Umazano: “Con Caldenia reafirmé las ganas de hacer prosa”
Juan Aldo Umazano es escritor, titiritero, dramaturgo y colaborador de este suplemento desde hace varios años. Recientemente publicó el libro “Charlas de domingo”, editado por la imprenta Amerindia y donde compila gran parte de los relatos, cuentos y obras que fueron publicados en Caldenia.
Ana D’Atri *
Hace poco más de un año, Umazano amaneció con la idea, expresada por su amigo Walter Cazenave, de sacar un libro que reuniera todos los escritos que él había publicado en este suplemento cultural durante los últimos años. Desde Caldenia apoyamos la propuesta sin dudarlo y le dimos total libertad al autor para que pudiera concretar ese deseo. Hace pocas semanas, la idea se convirtió en realidad y llegaron los libros desde Ediciones Amerindia, la histórica imprenta santarroseña de Alicia Depetris y sus hijos.
El libro será presentado el sábado 15 de agosto a las 19 horas en la sala Aldo Umazano del Centro de Artes de Santa Rosa, ubicado en Leguizamón 1125. En el encuentro estarán presentes autoridades de Amerindia, del diario La Arena, la editora del libro, Ana Silvia Galán y, por supuesto, el autor Aldo Umazano.
Charlas.
La publicación fue ordenada de tal manera que los y las lectoras se encontrarán con diferentes secciones dentro del libro. Estas son “Lo que la memoria me trajo”, “Retratos” y “Relatos”. En total, conforman este libro 24 textos -solamente algunos no llegaron a ser publicados el Caldenia y muchos otros quedaron afuera de la selección-.
La sección que -creo yo- más emocionalidad contiene es la de retratos, ya que en ella Aldo escribe a personas que fueron parte del acervo cultural de La Pampa. Entre ellos el “Tucho” Rodríguez, Alfredo Olivo, Gustavo Pérez Isa, el “Tino” Calvo, Nilda Varcarcel y María Elena Roveda.
Pero también Umazano forma parte y creció al lado de importantes referentes de la poesía pampeana, como Edgar Morisoli y Juan Carlos Bustriazo Ortiz. Ellos también son parte de este libro a través de los recuerdos de Aldo.
Al preguntarle al autor sobre su percepción de pertenencia a este grupo de pensadores, expresó ser consciente de ello, aunque su humildad hace que no profundice demasiado en el asunto. “Tengo tanto adentro para decir, que todos los días escribo. El otro día hablaba con mis hijos porque tengo un montón de cosas que les voy a dejar a ellos por si algún día tienen ganas y plata para editarlo”, contó.
Y recordó sus años de andanzas junto a esos personajes, específicamente a Gustavo Pérez Isa, “Gustavonte” como lo llamaba Bustriazo Ortiz. “La casa de Gustavo era una maravilla. Ahí nos juntábamos todos, sobre la calle Ameghino. Estudiaba para contador y tardó más o menos 12 o 15 años en recibirse, una cosa así. Pero ahí se comía, se dormía, se leía poesía, se comentaba... ahí vino el poeta Luis Luchi”, rememoró Aldo desde la comodidad de su hogar, donde vive junto a su esposa.
Relación con Caldenia.
El titiritero, a sus 83 años, cuenta con una memoria privilegiada, aunque dice que se acuerda de algunas cosas y de otras no, como todos nosotros. Su camino hacia la cultura, dice él, nació por necesidad, “por un problema de supervivencia”. “Era la época que no me contrataba la provincia, me habían echado, era una época negra, entonces empecé a escribir los diálogos de los títeres para ir a los cumpleaños y como los cumpleaños se repetían todos los años, cambiaba la obra”, expresó Aldo. “Entonces cuando quise acordar estaba escribiendo algunas obritas de títeres por necesidad. De ahí pasé al teatro y después con lo que es el relato y el cuento”.
Pasados los años y reunidos una gran cantidad de textos, a Umazano se le ocurrió la idea de empezar a publicarlos en Caldenia, y aquí lo recibimos con los brazos abiertos. Quiso “romper la rutina” de publicar solo obras de títeres así que fue sumando relatos y cuentos.
Años más tarde, y empujado por sus amigos y familiares, Aldo se animó a editar “Charlas de domingo”. “Con Caldenia prácticamente yo reafirmé las ganas que tenía de hacer prosa”, dice Aldo y conmueve.
Como deseo final, el autor espera que este libro sirva de inspiración para que escritores y escritoras se animen a hablar sobre temas locales y regionales. Historias comunes, de gente común. Como Aldo, como “Gustavonte”, como Edgar o como el Penca Bustriazo, que se destacaron en lo suyo, pero que al final fueron amigos, vecinos, padres e hijos, como cualquiera de nosotros.
* Periodista. Editora.
Reseña de un amigo
Este nuevo libro de Aldo Umazano vuelve a traer desde el recuerdo aquella generación que, cincuenta años atrás, le dio animación e impulso a la cultura pampeana; se fue concretando a través de una mirada introspectiva para con La Pampa y la ejercieron músicos, poetas, escritores, periodistas, pintores, educadores y hasta simples ciudadanos que despertaron así a lo que comenzó a llamarse “pampeanidad”. Aldo formó parte de aquel grupo aportando lo suyo: el teatro primero y los títeres más tarde. Su afán andariego lo había llevado a recorrer mucho país con un grupo de teatreros vocacionales y entusiastas, tocados de aquella forma de asomarse a la vida, como dijera Federido García Lorca.
Después vinieron los días de bohemia en Santa Rosa, sus trabajos de siete oficios y el ejercicio de la amistad, que hasta hoy le reconocemos. Cuando maduraron los recuerdos optó por la crónica periodística y los libros, como el que aquí se comenta. Pero en el fondo de su sentimiento siguen latiendo los muñecos. Si hubiera vivido un par de siglos atrás seguro hubiera andado de plaza en plaza representando Orlando furioso o alguna de aquellas otras obritas que atraían al pueblo.
Artículos relacionados
