“Creía en mi hijo, pero me defraudó”
Una cámara de seguridad registró el paso del auto Ford Ka negro que condujo Claudio Gabriel Barrelier y en el que trasladó el cuerpo de Agostina Vega hasta el descampado en la provincia de Córdoba.
Las imágenes, a las que tuvo acceso Noticias Argentinas, revelan el momento en el que el vehículo se dirige hasta el descampado de 200 hectáreas en el barrio Ferreyra, lugar en el que descartó el cuerpo de la adolescente.
Dicho rodado pertenece a una conocida del acusado, quien declaró que Barrelier se lo pidió porque tenía que “hacer unos trabajos”.
Además, se estableció que el lunes por la mañana Barrelier subió baldes de pintura de 20 litros y se dirigió hasta la zona donde luego fue encontrada la menor.
Ford Ka.
Soledad, la dueña del auto Ford Ka negro utilizado por Claudio Gabriel Barrelier para trasladar el cuerpo de Agostina Vega hasta el descampado, habló por primera vez con la prensa donde expuso el dolor y el enojo que siente por estar involucrada. “Me arrepiento de haberlo conocido”, afirmó.
La mujer relató que fueron pareja durante unos meses, pero que la relación se cortó hacía un tiempo: "Ahora me doy cuenta el papel que jugó conmigo, que me mintió desde el primer momento, que siempre me usó”.
En su testimonio, en El DoceTv, contó que Barrelier solía usar su vehículo, por lo que no le llamó la atención el pedido que le hizo, aunque sí en el contexto en el que ocurría: “Como a las 9 de la noche del domingo me dice que necesitaba llevarle ropa a un tío suyo y me vuelve a pedir el auto prestado. Me mandó tres mensajes como insistiéndome, pero era la intensidad que él tenía, por eso no dudé en ese momento”.
El acusado fue hasta su casa, agarró el auto y allí le contó que había ido a declarar a la fiscalía porque había sido el último en ver a Agostina: “No indagué mucho en el tema, lo noté tranquilo, medio triste, pero porque hacía mucho no nos veíamos y por la pelea que habíamos tenido”.
“Yo no le quería prestar el auto porque tenía una fea sensación. Le insistí que se quede, pero se paró y se fue al auto al garaje”, manifestó.
Cuando Barrelier le devolvió el rodado, contó que unos chicos de la cuadra donde vive lo lavaron por fuera, pero que por adentro no lo hizo porque no tenía plata: “No noté nada raro dentro del auto cuando me subí, había olor a cigarrillo. Si hubiera sospechado me hubiera fijado, pero qué me iba a imaginar”.
Lavadero.
Otro que habló con la prensa fue José, el trabajador encargado de limpiar el Ford Ka negro después del descarte de los restos de la adolescente.
Según explicó el testigo a Página 12, el auto no fue entregado por Soledad, sino por el hijo de esta. Al llegar al lavadero, el aspecto exterior del coche llamó la atención de los empleados de inmediato debido a la suciedad acumulada: “El auto lo trajo todo sucio, con greda. Tenía tierra, mucha tierra. Sí, más que tierra, greda”, precisó José, añadiendo que la carrocería era “una bola de un Ford Ka marrón, digamos, en vez de negro”.
Al ser consultado sobre el llamativo contraste entre la suciedad de afuera y la higiene de adentro, el trabajador fue contundente al afirmar que el interior ya había sido acondicionado: “Aparentemente sí, ya está limpio. Es algo ilógico que si anda en un camino de tierra o de greda, si hubiese la posibilidad de bajar, tenía que tener por lo menos la alfombra del conductor sucia. Mínimamente”.
El minucioso orden previo del auto refuerza la hipótesis de un intento de ocultamiento y destrucción de material biológico.
“Lo único sucio que había eran dos latas de Pepsi, una del lado del acompañante y la otra lata de Pepsi atrás del conductor, con los sorbetes y todo. Era lo único que había”.
Mamá de Barrelier.
Viviana, la madre de Claudio Barrelier sostuvo que su hijo la “defraudó” y, de probarse la veracidad de los hechos que lo mantienen como único imputado, lo consideró “un monstruo”.
Según supo Noticias Argentinas, la mujer brindó una conferencia de prensa improvisada en la puerta de su domicilio y señaló: “Creía en mi hijo, pero me defraudó. No estoy en sus zapatos de la puerta para afuera. Lo crié de una forma, lo crié bien dentro de mi alcance y él se hizo de otra, no lo entiendo”.
No obstante, se desligó del accionar del imputado: “No conozco a sus amistades, no sé nada. Le preguntaría por qué hizo esta barbaridad. Tiene 34 años y tiene su vida, mientras yo tengo la mía. No lo voy a entender nunca. Pido por favor que piensen en mi mamá, no quiero que le pase nada a ella”.
Viviana sostuvo que no mantiene vínculo alguno con la familia de Agostina: “A la madre de la nena la conocí una vez en una cancha y me la presentó como una amiga nada más; la vi una sola vez. Yo de Agostina no tengo nada que decir de esa criatura”.
Sobre su hijo, retomó: “Lo desconozco como hijo y pido perdón a todo el mundo, a la población, porque esto me desbordó. Es un monstruo si hizo todo lo que hizo. Me da vergüenza mirar a la cara a la familia de Agostina”.
“Los crié con muchos valores y principios. Cuando lo fui a ver para llevarle ropa, me dijo que todo iba a salir bien y que él no tenía nada que ver, que me quedara tranquila. Le creí como madre”.
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