Chile: protestas tras alza histórica de combustibles por Kast
El aumento de hasta 54 % de los combustibles en Chile provocó cacerolazos, protestas estudiantiles y episodios de desabastecimientos en estaciones de servicios en distintas zonas del país. El Gobierno de José Antonio Kast implementó la suba de los combustibles.
Según informó Telesur, la decisión, adoptada a pocas semanas del inicio de su mandato, se inscribe en una política de ajuste que busca trasladar al consumidor el impacto del encarecimiento internacional del petróleo.
El aumento provocó una reacción inmediata en sectores sociales y productivos, evidenciando una rápida erosión del respaldo político del Ejecutivo.
Rechazo.
Según encuestas recientes, la aprobación del mandatario ha caído mientras crece el rechazo, incluso entre votantes que respaldaron su agenda centrada en seguridad e inmigración. La medida ha sido percibida como un giro hacia políticas de shock económico, con efectos directos sobre el costo de vida.
El medio citado detalló que el impactó se siente en múltiples niveles. El encarecimiento del diésel amenaza con incrementar los costos del transporte, la logística y la producción agrícola, lo que anticipa una presión inflacionaria significativa. Organizaciones de camioneros y productores han advertido sobre la posibilidad de paralizaciones, mientras sectores más vulnerables enfrentan un encarecimiento acelerado de bienes básicos como alimentos y servicios.
Desde el Gobierno, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió la medida señalando que responde a una crisis fiscal heredada y a un contexto internacional adverso, marcado por conflictos globales que han elevado los precios energéticos.
Alto riesgo político y social.
No obstante, analistas advierten que la eliminación abrupta de mecanismos de estabilización —como el sistema MEPCO— constituye una estrategia de alto riesgo político y social, al trasladar de forma inmediata los costos estructurales al conjunto de la población.
En el terreno, la tensión se ha traducido en protestas en Santiago y otras ciudades, interrupciones del transporte público y escenas de abastecimiento anticipado en estaciones de servicio ante el temor de nuevas alzas. Estas serían las primeras protestas que enfrenta el Gobierno ultraderechista de Kast.
Aunque empresas como la estatal ENAP han descartado problemas estructurales de suministro, la percepción de escasez ha alimentado un clima de incertidumbre económica y social.
Las protestas evocan el precedente de 2019, cuando un aumento en tarifas de transporte desencadenó una crisis social de gran magnitud que dio origen al estallido social y reconfiguró el sistema político del país. La actual coyuntura sugiere que las tensiones estructurales —desigualdad, costo de vida y acceso a servicios básicos— permanecen latentes, y pueden reactivarse ante medidas percibidas como regresivas.
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