Jueves 20 de junio 2024

Una carrera que se cierra tras 17 años

Redacción 08/05/2024 - 00.16.hs

Roberto Antipani Muñoz estuvo grave, muy grave. Durante la prueba de 100 kilómetros de ciclismo en ruta correspondiente a los Juegos de la Araucanía 2007, que se realizaron en La Pampa, el joven magallánico sufrió un durísimo accidente que casi le cuesta la vida.

 

Estuvo casi un mes en el Hospital Lucio Molas de Santa Rosa, donde fue intervenido quirúrgicamente por personal de salud pública y estabilizado, para regresar a su país -aún dormido- en un avión sanitario. Tenía 16 años, era un ciclista prometedor y, en ese momento, parecía que el deporte se esfumaba definitivamente de su vida.

 

Primero en Punta Arenas y luego en su Puerto Natales de nacimiento, el joven inició una larga y compleja recuperación, que en principio le permitió volver a caminar y luego le posibilitó abrazarse nuevamente al deporte. Empezó con el tenis de mesa y encontró en el atletismo su nueva pasión.

 

Hoy, con 32 años, representa a la región de Magallanes en los Juegos de la Para Araucanía, que reúnen a atletas con discapacidad y que, como aquella vez con los convencionales, se disputan en La Pampa. "Vine para agradecer y para cerrar el círculo. Quiero terminar la carrera que empecé aquella vez", asegura con emoción Roberto.

 

El accidente.

 

Con una amplia sonrisa y aún agitado luego de disputar la prueba de 1.500 metros, Antipani Muñoz le cuenta su particular historia a LA ARENA, recordando su accidente, repasando su recuperación y valorando su presente, otra vez en una competencia binacional.

 

"Yo era el tercer hombre del equipo de ciclismo", destaca Roberto al hacer referencia a aquel 2007 en el que Magallanes llegó con la idea de dar pelea en el ciclismo de la Araucanía. "El primero era mi amigo Cristopher Mansilla, que lamentablemente se fue por el maldito virus (Covid). Le dio batalla varios días, pero no había vacunas y se lo llevó", cuenta con lágrimas en los ojos sobre uno de sus compañeros. "Los otros eran Diego Vera, Pedro Aguilar y Osvaldo Villegas", agrega.

 

"Era la prueba de 100 kilómetros de ruta. Calenté bien; venía preparado y pensando en una fuga si se daba la oportunidad de escaparme. Todos éramos fuertes, pero yo confiaba en mi entrenamiento y en mi físico para hacer una gran carrera", resume sobre la previa de aquella competencia que se disputó en Macachín, subsede de los Juegos, en noviembre de 2007.

 

"Pero lamentablemente, a 700 metros de la partida hubo una rodada que afectó a varios ciclistas. Y el más afectado fui yo, con un doble golpe en la cabeza. En el primer golpe tuve el instinto de poner el casco, pero fue tan fuerte que el casco chocó en el asfalto, se levantó de mi cabeza y me empezaron a pegar entre pedales y zapatos. Y ya no me acuerdo más", recapitula sobre el grave accidente.

 

Por los golpes sufrió un hematoma cerebral y perdió masa encefálica. Lo salvaron los servicios médicos de emergencia y luego fue intervenido en el Hospital Lucio Molas, mientras su familia viajaba desde Chile por la gravedad de la situación. "A mis padres los mandaron a buscar desde el Gobierno de La Pampa. Estoy muy agradecido por los primeros auxilios, que fueron fundamentales para mantenerme con vida. Por lo que me contaron, me dejaron en reposo unas horas para que bajara la hinchazón del golpe, vieron que había sangrado interno y que no había otra opción que operar", resume.

 

Y agrega: "Como no estaban mis papás, la autorización la firmó don Carlos Fagani, funcionario del IND (Chile Deportes), hoy jubilado y con quien siempre estoy agradecido. La operación fue un éxito y me salvaron".

 

"Después llegaron mis papás, que son cristianos igual que yo y todo lo dejaron en las manos del Señor. Me contaron que se hicieron cadenas de oración, y estoy muy agradecido porque la fe mueve montañas", amplía Roberto, quien estuvo más de veinte días internado en Santa Rosa, hasta que se dieron las condiciones para llevarlo en un avión sanitario a Punta Arenas.

 

"Acá se pusieron a disposición para operarme y para la parte de rehabilitación, pero se dio la oportunidad de ir a Chile y siempre es bueno porque estuve rodeado de mi gente y de mis afectos, más allá de que acá me atendieron muy bien y me salvaron la vida", asegura.

 

La recuperación.

 

Antipani Muñoz despertó en Punta Arenas y allí inició su recuperación definitiva. "Me costó mucho; al principio no podía moverme, estaba postrado. Pero me dijeron que cuando estaba inconsciente ya me empezaron a mover los músculos y eso me sirvió", explica, mientras toma una bebida isotónica al lado de la pista de solado sintético del Parque Don Tomás santarroseño.

 

"Al principio tenía el lado derecho del cuerpo paralizado. El golpe fue del lado izquierdo y me quedó paralizado el lado derecho, desde el hombro al pie. Después, de Punta Arenas volví a Puerto Natales, donde fui recuperando la movilidad de todo el cuerpo en el Centro de Rehabilitación", recuerda Roberto, que está casado con Daisy Cuyul y actualmente trabaja como auxiliar de gimnasio en el Polideportivo de Natales.

 

- ¿En algún momento pensaste que no volverías a hacer deportes?

 

- Tengo sangre de deportista y no me quedé tranquilo, aún cuando no podía caminar. Siempre pensé en hacer deporte e incluso quería volver a correr en bicicleta, pero sé que no puedo. Casi dos años después, ya recuperado, empecé con el tenis de mesa, y el profe me incentivó a empezar a correr. De ahí empecé mi carrera en el atletismo, especialmente con el running. Mi fuerte son los 10 kilómetros...

 

El regreso.

 

Los padres de Antipani Muñoz, que llegaron a La Pampa al otro día del accidente, siempre mantuvieron el contacto con quienes asistieron a su hijo en la provincia y especialmente con Morgan Coria, colaborador de Deportes y que los acompañó a cada hora en aquellos días difíciles.

 

"Mi familia mantuvo la amistad y el contacto con Morgan y su señora. Hasta el día de hoy se siguen llamando", señala con una sonrisa mientras palmea al propio Morgan, que se acercó a la pista para saludarlo, ahora como atleta del equipo de Magallanes de la Para Araucanía.

 

"En mi caso es la primera vez que vuelvo. Vine para agradecer, a Morgan y a toda la gente de La Pampa, y para cerrar el círculo. Quiero competir y sacarme la espina de terminar; es lo único que pido. Quiero terminar la carrera que empecé aquella vez", remarca Roberto, que además de los 1.500 metros de ayer también competirá en los 400 y los 800 de su categoría (T37), reservada para atletas con algún tipo de parálisis.

 

- ¿En cuánto te ayudó el deporte para vivir este presente?

 

- Tengo 32 años, cuando tuve el accidente tenía 16 y desde los 6 que hago deporte, y lo seguiré haciendo. El deporte me ayudó a no bajar los brazos, y confiar en Dios también. Hay que seguir adelante y pensar en el mañana. Si hoy no puedo, mañana sí. A levantar cabeza...

 

Almudévar y el rol del Estado.

 

"Volver a ver a Roberto me generó una emoción y una alegría enormes. Cuando él tuvo el accidente (2007) yo era director General de Deportes de la provincia, Sergio Ziliotto el ministro de Bienestar Social y Alicia Mayoral la subsecretaria de Política Social", recordó ayer el subsecretario de Deportes de La Pampa, Ceferino Almudévar, al referirse a Antipani Muñoz.

 

"Roberto se salvó por el enorme trabajo que hizo la Policía y Salud Pública de la provincia. Fue atendido luego de un operativo de seguridad impecable, que permitió trasladarlo rápido al hospital Lucio Molas de Santa Rosa, en donde fue operado por un neurocirujano de excelencia. Luego de un mes de recuperación, el ciclista volvió a su país", agregó el funcionario.

 

"Verlo acá, en estos Juegos de la Para Araucanía, me movilizó por el gran esfuerzo que hizo para seguir adelante y me hace reflexionar sobre la importancia del rol del Estado en estos Juegos, en la vida cotidiana de la gente", cerró.

 

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