben comprar:

 

una batata, un choclo,

 

un hueso,una cebolla,

 

Ahh, y poner agua en una olla.

 

que luego cuando hierve

 

el caldo va soltando,

 

con una espumareda,

 

hacer así, espumarlo”

 

¡Dios mío! ¡Qué tiempos aquellos!

 

El caso es que hoy mi patrona o mi dueña -no se cómo calificarla- se levantó temprano y con un cucharón comenzó a golpear mi cuerpo. Vamos por las calles para encontrarnos con otras hermanas que vienen de lugares distintos con las panzas vacías.

 

Queremos juntar nuestros golpes que dicen ¡pan-pan!; que es también universal. Porque en todo el mundo existe el pan pan del hambre. En las comunidades negras, amarillas, blancas y cobrizas, existe el pan pan del hambre. Hoy, lo siento en mis tripas, y me doy cuenta que además tiene ritmo de ametralladora.

 

Pan, pan, pan- dice. Si no me dan pan, lo conseguiré con este pan pan de cacerolas vacías. Al juntarnos los ¡pan!¡pan de las distintas calles, sonamos más fuerte. Todos nos miran. Desde lugares lejanos nos miran y escuchan. Desde aquí cerquita nos miran y escuchan. Somos importante porque aparecemos por televisión: -“¡Afuera, los que cocinan por televisión! Hay argentinos que no pueden comprar pan!”. No hagan desear al televidente, qué entre ellos hay niños y niñas.

 

Por momentos nos detenemos, descansamos, y volvemos a insistir con el reclamo sonoro del “pan pan pan”. Llegamos hasta la casa color rosa- pintada con sangre y cal-. Nos detenemos en la plaza que está enfrente, y el ¡pan pan pan! continúa. Nadie habla, nos miramos entre nosotras: las más grandes, las más chicas; todas estamos abolladas por los golpes.

 

Los ¡¡¡pan pan pan!!! a mi izquierda, los ¡¡¡pan pan pan!!! a mi derecha, no cesan. Mis dueñas o patronas, bailan al ritmo del hambre.

 

Por eso, políticos y políticas; quiero decirles que nuestra fuerza está en las calles. Seguiremos caceroleando. Recuerden que la palabra compañero viene del latín, y quiere decir “compartiendo el pan”.

 

* Escritor, actor, dramaturgo y titiritero

 

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