La Capital: impulsan mecenazgo

Redaccion 26/10/2021 - 05.12.hs

La posibilidad que la colección del Diario La Capital de Santa Rosa sea adquirida por el Estado pampeano, para ser incorporada al patrimonio del Archivo Histórico de la Provincia, aparece -al menos por ahora- como lejana. Aunque cabe aclarar, sólo por razones meramente administrativas.
LA ARENA informó semanas atrás que buena parte de los biblioratos que contienen los primeros ejemplares del periódico -que dejó de editarse en diciembre de 1983- se encuentran depositados en un sitio que no es precisamente el más adecuado para resguardar tan valioso material, que refleja buena parte de la historia de nuestra provincia, incluso desde que La Pampa era Territorio Nacional y tenía su capital en General Acha. Fue en distintos períodos semanario, trisemanario y finalmente diario.
Este diario dio cuenta de que buena parte de la colección del diario La Capital se encuentra «guardada» en una suerte de galpón -alguna vez fue un stud- desde hace muchos años. Prácticamente desde que dejó de publicarse.
En esa columna se señalaba que -insólitamente- hay muchos ciudadanos comunes, algunas autoridades, e incluso periodistas, que se muestran absolutamente desinteresados de lo que sucedía años atrás en nuestra provincia, y prefieren abocarse sólo a la realidad del presente o a un pasado muy reciente. Sin tener en cuenta esa frase a la que Nicolás Avellaneda le dio sentido y claridad, y que dice que «los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetir sus errores».

 

Testigo.
La Capital apareció en 1892 en General Acha -finales del Siglo XIX-, siendo dirigida por Juan Forn Artigas; aunque existen algunas controversias porque otras versiones mencionan a Eduardo de Chapaurouge como fundador.
No es esta precisamente la explicación del poeta y escritor Juan Ricardo Nervi al precisar sobre el tema.
Nervi señalaba que la zeitungwisenchaft (ciencia del periodismo) «abre un horizonte de anchas perspectivas para el estudio de la sociología cultural de las comunidades, donde tiene su epicentro la prensa», y de allí lo valioso de una colección tan antiquísima como la de La Capital, que podría aportar valiosísimos testimonios para los estudiosos de los acontecimientos sociales que se sucedieron en tantos años que salió a la calle. Es verdad que una historia que se precie de completa no puede prescindir de la consulta y el análisis del periodismo a través de manifestaciones más representativas.
Lamentablemente en este caso -y hay muchos otros- tan precioso material no fue convenientemente conservado, y por años fue nula la compilación y resguardo desde las primeras publicaciones de La Capital que en nuestra provincia datan de finales del Siglo XIX.

 

Rescatar el material.
¿Cómo podría recuperarse tan valioso material? Después que este diario publicó cuál es la situación hubo no pocas personas que preguntaron, que quisieron saber, y que están dispuestos a ayudar a recuperar los biblioratos que son la historia misma de la provincia.
Hubo quien sugirió que aparecieran uno o más mecenas. Esto es que algunas personas o empresas pudieran juntarse para hacer una oferta dineraria -y responder a las expectativas que tiene el actual poseedor de la colección-, para inmediatamente una vez adquirido donar el material al Archivo Histórico Provincial.
No obstante cabe señalar que en La Pampa no hay una normativa específica del mecenazgo, y en todo caso habrá que ver qué dice la Ley de Conservación del Patrimonio.
En este caso se trata de un bien que no está en el comercio, y al parecer tampoco habría propiedad acreditada por lo que no sería fácil su adquisición. Alguien estaría en condiciones de cuestionar la propiedad, indicar que no está en el comercio; aunque no obstante podría ser considerado un bien mueble y entonces entrar a tallar el derecho de posesión a favor del actual tenedor. Pero en este punto también estaría la posibilidad de entrar en colisión con la Ley de Patrimonio Provincial, básicamente impidiendo que alguien pueda considerarse dueño por el sólo hecho de tenerlo guardado, con lo que tampoco podría venderlo.

 

Necesaria transacción.
Pero en esa situación ya se entraría en una engorrosa situación jurídica. ¿Entonces? Están los que sugieren un contrato por el cual el poseedor/tenedor transfiera el material -declinando la tenencia o derechos que se arrogue- a una, dos, tres o la cantidad de particulares o empresas que quieran participar, a cambio de un monto estipulado. Y también que en el mismo acto jurídico (en el contrato) se especifique que los adquirentes lo harían con el único propósito de donarlo al Archivo.
Se entiende que el paso que viene -y así lo piensan algunos que están dispuestos a afrontar la cuestión- es hablar con el poseedor para conocer los términos de una posible transacción, inventariar lo que tiene para luego sí hacer una especie de acuerdo. Obviamente también hay que hablar con las autoridades de Cultura para ver si aceptarían la donación y avanzar. Nadie duda que recuperar ese material histórico debiera estar en la agenda de ese organismo.

 

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