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Viernes 30 de enero 2026

Un docente de 70 años cruzó la Cordillera de los Andes a caballo

Por Redacción 30/01/2026 - 13.18.hs

Los sueños están para cumplirse y, en muchos casos, son un motor para mantenerse fuerte, para no dejarse caer. Ese es el caso del docente que nació en la provincia de Salta, tiene 70 años y cumplió el sueño de cruzar la Cordillera de los Andes. Ramón Rosconi, a caballo, alcanzó los 4.400 metros de altura, una travesía que más que un desafío espiritual era una lección de vida que quería compartir con su hijo.

 

Ramón cumplía los 70 y quería que, en verdad, fuera significativo. Por eso decidió celebrar sus siete décadas de una forma poco convencional: avanzando, a paso lento, entre el rechinar del caballo y la aridez de las montañas, igual que el General Don José de San Martín. No hubo torta ni velitas, fueron cinco días en la inmensidad cordillerana, siguiendo las huellas de la historia, en una aventura que va a quedar guardada para siempre.

 

La travesía comenzó el jueves 15 de enero en el Manzano Histórico, en la provincia de Mendoza, un lugar emblemático porque es el sitio en el que San Martín descansó después de la campaña libertadora. A partir de ahí, todo fue en ascenso, desde sus propios límites físicos y emocionales, hasta los abrazos con su hijo en el medio de la montaña.

 

Adrenalina, amor y silencio

 

El grupo estaba integrado por caminantes y jinetes. Avanzaron por senderos de “cabra”, ahí fue clave la pericia de los arrieros locales y la fuerza de los caballos de montaña. Desde El Once indicaron que Rosconi describió la aventura como una experiencia constante entre el riesgo y la belleza.

 

"Es una adrenalina permanente, tanto en lo lindo como en el temor. Hay momentos en que ni nos mirábamos por el riesgo, donde la rienda debe ir firme porque tenés el precipicio de un lado y la pared de la montaña del otro", relató el docente.

 

La expedición presentó dificultades. La primera noche, cuando habían alcanzado los 3.400 metros de altura, Ramón sufrió los efectos del soroche o puna. Por suerte, la presencia de su hijo Luciano y el acompañamiento del grupo lo ayudaron a recuperarse y a no abandonar el objetivo de llegar a la cima.

 

El esfuerzo siempre trae recompensas, en este caso pudieron observar el vuelo de un cóndor, los guanacos en su hábitat y la pureza de los ríos de deshielo. "Nos bañábamos en el río a 8 o 10 grados, un ‘baño inglés’ en plena corriente tipo cascada", dijo entre risas y aclaró que no podían usar jabones.

 

"Teníamos las estrellas prácticamente en la cara, veíamos estrellas fugaces constantemente", contó Luciano Rosconi, hijo del docente. 

 

El momento más emocionante fue al llegar al Portillo Chileno, el límite fronterizo. De frente a las banderas, habiendo pasado 209 años del cruce de Los Andes de San Martín, Ramón no pudo contener la emoción. "Me quebré, lloré mucho. Terminamos casi todos abrazados. Fue un desafío donde la emoción estuvo en cada momento", le contó Rosconi a Diario Cambio.

 

 

 

 

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