El uso de efectivo, en mínimos históricos
El uso del efectivo continúa perdiendo terreno frente a los medios de pago digitales en la Argentina. Durante el primer semestre de 2026, las extracciones de dinero alcanzaron mínimos históricos, mientras que las transferencias y los pagos con códigos QR consolidaron su crecimiento, según el último Informe de Inclusión Financiera del Banco Central de la República Argentina (BCRA), publicado en octubre.
Según lo publicado por Ámbito, a partir del relevamiento, cada adulto realizó en promedio 32,8 pagos electrónicos mensuales, un 14,7% más que durante el mismo período de 2025. En contraste, la cantidad de extracciones de efectivo se redujo un 33,4% interanual, hasta alcanzar apenas 1,3 operaciones mensuales por persona. Además, el monto retirado cayó un 14,1% en términos reales.
La expansión de los pagos electrónicos estuvo impulsada principalmente por las transferencias y los pagos con transferencia, que concentraron siete de cada diez operaciones digitales. Esta dinámica contrasta con la evolución de las tarjetas de débito y crédito, que registraron retrocesos.
Pagos electrónicos.
En paralelo, más de 2 millones de personas se incorporaron al universo de los pagos electrónicos respecto del mismo período del año anterior. Así, durante el segundo trimestre de 2026, unos 30,5 millones de argentinos utilizaron estos medios para realizar transacciones.
Uno de los principales cambios en los hábitos de consumo fue el fuerte crecimiento de los pagos con transferencia mediante códigos QR, que se consolidaron como una alternativa para las compras.
Según el BCRA, las operaciones realizadas con QR aumentaron un 57,2% interanual en cantidad y un 58,3% en monto transaccionado, por encima de las transferencias tradicionales, que registraron incrementos del 24,6% y 7,2%, respectivamente.
Los pagos con tarjetas de crédito mostraron una contracción del 3,5% en cantidad de operaciones y del 12,1% en montos, medidos en términos reales.
Tarjetas de crédito.
La pérdida de participación también se reflejó en los distintos canales comerciales. Las tarjetas de crédito retrocedieron alrededor de 1,5 puntos porcentuales en supermercados y autoservicios mayoristas, mientras que en el comercio electrónico su participación cayó cerca de cinco puntos.
El informe señala que la acreditación inmediata, la gratuidad de las transferencias para los usuarios y las mejoras en la experiencia digital contribuyen a explicar su creciente utilización, incluso en operaciones de bajo monto.
Sin embargo, el retroceso del efectivo no fue uniforme. En los supermercados, su participación en el monto total de ventas aumentó hasta el 16,9%, mientras que en los autoservicios mayoristas alcanzó el 25,4%.
El avance de los pagos electrónicos estuvo acompañado por una mayor penetración de los servicios financieros. A junio de 2026, 38,1 millones de personas tenían al menos una cuenta bancaria o de pago, lo que representó un incremento de 300.000 usuarios respecto de diciembre de 2025.
Uno de los datos más relevantes es que el 76,5% de los titulares ya posee simultáneamente cuentas bancarias y cuentas de pago, una proporción que aumentó con la incorporación de 1,1 millones de personas durante el semestre.
Esta tendencia refleja una mayor utilización de distintos proveedores financieros para realizar pagos, recibir transferencias, administrar ingresos y canalizar ahorros.
El BCRA también destacó que 10,3 millones de personas abrieron nuevas cuentas durante el primer semestre, pese a que ya contaban con al menos una. Así, el promedio de cuentas por titular adulto pasó de seis a 6,2.
La digitalización también modificó la edad de ingreso al sistema financiero. Mientras que los usuarios que solo poseen cuentas bancarias tienen una edad mediana cercana a los 65 años, entre quienes utilizan exclusivamente cuentas de pago la mediana ronda los 16 años.
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