“Aprendí a vivir el teatro con pasión”
El próximo fin de semana regresará al teatro ATTP la obra “Solo llamé para decirte que te amo”, con autoría de Nelson Valente y dirección de Leticia Hernando. Las nuevas funciones de esta obra que se estrenó el año pasado serán el 5, 6 y 7 de febrero a las 21.30 horas y las entradas anticipadas se pueden pedir por Instagram a @solollameparadecirqueteamo o por WhatsApp al 2954 589207.
Esta obra, donde el elenco está integrado por Carolina Vergara, Viviana Felice, Ana Paula Lara, Juliano Torino, Juan Iaconis, Ismael Aguirre y Aixa Aragón; se trata de una comedia familiar que recupera lo mejor del grotesco para retratar, con humor y ternura, las tensiones y los afectos de una familia muy actual, tan parecida a muchas familias argentinas.
LA ARENA dialogó con la directora, Leticia Hernando, que con más de 30 años en el teatro eligió dirigir por primera vez desde una nueva búsqueda: el humor.
- ¿Cómo llegaste a esta obra y por qué la elegiste?
- Antes de llegar a esta obra atravesé un período de trabajo más solitario, de investigación y búsqueda. Me dediqué a estudiar el humor, sus diferentes estilos, a leer dramaturgia y a ver mucho teatro, pensando desde qué lugar quería abordar este género, que respeto profundamente como herramienta escénica y como lenguaje.
Tenía muchas ganas de salir de los unipersonales -previamente dirigió “Harina” y “La mujer puerca”-, de trabajar con un elenco numeroso y de hacer una comedia que también funcione como espejo: que hable de temas que me interesan y que pueda llegar a todos los públicos, tanto al teatrero como al que va por primera vez al teatro.
Fue ahí cuando recibí el mensaje de la actriz Ana Paula Lara, invitándome a que trabajáramos juntas en una obra y a que la dirigiera. Para mí fue un verdadero honor que una actriz de tanto oficio y talento confiara en mí para ese rol.
Yo tenía varias obras en mente. Nos encontramos, compartí este argumento y rápidamente se generó un acuerdo creativo: enseguida nos pusimos a trabajar.
Si bien Nelson Valente la escribió hace diez años, es una historia muy vigente, que nos retrata en muchos sentidos: en ciertas dinámicas familiares y también en las preguntas que nos hacemos muchas mujeres de casi 50 años. ¿Dónde queda nuestro deseo? ¿Qué derecho a la fantasía tenemos? ¿Qué responsabilidades asumimos y hasta dónde?
- El elenco cuenta con actores y actrices ya experimentadxs y otrxs que están comenzando. ¿Cómo fue la selección de cada uno de los personajes?
- En todas las obras que dirigí siempre convoqué a personas que me interesaban para ese proyecto, que podía imaginar en esos personajes, con mucho talento, y esta no fue la excepción.
Convoqué a actores y actrices que ya vienen haciendo teatro, cuyo trabajo me gusta mucho y que eran perfectos para estos personajes. Para los intérpretes más jóvenes hice un casting y me llevé una gran sorpresa, tanto por el nivel actoral como por la cantidad de artistas que se presentaron.
Fue un placer trabajar con este elenco.
- ¿Cuál o cuáles considerás que son los ejes de la obra?
- Si bien el autor es de la provincia de Buenos Aires, acá vemos la historia de una familia que podría ser un hogar típico pampeano. Hay personajes y situaciones que generan empatía en personas de distintas edades.
Tenemos una madre soltera con dos hijos de más de 20 años que no saben qué rumbo tomar. La novia de uno de ellos, instalada en la casa. Ninguno de los más jóvenes trabaja, estudia ni colabora con el hogar. Más allá de las actitudes puntuales de estos personajes, creo que eso le da mucha actualidad a la obra.
Me parece que hay una juventud que se pregunta hacia dónde ir, tanto en lo laboral como en la forma de proyectarse en un mundo que está en pleno cambio, un mundo raro, donde muchas de las cosas que nuestra generación les enseñó sienten que no les sirven o no les interesan. Y eso también debería interpelarnos.
Está la hermana de Patricia, que no aporta nada en la casa -ni en lo económico ni en la limpieza- y que opina sobre la vida de los demás. Es un personaje desopilante y muy reconocible: ¿quién no conoce a alguien que siempre está dando consejos?
También está la abuela, una mujer que disfruta de salir, bailar y divertir a la familia con sus anécdotas de los sábados a la noche.
Y Patricia es el eje central de la obra. Ella es docente y sostiene económica y emocionalmente ese hogar. En ese contexto recibe la llamada de Kiko, su gran amor de juventud. En la aparición de este personaje vi elementos del culebrón, del amor romántico, del mundo de las fantasías, algo muy atractivo para trabajar desde lo teatral.
Es ahí donde esta mujer empieza a hacerse preguntas que muchas veces no se dicen en voz alta, pero que interpelan a muchas mujeres de casi 50 que son sostén de hogar. Y a partir de eso aparece la posibilidad de algunos permisos que nos permitan salir de esos lugares que siempre nos han sido asignados (las tareas de cuidado, de contención, de no abandono, por ejemplo). Es una obra en la que el público se identifica con personajes o situaciones, donde nos reímos de cosas que quizás solo pueden procesarse desde el humor. Y eso es maravilloso.
- Es tu tercera obra como directora, ¿cómo te encuentra?
- ¿Está muy trillado decir que me encuentra más madura? Tal vez, pero realmente me siento así. Y creo que esa madurez tiene que ver con el recorrido. Empecé de lleno con el teatro en 1994 y son muchos años de trabajo, de formación, de ensayo, de errores y aprendizajes constantes.
Hice la obra que tenía ganas de hacer, sin pensar en lo que dirían los demás y sin prejuicios. Me propuse disfrutar del proceso y de las funciones, y que el elenco también lo haga.
Si hay algo que aprendí en todos estos años -y especialmente trabajando con mi primer maestro, Pedro Di Nardo- es a vivir el teatro con pasión, con deseo permanente de aprender y con la libertad de poner en escena todo lo que imagino.
Es maravilloso poder permitirnos ese espacio creativo y de juego aun siendo personas adultas. Y hoy entendí que, para recuperarlo, es necesario liberarse de prejuicios y de la mirada ajena. Cuando eso sucede, aparece toda la potencia.
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