“El cuerpo es un territorio para cuidar”
Morales aseguró que “de a poco se quitan estigmas sobre el sangrado, el ciclo menstrual, la perimenopausia, la menopausia, el posparto y la salud hormonal. Esto permite diagnósticos tempranos y enfoques personalizados”.
Ceci Morales es licenciada en obstetricia, partera independiente, madre, cuidadora y adulta neurodivergente. Su experiencia de maternidad atípica transformó profundamente su práctica profesional: aprendió a escuchar, a respetar los tiempos singulares y a comprender que no todos los cuerpos, procesos o aprendizajes responden a lo normativo.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, se le preguntó a Morales sobre las principales inquietudes que atraviesan al género femenino en materia de salud íntima y reproductiva, con los matices que la marcan como profesional y como mamá. En el plano laboral, su enfoque busca que el cuerpo, las emociones y el contexto social dialoguen entre sí. Además, desarrolla espacios de Educación Sexual Integral (ESI) para jóvenes, especialmente neurodivergentes, adaptando la información para que sea accesible y respetuosa de las distintas formas de habitar el cuerpo.
Morales sostiene que estamos ante un cambio de paradigma. “Entendemos que el cuerpo no es lineal, sino cíclico, y respetar esa dinámica tiene un impacto directo en la salud física, mental y emocional. De a poco se habla más sobre estos temas y se quitan estigmas sobre el sangrado, el ciclo menstrual, la perimenopausia, la menopausia, el posparto y la salud hormonal. Esto permite diagnósticos tempranos, enfoques personalizados y, sobre todo, menos culpa y más comprensión sobre lo que nos pasa”, explicó a LA ARENA.
Fitoterapia
En su atención diaria, Cecilia integra la fitoterapia. “Tiene una tradición ancestral muy valiosa que hoy empieza a dialogar con la evidencia científica. El desafío es evitar la banalización: las plantas medicinales no son inofensivas ni mágicas; requieren conocimiento, respeto y un acompañamiento adecuado. Siempre forman parte de un abordaje integral donde hábitos cotidianos, como la alimentación, las horas de sueño, el contacto con la naturaleza y los bajos niveles de estrés, potencian su acción”, señaló.
Sobre las preocupaciones actuales en el área, Morales observó que, si bien la desinformación y la falta de acceso a chequeos siguen siendo un desafío, la mirada cambió. “Hoy se habla más de placer, de consentimiento, de diversidad y de salud integral, no solo de enfermedad.
También aparece con fuerza la salud mental ligada a la salud genital, algo que antes estaba completamente invisibilizado”.
Respecto a su práctica, afirmó: “A mí me impulsa ver cuánto sufrimiento podría evitarse con información clara, respetuosa y a tiempo. Me mueve la convicción de que el autoconocimiento empodera, da herramientas para decidir, protege de la manipulación de la industria y mejora la calidad de vida. Acompañar esos procesos es un privilegio”.
Mirada amable
Sobre su neurodivergencia, admitió que es un proceso vivo. “Cada día trato de comprenderme y respetarme, corriéndome de las exigencias. Saber qué me pasa modificó mi vida: puedo comprenderme mejor y respetar mi ser diferente. Darme lo que necesito y tratar de evitar las sobrecargas es un desafío diario. Ponerle nombre a ciertas vivencias ordena la historia personal y permite mirarse con más amabilidad”.
Al ser consultada sobre la conmemoración del 8M, Morales propuso una mirada reflexiva: “Lo vivo como una fecha de memoria, más que de celebración. Es un día para reconocer lo que se conquistó y lo que todavía falta. Mi mensaje para las mujeres es que se escuchen, se informen y se respeten en sus tiempos. El cuerpo no es un problema a corregir, es un territorio a conocer y cuidar”.
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