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Viernes 30 de enero 2026

Con el fuego atrás huyeron 12 horas para salvar el ganado

Por Redacción 30/01/2026 - 14.33.hs

Con suerte y de milagro caen dos o tres gotas, pero no es suficiente, hasta que no llueva, que no llueva de verdad, no se va a terminar. Los incendios en la Patagonia están arrasando con todo. Hace mucho calor y solo llega viento y más viento que complica todo. Los bomberos no dan a basto. Cholila, provincia de Río Negro, está tapada de humo. Hace mucho calor, la gente está muy cansada, hay mucho desgaste y, recién anoche se firmó el decreto que declara a la Patagonia en emergencia ígnea.

 

En este contexto, Carla Gerez, docente del Centro Agrotécnica de Cholila, vive en el Valle El Blanco, una zona rural y conversó con el medio Río Negro. Su familia es ganadera y todavía no sabe cuántos animales perdieron en los incendios. Hace unos días, cuando el fuego avanzaba sin tregua, Celso "Pelusa" Gerez, sus dos hijos, su hermano y su sobrino decidieron subir hasta el campo cerca de la laguna Froilán, en el parque nacional Los Alerces. Querían rescatar a todos los animales que pudieran encontrar. Era de la madrugada y pudieron bajar con una tropa de vacas hasta Cholila. No todas. Hicieron lo que pudieron. La evacuación tenía que ser inmediata porque el fuego no da tregua, avanza, amenaza, convierte todo en cenizas..

 

"Al otro día, corrió mucho viento. Cuando pudimos volver a la veranada, comprobamos que se había quemado todo. Nos quedamos solo con los animales que llegaron a la chacra. Pero hoy tenemos la tranquilidad de que, al menos, estos animales están bien. No sabemos qué pasó con el resto. Todavía no hacemos el conteo", dijo Carla con la voz quebrada. 

 

Carla contó que la veranada la comparten entre su papá y sus tíos. Al predio se llega en cuatro horas a caballo y dos, en camioneta. Cuando lograron rescatar a una tropa, en medio del fuego, el trayecto se concretó en casi 12 horas. Las llamas avanzaban atrás de los animales.

 

"Fue un verdadero peligro porque tenían la cabeza del fuego que venía por atrás y otro frente bajaba a mitad del camino por donde debían pasar. Decidieron mandarse igual porque ya iba a ser demasiada la pérdida. De un momento a otro, cambiaba el viento y el fuego avanzaba. Los vecinos que estaban cerca le gritaban a mi papá que se fueran porque el fuego se llevaba todo puesto. Todo lo que era verde quedó gris. Es campo abierto: los animales están sueltos en un predio inmenso. Por eso, la persona que no conoce no dimensiona la cantidad de superficie quemada".

 

Más allá de que son pocos los animales que lograron salvar, ahora tienen que pensar en cómo alimentarlos. "Acá abajo no hay reservas, no hay suficiente comida. Por eso, se los lleva a la veranada a fines de noviembre cuando ya no hay agua en los arroyos. El que lleva la cuenta de los animales es mi papá, pero le cuesta hablar del tema. Tiene 63 años y desde los 11 lleva sus animales a la veranada", relató. 

 

Ahora todo es ceniza, lamentó Carla- Pero ahora también hay que pensar en cómo seguir y en buscar la manera de alimentar a los que quedan en un incendio que no cesa y que ya arrasó 40 mil hectáreas.

 

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