Jueves 18 de abril 2024

Una pastelería libre de gluten

Redacción 02/03/2024 - 00.25.hs

“Chichí Gluten Free” se erigió desde hace tiempo en una de las pastelerías preferidas de Santa Rosa. De la mano de Celeste Fité ofrece sabores sin gluten pero que encantan por igual: tortas, panes, postres y todo tipo de productos ideales para el deleite.

 

“Para quienes no pueden...para quienes lo eligen”, es parte de un eslogan que tiene el negocio y que se puede completar con lo que dice su propia creadora. “Para la gente que tiene celiaquía es una celebración poder venir y elegir con tranquilidad, es como lo esperable, pero da una gran satisfacción saber que quienes no tienen esa necesidad igual vienen y les gusta mucho lo que hacemos. Creo que haber logrado eso es muy gratificante”, asegura Celeste en una mañana de cocina abierta y trabajo en continuado en ‘Chichí Gluten Free’.

 

Ese es el nombre del emprendimiento de pastelería que hace más de cinco años eligió Celeste Fité (37) como un homenaje a su abuela Chichí y que, con el tiempo, se transformó en una referencia ineludible a la hora de elegir postres, tortas y otros productos que si bien no tienen el más mínimo contacto con el gluten, son consumidos por igual por quienes tienen celiaquía y por quienes no. Por quienes no pueden y por quienes eligen.

 

“La pastelería siempre me atrajo, desde chiquita aprendí a hacer tortas y a los 12 años hice un curso. Hacía tortas en la escuela, en el cumple de 15 de mi hermana, que tiene dos años más que yo, le hice la torta de dos pisos así que es algo que siempre tuve como preferencia”, detalla Celeste que, más allá de esa clara inclinación por la cocina, se fue a Córdoba a estudiar Arquitectura cuando terminó el secundario.

 

“Estudié un año y medio esa carrera hasta que me di cuenta de que me tiraba mucho más la cocina. Dejé la carrera y no es que no sabía qué iba a hacer, tenía claro lo que quería así que empecé gastronomía y al año ya estaba haciendo pasantías y comencé a recorrer el mercado laboral”, recuerda Celeste en su atractivo local de la calle Pestalozzi 830, un lugar ideal para acercarse porque no está en el centro, se puede estacionar con tranquilidad y, una vez en el negocio, elegir entre las distintas opciones (el teléfono es 2954-303211).

 

“Tenemos la particularidad de que el negocio abre de jueves a sábado, logré concentrar a la gente en esos días así que se abre por la mañana y por la tarde pero sólo jueves, viernes y sábados. Es un equilibrio que alcancé entre mi trabajo y mi vida personal y por suerte funciona muy bien”, resalta Celeste que cuenta con una empleada por la mañana y otra por la tarde en la cocina y otra en el mostrador de atención al público.

 

Experiencia.

 

Luego de estudiar y de pasar por distintos trabajos en Córdoba, Celeste emigró a Buenos Aires y allí conoció el intrincado mundo de la gastronomía. Un ambiente hiper exigente en el que, como en muchísimos otros rubros laborales y sociales, dominan los hombres, sobre todo en lo que respecta a una brecha salarial que se mantiene en el tiempo.

 

“Estuve cinco años en Buenos Aires y me sirvió, sobre todo para acumular muchísima experiencia y aprendizaje. Trabajé en restaurantes grandes y en fábricas con producciones enormes, donde se trabaja a destajo y en las que cuando llegás te hacen pagar derecho de piso. Además en esos lugares, como las fábricas, se mantiene la brecha económica entre hombres y mujeres, no es fácil, pero con el tiempo podés ver que te da una templanza para lo que viene. Por supuesto que no es ideal, pero te hace ver las cosas como son, al menos hasta ahora”.

 

Cuando la etapa en Capital Federal llegó a su fin, Celeste pegó la vuelta y estuvo tres años en Helados Vittorio. “Fue una etapa muy linda, yo les hacía toda la parte de pastelería, pero llegó un momento en que me di cuenta de que había recorrido mucho como empleada y quería enfocarme en hacer algo propio. Ahí empecé a pergeñar lo de Chichí”, destacó.

 

Y la elección de cocinar sin gluten no fue por nada especial sino por descubrir que había una demanda que, al menos en Santa Rosa, no estaba cubierta. “Fue casi casual porque yo no soy celíaca, no tengo a nadie cercano en la familia que lo padezca pero sí sabía que quería ofrecer algo que no había, que estaba faltando. Y no es que hice un estudio de mercado o algo así, pero escuchaba gente que consumía alimentos sin gluten y cuando me metí un poco más en tema me di cuenta de que había muchísima gente con celiaquía. Me puse a estudiar, compré libros y recetarios y todo lo que compré de implementos era nuevo, sin ninguna posibilidad de contaminación”.

 

Celeste supo enseguida que sus creaciones gustaban, y mucho. Y no demoró en concentrarse en esas recetas sin gluten. “Yo vivía en un departamento chiquito y ahí mientras aún trabajaba en Vittorio empecé a hacer tortas y mi familia y amigos probaban. Me di cuenta de que tenían muy buena repercusión así que eso me dio el impulso para largarme con el emprendimiento”, puntualiza la dueña de ‘Chichi’ mientras muestra un rogel desbordante de sabor, un cheesecake de frutos rojos, una mousse de chocolate, budines, brownies o una tarta de lima con leche condensada, una de las más codiciadas en el local de Villa Santillán.

 

Panificados.

 

Celeste se estableció y luego creció en base a los productos dulces, pero la demanda la hizo ir más allá y por eso también tiene panificados y su plan es sumar nuevas posibilidades de sabor.

 

“La idea es incorporar opciones saladas y algunos productos como galletitas y arabitos tipo pancitos, por ejemplo, para los chicos que son celíacos y que van a un cumple donde hay hamburguesas entonces no pueden comer, pero así se pueden llevar un tuppercito aparte y comer sin problemas. Esas posibilidades generan una gran alegría entre la gente que tiene celiaquía porque acá todo es absolutamente libre de TACC”.

 

Al local llega gente de otras localidades “y llevan varias cosas para stockearse porque en sus pueblos por ahí no tienen la posibilidad de comprar de esta forma. Para mí es una gran satisfacción que la gente venga por igual, tenga o no celiquía, porque demuestra que los productos gustan. Incluso durante la pandemia me fue muy bien porque trabajaba con delivery, la gente estaba encerrada entonces comía y probaba cosas. Yo armaba cajitas de degustación y andaban muy bien”, subraya Celeste que, tras un intenso recorrido laboral, encontró en sus propias recetas artesanales el lugar justo para desarrollarse y crecer. Para ofrecer un universo de sabores que incluye a quienes “no pueden” y a quienes “pueden elegir”.

 

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