Viernes 27 de mayo 2022

Papaleo, Papel Prensa y la muerte de Graiver

Redacción 11/04/2010 - 00.37.hs

"Evidentemente fue un accidente provocado", sostuvo ayer a través de Radio Noticias Osvaldo Papaleo al referirse a la muerte de su cuñado David Graiver en un accidente aéreo ocurrido en agosto de 1976, durante la dictadura militar. La muerte de Graiver fue parte del oscuro entramado que esconde el proceso por el cual el grupo Clarín pudo quedarse con el control de Papel Prensa, la principal proveedora de papel a los diarios argentinos. Papaleo no dudó en coincidir con Héctor Timerman en que "la apropiación de Papel Prensa empezó a gestarse en una mesa de torturas" durante los primeros meses de la dictadura militar.
Osvaldo Papeleo fue secretario de prensa del gobierno de Isabel Martínez de Perón y es hermano de Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver, el empresario que poseía una fracción mayor de las acciones de Papel Prensa, fallecido en agosto de 1976 en México. Esta pertenencia lo convierte en voz autorizada para hablar de este oscuro capítulo de la historia argentina y un testigo privilegiado de hechos que ahora, de la mano de una comisión investigadora que creó el gobierno nacional, pueden empezar a ver la luz.
"La familia Graiver fue presionada para vender esto", denunció Osvaldo Papaleo en una extensa entrevista que ayer por la mañana mantuvo con Radio Noticias. Para entender por qué los Graiver fueron forzados a desprenderse de esta empresa y otras firmas del patrimonio familiar, es fundamental analizar varios elementos y colocarlos en el contexto de los primeros años de la dictadura militar. "Hay que ver ese momento, cómo se vivía en el país y cómo fueron presionados por el gobierno militar para empezar a negociar con La Razón, La Nación y Clarín, que eran los tres diarios que estaban en una sociedad", señaló Papaleo. También hay que prestar atención a cómo se comportó el Estado -en manos militares- en ese momento y, sobre todo, tener en cuenta que los Graiver estaban detenidos por una acusación que a la postre no se pudo sostener. La acusación sostenía que habían manejado el dinero que se cobró por el rapto del empresario Jorge Born. Un tribunal militar los condenó, pero la Justicia ordinaria no lo hizo. "La acción penal contra ellos fue totalmente desechada", afirmó.
Todos los Graiver fueron detenidos en base a esa acusación: Juan, el padre, Isidoro, el otro hijo, Lidia, la viuda de David y hermana de Osvaldo Papeleo, e incluso -por un tiempo menor-, la madre de ellos. Y Osvaldo Papaleo también, por el lapso de 9 meses. "En la presión que en aquel momento se hace, se aclara que los Graiver tienen que vender sus bienes", pero no a cualquier inversor, recordó el entrevistado. "(Alfredo) Martínez de Hoz era el ministro (de Economía de la Nación) y un primo de él, Martínez Segovia, que participaba en la empresa, hacía referencia a que le habían dicho en el gobierno que tenía que ser una venta que no fuera ni a extranjeros ni a gente de religión judía".
"En medio de este entorno se firman preacuerdos ad-referéndum de un juez de menores" que fueron los que allanaron el camino para que los diarios tomaran el control de la empresa papelera. La presencia de este juez de menores obedeció que al haber muerto David Graiver, la sucesión de sus bienes comprendía a su pequeña hija, María Soledad, que tenía 2 años y medio al momento de estos hechos. La niña "tenía un defensor de menores que administraba sus bienes, los defendía y los cuidaba". Este defensor "nunca prestó acuerdo a estos preacuerdos que supuestamente se firmaron y se ejecutaron cuando los Graiver estaban detenidos", destacó Papaleo. En este punto, valoró el rol de la Justicia de ese momento. "La Justicia, y la Defensoría de Menores, cumplió un rol importante y realmente objetivo y de defensa del patrimonio de María Soledad (Graiver)", subrayó.

 

Consumación.
¿Cómo se consumó la apropiación de la empresa? "En primer lugar, los Graiver fueron colocados en el acta institucional", explicó Papaleo. La presencia en esa nómina de ciudadanos señalados por las Juntas Militares implicaba, entre otras cosas, la pérdida de sus derechos civiles y el apoderamiento de su patrimonio por parte de la Conarepa, la Comisión Nacional de Recuperación Patrimonial. Esta era una comisión creada por los militares para manejar el patrimonio de aquellos ciudadanos mencionados en el "acta institucional". De esta forma, el Estado pasó de manejar el 30 por ciento de Papel Prensa que le correspondía por estatuto, a controlar también el 70 por ciento de la fracción del capital privado.
La segunda etapa fue la licuación de las acciones de los miembros de la familia, o bien sus herederos. Papaleo, que había quedado como apoderado de su sobrina María Soledad, intentó en 1978 participar de una asamblea en la que se iba a ampliar el capital accionario de la firma y consumar esa licuación de acciones. "Fuimos con un abogado americano de la familia, y no me dejaron participar, no me dieron ninguna chance". La licuación -que se la había anticipado el abogado de Clarín- se consumó: el 29 por ciento que pertenecía a los herederos de David Graiver cayó a un porcentaje mucho menor y a partir de allí comenzó otra etapa, la de los cambios de manos de las acciones y el predominio de Clarín. "Lo que eran tres partes iguales de los diarios, hoy es el 49 por ciento de Clarín, 29 de La Nación, y desapareció La Razón, que fue absorbida en la última compra por Clarín", detalló.

 

Mesa de torturas.
Para Papaleo queda claro que este posicionamiento de Clarín en circunstancias tan confusas es una pieza clave para entender su crecimiento subsecuente. "Si Clarín no estuviera en Papel Prensa, no sería el Clarín de hoy", disparó. No dudó un segundo en coincidir con Héctor Timerman -actual embajador argentino en Estados Unidos- en que "la apropiación de Papel Prensa comenzó a gestarse en una mesa de torturas".
"Ese es el panorama", resumió. Los diarios -Clarín, La Nación- tienen que admitir las irregularidades que rodean, y la presión que existía para que los Graiver negociaran con ellos, una presión absoluta. Y lo mismo en otros campos, otros terrenos. Los Graiver vinieron a negociar 33 empresas, que incluía bancos, industrias, actividades agropecuarias y de la construcción". La empresa más importante del grupo era Papel Prensa.
En el contexto de irregularidades, Papaleo recordó que en ese momento se le puso a la empresa un precio irrisorio: un millón de dólares. Ese valor quedó plasmado en el acta que los Graiver se vieron obligados a firmar con los diarios cuando tuvieron que negociar la venta. "Después, el mismo Banco Nacional de Desarrollo (Banade), que era el depositario de las acciones, cuestionó ese precio porque era muy menor, y en una cotización muy elemental, lo colocaba por encima de los 6 a 7 millones de dólares. Hoy en día es una empresa de 4 ó 5 mil millones de dólares en la Bolsa".
Incluso el manejo de la firma no ha sido el mejor ya que al día de hoy arrastra un pasivo enorme y deudas abultadas tanto en el país como en el extranjero. De hecho, ese fue el verdadero motivo -según sostuvo Papaleo- por el cual se sancionó la Ley de Bienes Culturales y en ella se incluyó a Clarín: evitar que los acreedores embarguen sus bienes.

 


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