“Me lo contó el caldén”, de Nidia Tineo
En lo que resta de la primavera y durante el verano publicaremos artículos con la palabra de autoras y autores que presentaron literatura infantil y juvenil durante la Feria Provincial del Libro 2026, desarrollada en el Centro Cultural Medasur bajo el lema “Todo puede leerse”.
Graciela Pascualetto *
El vínculo con la tierra, la recuperación de culturas originarias y la ficción forman parte de estas obras que en el programa de la Feria fueron sugeridas para lectoras y lectores de la escolaridad primaria y secundaria.
“Me lo contó el caldén”.
El primer día de la Feria, la escritora piquense Nidia Tineo presentó su libro, “Me lo contó el caldén”, con ilustraciones de Alejandra Romero. Fue durante un encuentro con niñas, niños y adolescentes de distintas escuelas que participaron en las actividades del Centro Cultural.
Poco antes de la presentación, conversamos con ella sobre el libro, el proceso creativo y los aportes que realizan las y los chicos cada vez que comparte alguna de sus publicaciones.
Nidia se formó como Profesora de Nivel Inicial y Profesora en Ciencias de la Educación en la Facultad de Ciencias Humanas de la UNLPam, realizando luego otros estudios de pos grado. Durante su trayectoria, trabajó en establecimientos de distintos niveles, en Profesorados de la UNLPam y en Institutos Superiores de Formación Docente. En forma paralela, fue desplegando su interés por la literatura, especialmente infantil y juvenil.
Escribió varios libros y sus obras obtuvieron diferentes distinciones en La Pampa y en otros lugares del país.
- ¿De qué trata el libro?
- Este libro es una recopilación con reversiones, con recreación, digamos, de las leyendas más conocidas referidas a la pampa central. Me movilizó conocer más sobre los pueblos originarios, su cosmovisión. Es interesante entender ese mundo, respetarlo, interesarse más y defenderlo. En función de eso, empecé a investigar sobre las leyendas de los pueblos mapuches (…) para poder recrearlas respetando su esencia, en sus distintas versiones, porque comparé distintas versiones y aquello que se mantenía permanente lo mantuve también, aunque hice algunos pequeños agregados, no le quité nada en su esencia. En el libro también hay cuentos que están atravesados por las historias del siglo XIX de los pueblos originarios, historias imaginarias, pura ficción y finalmente hay poemas, algunos que son un homenaje a los caciques, a esos grandes líderes que defendieron su tierra, que eran seres con una gran visión, con una gran inteligencia. La historia es mucho más rica de lo que uno puede expresar en un poema. Quedé sorprendida, quedé maravillada con esos líderes del siglo XIX. Por ejemplo, el caso de Yancamil que también vivió en el siglo XX y que pudo contar cosas, que pudo dejar su versión sobre la batalla, la última batalla que se realizó acá en La Pampa (Cochicó). Ese mundo me atrapó de manera fascinante, aparte de palpar el sufrimiento por la persecución, el gran desequilibrio de fuerzas que existía, con las milicias que tenían armas de fuego y ellos no; todo el esfuerzo que hicieron por defender su lugar y como fueron engañados, perseguidos, sometidos. Eso tiene un dolor profundo.
- ¿Cómo fue el proceso creativo?
- Yo investigué la historia de ellos y cito la bibliografía con la que trabajé. [Eso] me dejó muchas ganas de trasmitirlo a las nuevas generaciones porque creo que nuestros niños y niñas tienen derecho a conocerlo y a veces en la escuela no se ve o se enseña de a poquito y acotado. Por ese motivo quise dejar una semillita. Respetando su visión, hice una especie de adaptación pensando en los públicos actuales, en los lectores actuales. Cuento la leyenda del Atuel, la leyenda del Huitrú (caldén), la leyenda del Río Colorado, la leyenda del Arümcó, la leyenda de La Puelchana. O sea, tomé las leyendas que son más reconocidas y traté de hacer una versión propia. Al mismo tiempo incorporé algunos cuentos cortos y poesías de creación mía. La idea que atraviesa el libro es [contar] cómo veían ellos el mundo, su cosmovisión.
- Mencionaste la adaptación a los nuevos lectores, ¿cómo lo hiciste?
- Hay cosas que las leyendas tienen y que hablan de cuestiones muy duras, de otra época, digamos. Como los cuentos maravillosos, porque los cuentos maravillosos no fueron hechos para la infancia, sino por determinadas cuestiones y eran para adultos, las leyendas también. Entonces, hay cosas que (…) a mí me parecía que había que alivianarlas en el sentido de poder contar la historia de manera literaria, usando recursos como metáforas, elipsis, etc. Por ejemplo, un sacrificio humano. ¿Cómo le cuento a un chico un sacrificio humano o de un niño? Ese tipo de cuestiones traté de adaptarlas a los posibles lectores, a los posibles escuchas, porque es otra época (…) A fines del siglo XIX, principios del XX, era muy normal que dos personas se retaran y se mataran y no pasara nada.
- Bueno, hoy se siguen matando…
- Sí, pero sabemos que eso hoy día claramente es un delito. Sabemos que, si después la justicia no actúa, es otra cosa, pero antes se veía como algo muy naturalizado (…) Yo hago, incluso sobre mi versión, nuevas adaptaciones en función del público que me va a escuchar. Una cosa es que me escuche un adolescente, otra cosa es que me escuche un adulto, otra cosa es que me escuche un niño de nueve años. Entonces, yo incluso sobre mis versiones, hago adaptaciones en función de lo que veo que puede ser recibido por los escuchas, por los lectores.
- ¿Esa ductilidad tendrá algo que ver con el oficio docente?
- Puede ser, aunque te digo que no es fácil. Permanentemente me trato de poner en el lugar de los otros y también como lectora… ¿qué cosas me gustan cuando me leen, o cuando escucho, o cuando leo, qué cosas a mí me llegan o no; y todo eso uno lo va adquiriendo. [Tomo] lo que aporta muchas veces el público, sobre todo el público infantil.
El público infantil aporta cosas cuando uno está narrándoles. Y entonces esas cosas, esas ideas que en el momento a lo mejor no las puedo incorporar todas, luego las tengo en cuenta para incorporarlas en próximas narraciones. Te doy un ejemplo. Cuando yo presentaba “Las Aventuras de una Bruja”, un niño me regaló una pelota en medio de la presentación… otro me dijo ¿por qué la brujita no se comunica por celular? ¡Ah, qué bueno! O sea, esas cositas que te van contando, te van diciendo los chicos, uno las va teniendo en cuenta. Especialmente el público infantil es muy de participar, cosa que a lo mejor no pasa tanto con el público más grande (…) Pero los niños pequeños, participan muchísimo y siempre aportan, son muy creativos. Tienen otras miradas y muestran muchísimo interés. Entonces, yo me enriquezco, aprendo de ellos. Aprendo mucho.
Ya por comenzar la presentación del libro, hablamos brevemente acerca del programa “La esquina literaria” que Nidia conduce desde hace diez años en una radio de General Pico y sobre la promoción de la lectura, destacando la necesidad y la importancia de políticas públicas que incluyan no sólo a las escuelas sino también a otros sectores de la cultura en la ampliación del universo de lectoras y lectores de todas las edades.
La semiosis del libro.
Al escuchar y transcribir la entrevista, al leer el libro -editado por Puntoaparte- y mirar las ilustraciones de Alejandra Romero, recordé el concepto de signo del filósofo estadounidense Charles Pierce (1839-1914), integrado por tres elementos: el signo o representamen (sea palabra o ícono) es la forma perceptible del objeto, la cosa o cuestión representada y, el tercer elemento, el interpretante, es la idea mental que concibe un nuevo signo, dando lugar al proceso de semiosis mediante la operación de otorgar sentido a lo que vemos, oímos, leemos o escribimos y de acudir a otros signos para expresarlo.
La semiosis -dice el autor- “no es un proceso delimitado, que empieza y termina, sino un proceso de posibilidades infinitas. Un acto concreto de semiosis ha sido siempre precedido de otros que le dan sentido y se proyecta en otros que lo perpetúan ilimitadamente” (citado por Sara Barrena, 2024).
La recreación de las leyendas resulta de la interpretación de otras leyendas, los cuentos y las poesías surgen a partir de la investigación sobre la historia, las ilustraciones recrean la iconografía existente sobre los pueblos originarios y su paisaje, espacio donde el caldén aparece como el símbolo de la tierra pampa.
Cuando alguien lea las leyendas, narraciones y poesías, cuando alguien contemple las ilustraciones, se crearán nuevos signos que permitirán la comprensión y transmisión de cultura promoviendo interpretaciones múltiples para llegar nuestras y nuestros semejantes mediante la narración oral o la lectura.
Lo mismo sucederá cuando en próximas semanas expongamos la obra de otras escritoras y escritores que estuvieron presentes en la Feria Provincial del libro.
* Colaboradora
Cielito del caldén
Cielito, cielo que sí,
cielo sequito del monte,
duendecito del huitrú,
donde la vida se esconde.
Cielito de las raíces
atadas en lo profundo,
la arena tapa sus huesos,
con las penas de este mundo.
Su ramazón se abre al cielo
espinas de abrazo fresco,
bajo sus sombras oscuras,
se amparan hasta los vientos.
Se oye un cielito entre ramas
espiga de los lamentos,
y las flores amarillas,
dan su luz al firmamento.
Cielo, cielito del pago,
cielo sequito del monte,
y entre espinas del huitrú,
una leyenda se esconde.
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