Aumentó el endeudamiento para consumos básicos y morosidad
Un informe de la UBA advierte que tanto el endeudamiento como la morosidad en las familias para consumo básico aumentaron de manera alarmante desde la asunción de Javier Milei, superando incluso los niveles de la pandemia.
El relevamiento fue realizado por el Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina, dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Según los datos recabados, la morosidad en el crédito al consumo pasó del 2,5% al 12,1% entre diciembre de 2023 y enero de 2026; esto implica un aumento de 9,6 puntos porcentuales y una multiplicación cercana a cinco veces. De esta manera, los niveles actuales superan los registros observados desde 2009, incluso los del período de la pandemia de coronavirus.
"Mientras la inflación acumulada en bienes ronda el 170%, en servicios alcanza aproximadamente el 362%, lo que modificó la estructura del gasto familiar. En ese contexto, una mayor proporción de los ingresos se destina al pago de servicios, reduciendo el margen disponible para la compra de bienes. De acuerdo con el informe, el peso de los servicios dentro del ingreso de los asalariados pasó a ubicarse en torno al 42%, unos 4 puntos porcentuales más que al inicio del período", publicó El Destape, en base al informe.
Crece el uso de tarjetas y créditos al consumo.
Los medios de pago también marcan un cambio en la reconfiguración del gasto. Según datos del INDEC, el uso de tarjetas de crédito en supermercados creció del 39% al 43% de las operaciones, mientras que las tarjetas de débito retrocedieron del 34% al 25% y el efectivo del 20% al 17%. En paralelo, las billeteras virtuales ampliaron su participación del 7% al 15%, consolidándose como una alternativa creciente para financiar consumos.
El informe de la UBA señala que el crédito al consumo se expandió 57% en términos acumulados desde el inicio de la gestión, en un contexto en el que los hogares recurren cada vez más al financiamiento para cubrir gastos corrientes. En este marco, también creció la dependencia de canales financieros: el uso de crédito bancario aumentó de 68,3% a 82,6%, mientras que la “fidelidad” a billeteras virtuales y proveedores no financieros saltó de 40,4% a 71,3%.
Para los autores del estudio, este comportamiento refleja una restricción de liquidez estructural más que una decisión financiera voluntaria. La suba de la morosidad —que también trepó en el total de créditos a familias del 2,8% al 10,6%— sugiere que una proporción creciente de los hogares no logra cubrir sus gastos mensuales sin recurrir al endeudamiento, incluso para consumos básicos, en un escenario de presión sobre los ingresos.
Artículos relacionados
