La extraña casa que construyó Victor Hugo Moreno vendiendo pasteles
Víctor Hugo Moreno, el vecino de 49 años que hace un par comenzó a realizar su sueño de construir su propia casa, ve su meta cumplida. Aunque el esfuerzo tanto físico como económico dio frutos, reconoce que aún le quedan "terminaciones" por hacer; y ya vive con su familia, en su domicilio.
Hace mucho tiempo que LA ARENA sigue el avance de la casa semiesférica, que se levanta en la calle Alemania 2860. Como un desafío personal, la posibilidad de "darse maña" para construir algo fuera de lo convencional para lo que el común de la gente conoce, Víctor Hugo levantó prácticamente solo su vivienda, que en planos, figura con 170 metros cuadrados.
Como llaman los niños, "La casa de Mickey Mouse", está prácticamente lista. Desde la última visita de este diario, que tenía el revoque, ahora además, la casa fue revestida con fibra de vidrio y resina; y además, se le agregó un tono de pintura alumínica, y parece un plato volador.
La increíble y llamativa casa, consta de baño, tres habitaciones de las cuales, una se encuentra en la planta baja y las otras dos, en el primer piso. Sorprenden gratamente los balcones cuyas terminaciones semi esféricas, sobresalen de la estructura.
Tanto los cerámicos del baño como de la cocina, fueron cortados por Víctor en forma triangular, y pegados prolijamente, para no perder la forma semiesférica de la pared. La cocina y el comedor son muy grandes y poseen una importante altura, ya que se encuentran centradas sobre el domo principal.
Víctor Hugo, creativo e inquieto como es, construyo prácticamente solo su casa. En algún punto, tuvo la ayuda de su hermano, que colaboró en los inicios de los cimientos y conformación de la estructura principal.
Habilitación.
Víctor contó las diversas dificultades que atravesó para obtener la habilitación municipal de la vivienda. "El problema fue conseguir un arquitecto que me haga los planos", aseguró.
Al parecer, fueron varias las personas consultadas que no le decían que no, pero tampoco se acercaban a la vivienda para iniciar la tarea. Finalmente, y luego de diversas gestiones de su propietario y la publicidad que obtuvo la casa, el familiar de un vecino se ofreció para concretar los planos.
Moreno lo presentó en la comuna local, y previo pago de la multa por construir sin permiso, hoy habita su casa junto a su mujer, dos hijas y ocasionalmente, lo visitan sus nietos.
Pasteles.
Víctor Hugo mantiene la construcción y avanza en sus proyectos, gracias a la fabricación de pasteles que vende a comercios locales. "Claro que la situación económica de estos últimos tiempos no colabora: para esta fecha desciende la venta, pero este año se notó más", aseveró.
Por esa razón, cuando puede, se entretiene en su taller, ubicado detrás de la casa familiar, a reparar y poner a punto viejos vehículos. "No sé parar, quiero hacer cosas", detalló.
Atracción.
"Lo grueso está, ahora lo que queda son los detalles de afuera como se ven, una pintada, las ventanas, parquizar el frente y después el interior: colocar los pisos, revocar las paredes que faltan, poner los cielorrasos en los techos, pintar las barandas, hacer la terminación de las pasarelas, porque después, en líneas generales, estaría". Tal como está construida, la vivienda no tendrá rajaduras ni humedades, "por la cantidad de hierro que tiene y porque está todo hecho en concreto, por las proporciones y los materiales utilizados", señaló su creador.
Para el próximo año, Víctor dijo prepararse "con paciencia como cualquiera, lo que hago está afectado al comercio, esperar que la cosa no vaya a peor; a veces no quiero ni pensarlo porque uno se asusta, hago un solo producto y a esta edad, uno no quiere arriesgar otras cosas; entonces tengo que empezar a creer en seguir en esto y afianzarlo; y hace años que estoy", aseguró. Sobre la curiosa, cuanto menos, forma de su vivienda, Víctor reconoce que la gente pasa casi a diario por allí a verla, se detienen a hacerse fotos, viene gente local con familiares de otras provincias a visitarla y le piden verla en el interior; "es como una atracción ya".
Víctor es muy humilde, pero sus ojos lo delatan. "Además de orgullo de que no haya sido un proyecto que quedó en la fantasía de las palabras, que no quedó abandonado en alguna etapa y que haya sido posible por el sacrificio que me costó. El desafío y los miedos que tenía porque no soy profesional en esto y no me había enfrentado a algo parecido: era una ocurrencia mía, más allá de que en otros lugares del mundo se ha probado", reconoció.
Finalmente, contó que "cada vez que me levanto y me pongo a regar las plantas que están al fondo, la miro y tengo en cuenta el trabajo que me llevó, los dolores de cintura, los golpes cuando me he caído, los dedos rotos, los ojos llenos de polvillo... todo eso es una satisfacción ahora", concluyó.
Fibra de vidrio.
Quien conozca el material, entenderá lo difícil que resulta trabajar sólo, sin andamio, y cortar tiras de fibra de vidrio, colocarlas en el techo y paredes exteriores de la vivienda; y simultáneamente, pintarla con resina para fijarla. Ese trabajo fue el que llevó a cabo Víctor Hugo en el exterior de su casa, de 160 metros cuadrados, él solito.
Es más, su única seguridad era una escalera y una soga, que colgaba de un soporte metálico que disimula las salidas de la chimenea y pasa los cables, desde la que con un arnés, el constructor empleó para tan arduo trabajo.
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