Motociclistas son casi la mitad de fallecidos en rutas argentinas
De las más de 5.000 muertes en siniestros viales ocurridas el año pasado en Argentina, casi 2.000 corresponden a motociclistas; esto significa que el 46% de las víctimas fatales utilizaban motos como vehículo.
El dato, que surge de un informe publicado por Perfil, agrega que los varones jóvenes son quienes corren mayor riesgo de siniestralidad: “el 43% de los fallecidos tiene entre 15 y 30 años, y el 89% son varones”, publica el medio citado.
Las estadísticas más recientes surgen de relevamientos de observatorios provinciales y asociaciones civiles de concientización vial. Estos organismos se vieron obligados a cubrir, en la medida de sus posibilidades, el abandono del Estado: tras la disolución de áreas clave de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) a través del Decreto 461/2025, no hay información oficial sobre siniestros viales en Argentina.
Actualmente, Argentina se sitúa en el puesto 105 del ranking mundial de mortalidad por siniestros viales. El listado elaborado por World Life Expectancy, organismo que analiza la incidencia de distintas causas de muerte en 180 países, detalla que Argentina tiene un promedio de 13,9 fallecidos en accidentes viales por cada 100 mil habitantes.
Más motos.
De acuerdo al medio citado, que haya más motos involucradas en siniestros viales fatales no es una sorpresa, ya que cada vez más personas eligen este vehículo como medio de transporte. Esto “responde a una combinación de bajos costos de mantenimiento, facilidad de financiación -con modelos desde 1,8 millones de pesos en 48 cuotas- y el auge explosivo de las aplicaciones de movilidad y reparto”, según el informe. Agrega que solo en 2025, hubo 650.325 motocicletas 0 km que se patentaron. Esta cifra significa un aumento del 34% con respecto al año anterior.
El mercado de usados tampoco se queda atrás, con un alza del 14% en transferencias durante el primer semestre. La mayoría de las unidades económicas vendidas carecen de sistemas de "seguridad activa avanzada". Además, la transición ecológica es casi inexistente: apenas el 1% de las ventas corresponde a modelos eléctricos.
Uso del casco.
A lo largo del país, se ve una importante disparidad en el uso del casco, elemento clave para la prevención de lesiones graves e incluso la muerte. “Mientras que en la Ciudad de Buenos Aires la rigurosidad de los controles elevó su uso al 90%, en el resto del país el promedio cae drásticamente al 60%”, según el informe citado.
En el AMBA el cumplimiento ronda el 80%, pero la cifra se desploma al 59% en municipios específicos. En el norte argentino, por otra parte, hay índices más críticos y se observa una dependencia extrema de la moto como principal medio de transporte.
No obstante, hay ejemplos de intervenciones estatales exitosas en cuanto a prevención y concientización de uso de cascos. El informe pone como ejemplo a la ciudad de Junín: con una campaña que modificó drásticamente la concientización a través de la retención de vehículos, lograron incrementar el uso del casco del 44% al 66%.
Desregulación y "escapes libres".
Otro aspecto del creciente uso de motocicletas es la contaminación sonora y el desorden urbano que muchas veces conllevan, especialmente con el uso de caños de escape libre. La Ley 24.449 exige mantener la homologación de fábrica de los escapes, aunque las desregulaciones de la gestión de Javier Milei han generado confusiones. “Tras el mega DNU 70 del 2023, que eliminó la obligatoriedad de ciertos documentos para transferencias, se instaló la falsa creencia de que la Verificación Técnica Vehicular (VTV) ya no era necesaria. Esto derivó en un relajamiento generalizado y en el aumento de las ‘picadas’ ilegales y escapes libres en distritos como Neuquén y Salta”, ejemplifica el medio citado.
Varios municipios han emitido ordenanzas para prohibir los ruidos molestos, pero muchas veces la falta de reglamentación y las multas bajas -que en Provincia de Buenos Aires rondan aproximadamente los 85 mil pesos- limitan su impacto.
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