El presidente Paz busca calmar las aguas
Miles de manifestantes marcharon ayer en la capital política de Bolivia para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, pese a los intentos fallidos del gobierno para dialogar. Paz estuvo en Sucre, la capital constitucional de Bolivia y sede del poder judicial, para conmemorar los 217 años de la gesta libertaria de esa ciudad sureña, desde donde anunció la reducción de su salario y el de sus ministros a la mitad y advirtió que hará cumplir la Constitución.
Según publicó Página 12, las organizaciones que lideran las protestas y los seguidores del expresidente Evo Morales volvieron a marchar desde la ciudad vecina de El Alto hacia el centro de La Paz, sede del gobierno y el poder legislativo. También hubo otras marchas que llegaron desde el sur y el norte de la ciudad, que pasaron por las calles aledañas a la plaza Murillo, el centro del poder político boliviano que está resguardado por policías antidisturbios.
Durante la jornada de ayer los manifestantes intentaron forzar su ingreso a la plaza Murillo, pero la policía reprimió con gases lacrimógenos. Frente a este accionar el dirigente minero Nelson Álvarez cuestionó que en el Parlamento se esté tratando un proyecto de ley que elimina restricciones legales vigentes desde 2020 para que el gobierno declare un estado de excepción que le permita ampliar el despliegue de fuerzas de seguridad ante las protestas. “¡El pueblo está enfurecido!”, gritaron algunos manifestantes.
Mientras que los líderes ciudadanos de Santa Cruz, agrupados en el Comité Cívico de ese departamento, llamaron a la población a concentrarse hoy para tomar acciones ante los bloqueos de rutas. El presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, alertó que está en marcha un “golpe de Estado” e instó a la población a proveerse de víveres y a defender el derecho al “libre tránsito” en esa región, considerada el motor económico de Bolivia.
Cortes.
Por otra parte, en La Paz también hubo cortes callejeros de algunos sindicatos de transportistas por la escasez de combustibles, consecuencia de los bloqueos de rutas, mientras que un grupo de manifestantes impidió el ingreso y salida de pasajeros y encomiendas en las puertas del Aeropuerto Internacional de El Alto, que sirve a La Paz.
Las protestas que exigen la renuncia de Paz mantienen aislado al departamento de La Paz desde hace 20 días y, desde la semana pasada, los bloqueos de rutas se extendieron a otras regiones de Bolivia, como Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz.
Ante el desabastecimiento en La Paz y El Alto, el gobierno estableció unos “puentes aéreos” para llevar alimentos a ambas ciudades, a lo que se suma el apoyo logístico y las donaciones ofrecidas por Argentina, Chile, Estados Unidos y Perú.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ordenó el envío de ayuda humanitaria a Bolivia tras conversar por teléfono con su par boliviano, Rodrigo Paz.
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