La mejor compañía

Redacción 04/12/2021 - 00.25.hs

Un rico café para arrancar la mañana, pausar la tarde o despedir la noche es un clásico en cualquier lugar. Y Osvaldo Feraude encontró en el arreglo de las máquinas primero y en un bar después, su lugar de trabajo y disfrute. "Sabor Café" se convirtió en el rincón ideal para una taza con un contenido siempre negro, humeante y exquisito.

 

"Recuerdo que una mañana vino una señora y me pidió muy decidida: 'quiero el café de George Clooney'. Me fui adentro pensando qué hacer y recordé que el actor había hecho una publicidad de una máquina y que era una taza chiquita, así que se lo preparé chiquito y ella quedó chocha", se ríe Dora al recordar una de las tantas anécdotas que cada día recolectan como propinas jocosas o de cariño en esas mesitas a las que nunca les faltan clientes, ni historias, ni charlas. Porque eso genera un buen café, historias mínimas donde hay diálogos, reflexiones en solitario o lectura del diario en papel. La opción es personal pero siempre con un sabor único, como el que sirve Osvaldo junto a Dora, su compañera de vida.

 

"Todos los días hay gente que nos dice cómo les gusta venir, sentarse un rato, y disfrutar. Y les encanta el café que preparamos. Servimos un café premium, de mucha calidad. Y si bien no tenemos mucho espacio, a la mañana hay gente que espera en la vereda y cuando se desocupa una mesita, entra. Nosotros disfrutamos mucho de esto y fue una posibilidad que surgió medio inesperadamente pero a la que le pusimos todo", cuenta Osvaldo Feraude, que nació en Catriló hace 60 años pero que desde el '81 vive en Santa Rosa.

 

Osvaldo trabajó siempre en la imprenta de Casa de Gobierno. Al estar en una tarea que implica riesgos para la salud la jubilación se adelantó a los 55 años, un trámite que concluyó un año después. Pero él nunca estuvo desocupado. Su búsqueda emprendedora ya había dado frutos mucho antes.

 

"Yo conocía a un hombre de General Roca (Río Negro) que venía a Santa Rosa porque había instalado tres máquinas de café que en ese momento eran una novedad. Como teníamos una buena relación me preguntó si conocía a algún chico que pudiera hacer las recargas con el café y la leche, y ahí le dije que yo lo podía hacer, que no me costaba nada hacer una pasadita y recargarlas. Pero las máquinas se empezaron a romper con el tiempo así que me mandaron a hacer un curso en Buenos Aires así las podía reparar. Empecé a arreglarlas y después de un tiempo Dora me dice de hacerlo nosotros por nuestra cuenta. Lo cierto es que no teníamos plata para comprar máquinas cuando había que reemplazarlas, entonces se nos ocurrió comprar usadas, repararlas y después venderlas. Así empezamos".

 

Osvaldo cuenta cada detalle con sencillez y con humor, incluso cuando recuerda su pasado como boxeador. "Mis amigos me cargan y me dicen que me ponían la publicidad en la suela de las zapatillas (un chiste sobre que siempre lo tiraban a la lona) pero lo cierto es que nunca me noquearon. Fui a dos campeonatos argentinos y estaba para ir a las Olimpiadas de Moscú en el '80 pero finalmente Argentina se sumó al boicot y no se pudo dar".

 

Después de un tiempo de trabajar "a pedido" con las máquinas, en 2002 Osvaldo tomó su propio rumbo. "En los '90 acá no había máquinas expendedoras de café, la gente se paraba frente a ellas con una monedita y no sabía qué hacer, así que con Dora nos sentábamos al lado y explicábamos el procedimiento, por ejemplo en la clínica Modelo que fue una de las primeras en tenerlas. Por eso después empezamos a hacer todo nosotros: no solo vendíamos la máquina sino que también ofrecíamos el servicio técnico. Yo ya trabajaba con toda la línea de localidades de la ruta 5 hasta 9 de Julio, así que la clientela estaba", explica Osvaldo.

 

El bar.

 

El negocio fue creciendo, la demanda aumentó y "Sabor Café" se convirtió en referente en la provincia y alrededores. Por eso el próximo paso se dio casi naturalmente cuando Osvaldo obtuvo su jubilación y Dora (57) insistió con sus ganas y entusiasmo.

 

"Hace 38 años que estamos juntos y todo lo mucho o lo poco que hicimos, siempre fue 50 y 50. Ella siempre se encargó de lo administrativo y yo de lo técnico, y en la charla surgía bastante seguido la idea de tener algo chiquito. Un día caminábamos por acá y vimos el local disponible, lo alquilamos y así fue que abrimos el bar. Estamos en la avenida principal, frente a la Clínica Modelo y eso es una ventaja porque ya desde bien temprano los médicos, la gente que trabaja, los familiares de pacientes, vienen y se toman un café o directamente se lo llevan o nos cruzamos nosotros a llevarlo. Pero además hay una clientela muy fiel que nos acompaña", cuenta Osvaldo sentado en ese espacio de San Martín 493 (casi Oliver) que ya tiene ganas de expandirse y ofrecer más lugar.

 

"Acá brindamos asesoramiento sobre los granos, los sabores, cómo se toma el café, cómo se prepara. Hay muchos secretos y no todo lo que se toma por ahí es necesariamente café. El que usamos nosotros es excelente y a la gente le gusta mucho. La leche para el cortado es la San Regim que tiene un alto costo pero todo lo que ofrecemos es de calidad. Nos hemos convertido en especialistas y está bueno que la gente vea eso. En la pandemia trabajamos con el delivery y mucha gente se acostumbró y nos sigue pidiendo a domicilio. Y a nosotros no nos cuesta nada", señala Dora sobre un servicio personalizado que los distingue.

 

Calidez.

 

La minipyme familiar (Osvaldo y Dora tienen tres hijas y siete nietos) brinda la mejor calidad de café en granos tostados o torrados, máquinas cafeteras automáticas y familiares, productos sin TACC, algunos light, diferentes tés, productos para celíacos y una gran variedad de chocolates artesanales. La reparación y el mantenimiento se mantiene como un servicio clave y en cada amanecer el ritual se repite, con ese aroma inconfundible que invita a frenar y sentarse.

 

"Para nosotros la calidez humana es clave, además de la calidad de lo que servimos. Este lugar es algo que nos hace muy bien y por eso estamos siempre los dos atendiendo y haciendo lo que hace falta hacer", dice Osvaldo mientras le pide a Dora que prepare dos cortados que salen como una caricia a los sentidos y, como el nombre lo señala, con Sabor Café.

 

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