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Sabado 07 de febrero 2026

En dos años, el sistema científico perdió más de siete personas al día

Redaccion Avances 07/02/2026 - 12.30.hs

El último informe de evolución del empleo en ciencia, realizado por el Grupo Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia,Tecnología e Innovación (EPC-CIICTI), muestra que se destruye el sistema científico nacional.  
Según un artículo escrito por Nora Bär para El Destape, el nuevo estudio informó que entre diciembre de 2023 y el mismo mes de 2025, se perdieron 5.750 puestos de trabajo científico, lo que equivale a 7,5 por día: 5.004 corresponden a organismos de ciencia y tecnología dependientes de la Administración Pública Nacional, y 746 a empresas. 
El artículo detalla que más del 40% de esa pérdida se dio en el Conicet, pero procesos similares ocurrieron (y siguen haciéndolo) en el INTI, el INTA. 
También se identificó “una significativa y continua caída en el empleo registrado en NA-SA, la operadora de las centrales nucleares, en la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea, la primera de América Latina, fundada un 10 de octubre de 1927), Arsat (empresa nacional de telecomunicaciones creada por el Estado Argentino el 22 de mayo de 2006 para brindar conectividad mayorista y que desarrolló, con Invap, dos satélites de comunicaciones), Veng (compañía de servicios y desarrollos tecnológicos de alto valor agregado que estaba desarrollando un lanzador espacial) y Dioxitek (dedicada a la producción de dióxido de uranio y otros insumos esenciales para la generación de energía nuclear que abastece nuestras centrales y produce materiales para aplicaciones médicas e industriales).

 

Conicet. 
En el Conicet se perdieron en este tiempo 2.088 cargos: “Setecientos ochenta y dos corresponden a personas de la Carrera del Investigador Científico (CIC, investigadores), del Personal de Apoyo (CPA) y administrativos, y 1306, a becarios –precisa Jorge Aliaga, integrante del directorio del organismo en representación de las universidades–. Fundamentalmente, porque las becas se terminan y hoy se dan menos becas que hace tres o cinco años (que es cuando se otorgaron las que se terminan ahora)”. 
En términos relativos el mayor ajuste se dio en la Agencia I+D+i (-41,3%) y en la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (ex Ministerio, -41,3%), seguidas por el Banco Nacional de Datos Genéticos (-34,0%), el Instituto Nacional del Agua (31,7%) y el INTI (25,7%). Empresas como FADEA, Dioxitek, VENG y ARSAT, que perdieron entre el 25% y el 15% de su planta de personal, detalla el trabajo.

 

“Se va a profundizar”. 
“Esta tendencia se va a profundizar –opina Rodrigo Quiroga, doctor en ciencias químicas, profesor de Bioinformática en la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Conicet–. El anuncio oficial de que no se van a pagar los proyectos de investigación científica y tecnológica ya evaluados (PICT 2022) y de que no van a existir las convocatorias 2023, 24, 25 ni 26, por más que ya lo anticipábamos, fue un golpe importante. En el mejor de los casos, estamos hablando de gente que, la mayoría, carece de financiamiento hace dos o tres años. Y suponiendo que Milei no gane las próximas elecciones, que cambie el gobierno y vuelva a poner un programa de financiamiento de proyectos como los PICT, la convocatoria se abriría y se evaluaría durante 2028, y probablemente se empezaría a pagar a mediados o fines de 2029 o en 2030. Son muchísimos años sin recursos, ningún grupo puede soportar eso”. 
El artículo recordó que días atrás, Quiroga publicó en la red social X un análisis de la evolución de los salarios de investigadores y becarios del Conicet, que perdieron alrededor de un 40% de su valor adquisitivo. Allí muestra que las becas doctorales de la Agencia I+D+i están congeladas desde 2024. Según sus estimaciones. Los investigadores asistentes ya llegaron al millón de pesos perdidos por mes. Los hospitales nacionales están en la misma situación, salvo el Garrahan, que logró un aumento, pero cuyos delegados gremiales fueron dejados cesantes. 
“Se está yendo gente”. 

 

“Se está yendo gente ultra inteligente y en cuya formación invertimos como país durante años –afirma Quiroga–. En el Conicet, en particular, muchos aún no renunciaron, pero pidieron licencia sin goce de sueldo y en este contexto están planificando no volver. La situación es dramática y las perspectivas futuras son muy malas. Nadie quiere ser becario doctoral con estas retribuciones y sin ver un futuro en la carrera científica. Y lo mismo pasa con los que hoy están finalizando su doctorado: la gran mayoría está planificando irse afuera o pasar al sector privado. Nos va a quedar un hueco muy complicado entre generaciones, sobre todo en algunas áreas. Hay grupos que van a desaparecer. La gran mayoría de los laboratorios experimentales están semi o completamente paralizados. Para mí, no hay dudas de que vamos a tener una merma cada vez mayor asociada con las  [casi nulas] expectativas salariales y de financiamiento, y con los continuos ataques del gobierno en general y del presidente en particular. Con esa cantinela de que las ciencias sociales no sirven para nada, con lo que obviamente estoy en desacuerdo, no solo desfinancian las humanidades sino toda la ciencia local. De hecho, entre los que conozco, los más afectados son los que hacen biología molecular y celular, inmunología, física experimental. Incluso nosotros, que no pensábamos irnos, estamos empezando a considerarlo, porque uno no ve cómo puede seguir avanzando en la carrera científica si no va a tener financiamiento, con suerte, hasta dentro de cuatro años”. 

 

Ajuste. 
El informe argumenta que este profundo ajuste se basa en la idea de que el sistema se encuentra ‘sobre-expandido’, algo que desmiente categóricamente cualquier comparación internacional. Mientras en la Argentina solo tres personas cada mil habitantes de la población económicamente activa se dedica a actividades científicas, en países desarrollados ese número ronda los 10 por cada 1000. Si a esto se suma el ahogo presupuestario y la ausencia de inversión privada en actividades de I+D, la situación es de catástrofe. 
“El gobierno de Milei lleva adelante una tarea sistemática de destrucción del sistema científico y tecnológico y su consecuencia más grave es la expulsión de más de 5000 recursos humanos altamente calificados –afirma Roberto Salvarezza, ex presidente del Conicet y ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, actualmente Presidente del Directorio de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires–. La Argentina llegó a contar con tres investigadores cada mil habitantes de Población Económicamente Activa. Los países que admira Milei triplican o cuadruplican esta relación. En un  mundo donde  el conocimiento y la tecnología son la llave del crecimiento socioeconómico, el gobierno desmantela su sistema de ciencia. Desde la provincia de Buenos Aires, seguimos  trabajando para sostener la actividad científica en un contexto de ajuste sin precedente”.

 

 

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