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Las guitarras resisten

Redaccion Avances 27/09/2026 - 12.00.hs
Gabriel Lombardo es uno de los guitarristas invitados del encuentro.

El país no solo está siendo saqueado económicamente, también dentro de la batalla cultural se están diezmando los fondos de programas y proyectos artísticos, que afectan el capital simbólico que construye el campo intelectual. Aun así, la creatividad del pueblo y sus artistas sigue vigente y las guitarras resisten.

 

Redacción *

 

En el Teatro Español de Santa Rosa se desarrollará el jueves 1 de octubre a las 20.30 horas la 32º edición de Guitarras del Mundo, un proyecto de la Asociación Guitarras Argentinas y el Consejo Directivo Nacional de UPCN, y que es organizado en la provincia por UPCN Seccional La Pampa, con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Santa Rosa y la Secretaría de Cultura del Gobierno de La Pampa.

 

En esta oportunidad participarán Pablo Ucelli, y Gabriel Lombardo, secundados por el Ensamble de Guitarras del CREAr, integrado por Franco Molina, Juliana Bregani, Maximiliano Torres, Agustina Borzi y Maia Fresco, estudiantes del Profesorado de Música del CREAr, a quienes en esta oportunidad se suma Ignacio Godano (egresado de dicha carrera), bajo la dirección del profesor Atilio Abarca. El festival de guitarras es, como siempre, con entrada libre y gratuita.

 

Posturas.

 

Tanto el maestro Juan Falú como Andrés Rodríguez, secretario general de UPCN, resaltan que “Vamos por la Edición 32º, ininterrumpida. Mirando fotos de las primeras ediciones, las imágenes de grandes referentes de la guitarra argentina y del mundo posando a la par de quienes daban sus primeros pasos, nos quedamos con la sensación del deber cumplido. Todo se fue dando más allá de las expectativas. En lo artístico, en su creciente federalismo, en las convocatorias de públicos y, sobre todo, en la bienvenida a un proyecto cultural ya adoptado por organizadores, públicos y guitarristas de varias generaciones. Desde su 30 aniversario en el 2024, el festival prescinde del apoyo oficial, así como el gobierno nacional prescinde de Guitarras del Mundo. Una coincidencia lógica, dadas las perspectivas de uno y otro lado respecto de la valoración de la cultura como un bien soberano”.

 

Respecto a la nueva edición del evento, Jorge Lezcano, secretario general de UPCN Seccional La Pampa, destaca y refuerza “la idea de continuar consolidando la participación local, articulando con figuras de diferentes lugares de la provincia que representan la idiosincrasia del pueblo pampeano”, y agrega que “esa interacción entre los artistas, las y los trabajadores, con el público que convoca el propio festival, implica una profundización de los vínculos gremiales, sociales, culturales y políticos de la sociedad pampeana”.

 

 

Pablo Ucelli.

 

- ¿Cómo te encontraste con la guitarra y qué significó descubrir ese universo?

 

- El encuentro con la guitarra se dio a través de los derechos laborales. Según recuerdo, desde los 8 o 9 años empecé a pedir una guitarra y nuestra situación económica no nos lo permitía; así que no me podían comprar la guitarra. Mi madre cobró una indemnización porque la habían despedido del trabajo, y a mis 13 años me pudo comprar la guitarra. Así que a esa edad es en la que uno deja todos los juguetes, y a mí me pasó al revés, porque desde ese momento fue mi juguete preferido hasta el día de hoy.

 

- ¿Qué influencias podrías destacar en tu formación: maestros, escuelas, etc.?

 

- Las influencias, creo que, como a todos los guitarristas de mi generación, están atravesadas por un montón de guitarristas, debido a la gran cantidad de géneros musicales a los que tenemos acceso. Si tuviese que nombrar una, o la más importante de todas, esa es la del maestro Juan Falú; porque es la persona con la que estudié, a quien conozco personalmente, y fue con él que aprendí todo lo que sé de folklore. Ha sido una influencia muy fuerte desde muchos aspectos, desde la composición, desde la guitarra. Así que sí, esa sería la primera influencia.

 

Después, respecto sobre las escuelas, eso está relacionado con las influencias también. Lo maravilloso que tiene la guitarra es que atraviesa todas las culturas, por lo menos unos quinientos años de historia. Así que las escuelas son casi infinitas, y de las que uno puede aprender de todos los estilos musicales, de todos los maestros. Con el caso de Juan Falú, es como el referente principal; pero hay un montón más que no podría nunca terminar de nombrarlos, la verdad.

 

- ¿Cuánto hay de mito entre el guitarrero, como se denominaba Paulino Ortellado (autodidacta), y el guitarrista, que estudió en la academia?

 

- No, no sé si hay un mito, no. El problema, me parece, es que a veces la palabra “guitarrero” fuera del ámbito musical tiene como una connotación peyorativa, entonces yo trato de no usarla.

 

Pensando en Paulino, nunca utilizaría un término que se preste a confusiones, ¿no? Para mí era un guitarrista. Entiendo su humildad y tiene que ver con su profundidad artística, eso también, pero para mí era un guitarrista con mayúsculas.

 

- ¿Qué significa o representa el Festival Guitarras del Mundo?

 

-Según tengo entendido, el Festival de Guitarras del Mundo es considerado el más grande del mundo, debido a su enorme cantidad de sedes. Es un evento impresionante que se despliega por todo el país. En lugar de exigir que el público se desplace a un único lugar para ver conciertos, el festival lleva la música directamente hacia las personas. Llega tanto a pueblos como a ciudades de diversas regiones, abarcando múltiples puntos sin limitarse a las capitales de provincia. Se destaca por ser un espacio sumamente federal e inclusivo. Para los artistas participantes representa un gran honor y una fiesta, integrando al público como una parte fundamental de la identidad del festival. Permite que músicos fuera del circuito comercial principal toquen ante salas llenas y favorece el encuentro con colegas, tanto del interior del país como del exterior, generando vínculos de amistad y experiencias duraderas de aprendizaje.

 

- ¿Alguna vez pensaste que un sindicato de trabajadores se involucre en la gestión y producción cultural?

 

- Bueno, esta pregunta tiene que ver con la primera en algún sentido. Aunque desde un punto de vista muy pequeño e individual, como me pasó a mí, cuando me pude encontrar con el instrumento y con la posibilidad de estudiarlo, eso me cambió totalmente la vida. Eso se pudo dar a través de los derechos laborales, así que, aunque no es una gestión cultural directa, sí fue una cosa muy muy importante. Y no creo que el mío sea el único caso. Muchas personas pudieron rehacer su vida después de lo traumático que es perder un trabajo, gracias a los derechos que han conseguido los sindicatos.

 

En el caso específico qué significa el Festival de Guitarras del Mundo y de la gestión cultural, bueno, no conozco la gestión cultural de otros sindicatos; pero se me ocurre que la del Festival Guitarras del Mundo es la más grande, porque en cada ciudad, en cada pueblo, en cada provincia, hay trabajadores que gestionan el festival, que consiguen que sea esta cosa gigantesca, de poder ir a tocar a todos los lugares de nuestro país.

 

 

Gabriel Lombardo.

 

- ¿Cómo te encontraste con la guitarra y qué significó descubrir ese universo?

 

- Mi encuentro con la guitarra... Si bien fue a los 7 u 8 años que fui a tomar unas clases de guitarra, pero no fue ahí que tuve el encuentro con la guitarra. El encuentro con la guitarra fue unos años después, a los 10 años aproximadamente. Creo que fue en una clase de música de la escuela. Estaba en quinto grado, y vi que el profesor tocó la guitarra y algo de eso me gustó. Se ve que tocaba bien, no me acuerdo. Y cuando llegué a casa, descubrí que en un armario había una guitarra, que era algo que no sabía que estaba o no lo había visto. Esa guitarra estaba un poco rota, y de ahí no me separé más. Fue encontrar un lugar de intimidad, de juego, un lugar propio. Después algo que compartí con amigos, y luego fue una forma de sublimar, de transitar algunas situaciones también dolorosas. Un refugio, eso es lo que estaba tratando de decir. Y después un lugar por donde salir al mundo, porque yo ahí comencé también a componer y aparece todo el desarrollo artístico. Fue algo íntimo, después social, luego un refugio, también un lugar para liberarme, un lugar de contención. La guitarra representa una compañía inseparable.

 

- ¿Qué influencias podrías destacar en tu formación?

 

- Como maestros, tengo varios. Podría mencionar así, más del jazz, a Ricardo Lew, y después a Javier Bravo, en el Conservatorio de Música Astor Piazzolla de la Ciudad de Buenos Aires, con quien terminé, digamos, la carrera. Y descubrí ahí también la guitarra clásica, la guitarra solista. Está la posibilidad de la autosuficiencia de la guitarra, de tocar melodías y armonías al mismo tiempo que nos da mucha independencia también para jugar y explorar la música.

 

Y las influencias, bueno, son un montón: Pat Metheny, Julian Bream, Eduardo y Juan Falú, Leo Brouwer.

 

Después de la música en general, donde desarrollé también una carrera como compositor, de escribir para grupos u orquestas; y ahí entran otros músicos en una perspectiva más amplia. Pero dentro de la guitarra, esos referentes creo que son los primeros que me salen y por algo será.

 

- ¿Cuánto hay de mito entre el guitarrero y el guitarrista, que estudió en la academia?

 

- Yo no le llamaría mito. Me parece que es una realidad que forma músicos. El músico se forma diferente si entra en contacto con la música en su edad temprana, en el ámbito familiar, porque viene de familia de músicos, y entonces la música forma parte de la cotidianidad, el quehacer musical. Se junta a tocar con el padre, con el tío, con el hermano y eso es la vida, ¿no?, lo cotidiano. Ahí se va desarrollando un perfil, una manera de hacer las cosas, una manera de entender la función social de la música también, y una manera de aprender sobre la música haciendo. Creo, entre paréntesis, que la música, como es un oficio, se aprende haciendo. O sea, no existe aprender música sin hacer música, para mí.

 

No es un mito. El desafío es mezclar un poco esos dos mundos y hacerlos complementarios, ¿no?, que el orejero desarrolle a partir de las herramientas que propone la música académica o el saber más sistematizado desde lo técnico, ampliando todo ese bagaje intuitivo que ya trae. El otro tiene el desafío de desarrollar toda esa intuición que lo va a llenar de libertad y de juego a la hora de hacer música.

 

- ¿Qué representa el Festival Guitarras del Mundo?

 

- El Festival Guitarras del Mundo representa un espacio importante de difusión de las diferentes guitarras que hay en la Argentina y en diferentes países del mundo. En los diferentes lugares del país es el acceso a una propuesta que, difícilmente, tengan acceso las comunidades; a esto de escuchar a la guitarra, casi siempre, en su formato solista y en diferentes estilos.

 

Hoy me parece que es algo importantísimo, que se tiene que poner en valor, porque está por fuera de los hábitos de consumo actuales, de los estereotipos estéticos que se van instalando y son más escuchados. Eso creo que abre y nos genera el contacto con universos estéticos diferentes y con sensibilidades distintas, con otros estilos de vida también que son diferentes. Eso, me parece, que es enriquecedor para la comunidad, de poder entrar en contacto con esa diversidad que, por momentos, está silenciada o negada.

 

- ¿Que pensás respecto a que un sindicato de trabajadores se involucre en la gestión y producción cultural?

 

- Me parece muy interesante que un sindicato se involucre en tareas culturales. No sé si lo pensé previamente, pero creo que esta reunión, que en principio es de orden gremial y tiene que ver con algunas reivindicaciones muy sectorizadas, donde desarrollen otro tipo de conciencia acerca de su trabajo y su importancia y de su rol es ejemplar. Entonces que se metan con lo cultural, porque ahí estamos viendo cómo la cultura construye sociedad. Lo que se deja ver es un poco esa conciencia apostando a eventos culturales de estas características. Hay una postura que es política, que ya no es solamente sectorizada, pero también los atraviesa desde una manera más amplia; ya que somos un poco lo que escuchamos, somos lo que vemos, y somos lo que comemos. Entonces, que un sindicato salga de su reivindicación sectorial y apueste a la vida cultural, creo que habla de un tipo de conciencia trabajada y me parece que jerarquiza el rol de la organización; así que, bueno, la celebro.

 

En lo personal, creo que es sustancial la tarea cultural en estos contextos. Tomar conciencia acerca de cómo la cultura nos construye, nos hace, todo eso que vemos y que leemos todos los días y, bueno, ahí hay que forjar espacios para que también sucedan otras cosas. Y si el sindicato forma parte de esa puja, lo celebro, y creo que estamos juntos en ese trabajo.

 

* UPCN Seccional La Pampa

 

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