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Viernes 30 de enero 2026

La playa secreta que parece un cuento de fantasmas

Por Redacción 30/01/2026 - 12.23.hs

La arena avanza, como la sal en el viento, como las olas del mar, en un pueblo que parece un secreto de fantasmas. Se escucha un murmullo. Un soplido. El susurro de los médanos que de a poco cubren a Bahía Creek, un pueblo que queda a 150 kilómetros de Viedma, provincia de Río Negro. Este pueblo tiene el encanto de la costa patagónica: playas extensas y amplias, mar abierto y unas pocas casas que parecen escondidas atrás de la arena.

 

El atractivo de este lugar no es solo la calma, es que en Bahía Creek la amenaza parece sacada de un cuento de fantasmas. Sobre el pueblo avanza la arena. Los médanos gigantes, abrazan, atrapan, esconden. Y el turista descubre, entre los granos de arena, tesoros que la playa quiere guardar. 

 

El viento empuja con ráfagas que pueden alcanzar los 70 kilómetros por hora y se acelera el avance de la naturaleza, del médano, como si tuviera vida propia. Apenas sobresalen las casas más alejadas de la costa. Crece la duna y altera la vida de los habitantes, que son muy pocos: durante el año, en temporada baja, son seis o siete personas. Mientras que en verano se ocupan cerca de 100 casas y el movimiento puede llegar a unas 800 personas. Pueblo chico, médano grande.

 

El balneario está ubicado sobre la costa norte del Golfo San Matías y el acceso al pueblo es desde la Ruta Provincial 1. Cambió el viento y la arena ahora apunta a las casas. Las reclama, avanza sobre las grietas. Una arena que ama demasiado su tierra. Durante décadas el viento empujaba hacia otro lado, no comprometía a las casas. Cambió. Ahora sopla y el médano camina hacia el pueblo. La duna tiene entre 8 y 10 metros y funciona como una pared que vuela y cae y se acumula.

 

Hay casas tapadas, repletas de muebles y pertenencias escondidas. Tesoros y fantasmas atrapados en el tiempo. La escena se repite en los bordes del pueblo, sobresalen chapas y estructuras que alguna vez fueron viviendas. Aunque la arena vuelve del óceano, la comunidad ya impulsó omejoras: un depósito de residuos, arreglos en la plaza e instalación de cámaras de seguridad. La autogestión es parte de la vida cotidiana. Y esperan, en ese secreto que aman, que vuelva la vida a esas casas escondidas. 

 

 

 

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