El poeta adictivo
Domingo 25 de febrero 2024

El poeta adictivo

Redaccion Avances 03/12/2023 - 12.00.hs

“¿Podría constituirse Bustriazo Ortiz en una de las voces más íntegras, auténticas y originales de la Argentina?” - Ricardo Nervi, Diario La Arena, 1984.

 

Cristian Aliaga * y Andrés Cursaro **

 

Fue para nosotros una revelación “Una bermeja”, editado por la Universidad de La Pampa. A partir de encontrarnos, a 1200 kilómetros de Santa Rosa, con un ejemplar de esta obra impresionante el fuego se hizo carne e iniciamos el largo camino que nos llevó a establecer contacto con el poeta y a reunir sus pocos libros editados en ese momento y la notable cantidad de textos que permanecían inéditos.

 

Encuentro.

 

Fue a través del escritor Juan José María Alvarez que uno de nosotros tomó contacto con el poeta, intercambió correspondencia desde entonces y recibió de sus manos “Elegías de la piedra que canta”, “Aura del estilo”, “Los poemas puelches” y “Quetrales”. La comunicación fue continua durante años -incluso mientras permanecía como interno en el Hospital Lucio Molas-. Conmovía la noticia de que el poeta carecía de los originales de gran parte de sus propias obras.

 

El diálogo personal sostenido con Juan Carlos Bustriazo Ortiz y con su esposa Lidia Hernández, las visitas periódicas a su casa y las jornadas Canto Quetral organizadas en su homenaje con la coordinación de Sergio De Matteo, nos permitieron elaborar proyectos de edición, presentaciones y lecturas del poeta; como las que realizó en Neuquén y la que compartimos en el Festival Internacional de Poesía de Rosario al presentarlo junto a De Matteo.

 

Durante años, la recepción de la poesía de Bustriazo Ortiz operó en círculos concéntricos. De mano en mano, fotocopias pasaban entre estudiantes, escritores que peregrinaban a Santa Rosa, cineastas, blogueros, pintores y gentes de toda laya, cruzaron sitios en la web y ejercieron un magnetismo poético de uno en uno.

 

No cabe hablar en términos tradicionales de ninguna operación de renuncia o resignación de parte de Bustriazo Ortiz a la circulación de su poesía, sino de una extraordinaria fidelidad a su proyecto de escritura; y de una ética indestructible que nos sacude ahora, decantada en una obra que no tuvo demasiados lectores hasta encontrarlos por pura intensidad poética.

 

Del conjunto extraordinario de la obra del poeta pampeano, hasta 2008 apenas se habían publicado “Elegías de la piedra que canta” (1969), “Aura del estilo” (1970), “Unca bermeja” (1984, 2004, 2006), “Los poemas puelches” - “Quetrales” (1991) y “El libro del Ghempín” (2004); todos en pequeñas tiradas. En 2007 publicamos el disco compacto “Hereje bebedor de la noche”, y en 2008 la primera edición de “Herejía bermeja”, que permitió a un número creciente de lectores el conocimiento de su obra, profundizada luego con la publicación de “Hasta mañana lengua! Los años de la iluminación”, presentado en Santa Rosa en noviembre de 2022.

 

Clásico & Rockero.

 

Baqueano de caminos, parajes y rastrilladas perdidas, autodidacta y erudito, fue nómade en su territorio, siempre en los márgenes, desde sus tiempos de telegrafista en Puelches, como trovador errante, prendado de peñas folclóricas, bares, boliches extramuros, mujeres de la vida. Registra el lenguaje y la vida cotidiana de la gente del pueblo -con especial énfasis en los descendientes de los pueblos originarios, campesinos, gauchos de antigua estirpe y marginales- y se sumerge en el habla popular en busca de precisión verbal y sutileza de expresión.

 

Preparó así su instrumental prodigioso para reconvertir su clasicismo mediante una ruptura que se concreta notoriamente a partir de “Elegías la piedra que canta”, y que le proporcionará el camino hacia un lenguaje “otro”. Camino que podría asociarse a la primera etapa de composiciones de los músicos argentinos de rock: libertad de creación en cuanto a la letra y la rítmica, lejos de los moldes utilizados hasta ese momento y también del auge beat.

 

Los textos de Bustriazo Ortiz revelan un ritmo ancestral y retienen la memoria de sus primeras composiciones; pero también conviven en ellos una marcada cadencia blusera a pesar de que el poeta afirmaba que nunca había escuchado blues. Por otro lado, llevó a sus múltiples intérpretes a creer que podían ser factibles de ser encerrados en cualquier ritmo folclórico.

 

Universalidad.

 

Desde el comienzo, hubo en La Pampa quienes dieron cuenta de la altura de la tentativa poética de Bustriazo Ortiz, y la jerarquizaron en consecuencia. El diario La Arena guarda en sus archivos un auténtico “Códex Bustriazo”. En sus páginas, con motivo de la publicación de “Unca bermeja”, J. Ricardo Nervi -figura clave de la cultura de La Pampa- supo anotar con auténtica lucidez y precisión los elementos que configuran el mundo poético de Bustriazo Ortiz, y anticipó su significación futura; al tiempo que dejaba abierto un interrogante mayor: “¿podría constituirse Bustriazo Ortiz en una de las voces más íntegras, auténticas y originales de la Argentina?”.

 

Una obra impar se abre paso en el siglo XXI. Bustriazo Ortiz es uno de los más grandes poetas -ya no secreto- de la Argentina, cuya obra se convirtió en “adictiva” para un número creciente de lectores a partir de la década de los ‘90 del siglo pasado, cuando su aura de inaccesibilidad, rareza o misterio comenzó a ser reemplazada por la admiración que provoca el conocimiento de su originalísima, singular y compleja tentativa poética.

 

En un mediodía pampeano, la silueta de Bustriazo Ortiz -vestido de saco oscuro y camisa blanca con el cuello impecable- se recortaba sobre el sol de Santa Rosa. En su casa de la calle Stieben, el poeta leyó en voz alta viejas cartas y poemas manuscritos. Los recorría como quien sigue con un dedo la traza de un viejo mapa. “Esto lo escribí yo”, dijo, con una mueca de dolor y fastidio. De dolor y alivio, e iluminación. La congoja ha sido una de las marcas del carácter de Bustriazo Ortiz. No buscó jamás la soledad, aunque su sufrimiento solamente puede medirse a partir de la altura de su inmensa tentativa poética.

 

Ahora, la obra del gran poeta -que ha escrito una de las obras más relevantes de la poesía argentina en la segunda mitad del siglo XX- sigue hablando para siempre, viaja nuevamente hacia las manos de numerosos lectores, ya que pertenece al fondo común de la humanidad; como pedía Goethe.

 

* Editor

 

** Periodista

 

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