“Vivimos en un mundo loco"
Cole Tomas Allen, el hombre de 31 años sospechoso de haber abierto fuego en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca el pasado sábado, ha sido imputado por la Fiscalía por intento de asesinato en perjuicio del presidente Donald Trump, anunció el fiscal general de EE.UU., Todd Blanche.
"Quiero dejar esto bien claro: este hombre se encontraba un piso por encima del salón de baile, con cientos de agentes federales entre él y el presidente de EE.UU. El Departamento de Justicia aborda incidentes como este con urgencia y determinación. La violencia no tiene cabida en la vida cívica. Estamos investigando este asunto exhaustivamente. Aplicaremos la ley con imparcialidad y garantizaremos que se rindan cuentas de forma rápida y contundente", sostuvo el alto funcionario.
De ser hallado culpable por el intento de magnicidio, Allen podría ser sentenciado a pasar el resto de su vida en prisión.
Además, se le sindicó de transportar un arma de fuego y proyectiles con intención de perpetrar un delito grave, lo cual acarrea una pena máxima de 10 años de cárcel, así como de disparar un arma de fuego mientras cometía un delito grave. En este caso, la sentencia mínima obligatoria es de una década de prisión.
Trump.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, brindó una entrevista en la que habló de sus sensaciones tras el tiroteo ocurrido durante la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en el hotel Washington Hilton. Además, aseguró que planean repetir el evento en las próximas semanas.
"No estaba preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco", respondió el domingo en el programa '60 Minutes' de CBS. Cuando le preguntaron si él era el objetivo del ataque, respondió: "No lo sé. A mí me sonó así".
Sobre el momento de mayor caos, el inquilino de la Casa Blanca sostuvo que "quería ver qué estaba pasando" y que eso retrasó la labor del personal de seguridad para sacarlo del escenario. "En ese momento empezamos a darnos cuenta de que quizás era un problema grave, un problema diferente", afirmó. Y comentó que no se trataba del "ruido normal de un salón de baile".
El ataque.
Allen, residente en el estado de California, intercambió disparos con los agentes de seguridad antes de ser reducido por el personal del Servicio Secreto en el vestíbulo del hotel Washington Hilton.
Uno de sus disparos alcanzó a un efectivo de seguridad, pero su celular y su chaleco antibalas detuvieron la bala. Pese a ello, fue llevado al hospital.
Trump fue evacuado rápidamente del lugar junto a la primera dama y los miembros del gabinete. Más tarde, el mandatario elogió el trabajo de los agentes. "Menuda noche la que hemos vivido en Washington D. C. El Servicio Secreto y las fuerzas del orden han hecho un trabajo fantástico. Han actuado con rapidez y valentía", escribió en su perfil de Truth Social.
En cuanto a la motivación de Allen para perpetrar el atentado, medios locales informaron que, tras su arresto, confesó que su objetivo era atacar a funcionarios de la Administración Trump, mas la Casa Blanca afirmó esta jornada que el objetivo del tirador era el político republicano. (RT)
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