Carta del lector: el error de Leónidas en las Termopilas
Estimado Director, de mi mayor consideración:
Lamentablemente la representación de Epífiates acuñada por el tiempo en nuestro bagaje mental se sigue reproduciendo y manifestando en lo que corporizan hoy nuestros niños y niñas con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), considerados soto voce “alumnos problema”.
Siendo quien suscribe la presente defensor a ultranza del Estado y de la educación pública y sin querer ocupar el lugar de quien juzga sino el de quien simplemente observa, intento con toda humildad comenzar esta misiva remitiéndome al título de esta nota que refiere a aquella batalla épica entre espartanos y persas, problematizando positivamente la búsqueda de sentido que persiguen las consideraciones que sobre la educación inclusiva pretendo desarrollar a continuación Preguntando, ¿habría traicionado Epífiates de Traquimia a la falange espartana comandada por Leónidas en el enfrentamiento sostenido entre las huestes representantes de la incipiente cultura occidental y el ejército imperial Persa, traición que derivara posteriormente en la derrota de los primeros, si este no hubiera excluido a aquel de las filas de los 300 por ser portador de una joroba que le impedía a sostener apropiadamente su escudo en la hermética formación que dicho general pretendía lograr? Retóricamente completo el cuestionamiento: ¿Cómo hubieran transcurrido los hechos si en lugar de excluirlo, Leónidas hubiese incluido e integrado a Epífiates en aquellas funciones que si podía realizar a pesar de su deformidad?
Alumnos problema.
Lamentablemente la representación de Epífiates acuñada por el tiempo en nuestro bagaje mental se sigue reproduciendo y manifestando en lo que corporizan hoy nuestros niños y niñas con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), considerados soto voce “alumnos problema” cuyos progenitores deben recurrir a la buena voluntad de algún medio de comunicación como el que Ud. dignamente dirige, con el objeto de que sus hijos/as sean incluidos e integrados a las instituciones escolares; al respecto considero oportuno puntualizar las siguientes observaciones:
- Bien es cierto que personalizar las responsabilidades de aquello que falta en nuestro sistema educativo , particularmente en lo que respecta al proceso de inclusión educativa siempre inacabado e inconcluso configuraría un injusto reduccionismo, es también una verdad de Perogrullo que la exclusión junto a la discriminación son enfermedades sociales de efectos deleznables que por una especie de “ ósmosis interpersonal” suelen filtrarse en lo público incluso agravadamente en las cosmovisiones que del mundo tienen los cuadros jerárquicos administrativos encargados de la organización escolar
- Sería conducente aceptar que efectivamente resulta trabajoso trasladar desde el papel hasta la práctica consuetudinaria todos los derechos de las infancias que por suerte en la actualidad se intentan instrumentar partiendo desde el artículo 1 de la Declaración de los Derechos humanos del 10 de Diciembre de 1948 y siguiendo por todas las convenciones y foros consultivos internacionales realizados en adelante coincidentes de manera absoluta con informes como el de la UNESCO sobre la educación para el S XXI de 1996 estipulan prístinamente “ La educación inclusiva implica que todos los niños y niñas de una comunidad, aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales incluso aquellos que presentan alguna discapacidad”. Cuando digo aceptar no estoy exhortando a la resignación, muy por él contrario me refiero a aceptar lo que es para luego intentar transformarlo.
Batalla cultural.
- Qué se hace imprescindible librar una “batalla cultural” contra atavismos que expresan voces como la que sigue “….estamos nivelando para abajo…” que se escuchan en no pocas oportunidades entre quienes deberían facilitar la inclusión. Utilizo el término “ batalla cultural” tan vigente en esta crítica actualidad que nos toca transitar porque ignorar la benéfica incidencia que posibilita la inclusión e integración de Niños y niñas con Necesidades específicas de apoyo educativo no solo para ellos que paulatinamente van logrando acercarse al ritmo y a los tiempos con que sus compañeros y compañeras que no las tienen realizan sus tareas de aprendizaje sino y sobre todo para estos últimos quienes logran comprobadamente desarrollar valores como la Solidaridad, la cooperación, la expansión de la conciencia desde la que comprender que las diferencias aunque en ocasiones parezcan irreconciliables siempre de una u otra forma nos enriquecen y nos nutren; valores estos que conforman la grilla de contenidos pedagógicos a transmitir cuyo desconocimiento implicaría aquel tipo de ignorancia que a menudo se confunde con maldad.
- Que sería muy bueno dejar de estigmatizar al utilizar por lo menos desde lo discursivo aquellos rótulos que si bien constituyen categorías científicas establecidas en pos de poder conceptualizar a las distintas estructuras de personalidad con las características que le son propias, porque no es lo mismo decir sueltamente de cuerpo que Lorenzo o Gabriel son autistas que decir “….Lorenzo y Gabriel son niños que en ocasiones se ausentan del espacio y tiempo que habitan….” o que Carlitos es Psicótico a decir “…Carlitos dice que escucha voces… Por favor salgamos de la zona de confort que nos brinda reprimir mirar hacia adentro para no ver todo aquello que sin dudas surgiría en el diagnóstico que nos hiciera un facultativo probo. Yo tengo el mo.
Bolsa de trabajo.
- Que es absolutamente imprescindible prevenir primariamente (antes de que se explicite el desafío que conlleva trabajar estas cuestiones) y no solo durante y después, ya que está comprobado que un gran porcentaje de progenitores muestran ciertos miedos y resquemores al momento de incluir a sus hijitos e hijitas en edades tempranas en el nivel inicial dado que la pulsión amorosa paterna y materna los impele a sobreprotegerlos ( el peor final es el que no se sabe cuándo comienza..) También lo es integrar a la familia del niño y la niña porque trabajar con los intereses su padre y su madre resultaría determinantemente beneficioso puntualizando que en algunas oportunidades las discapacidades son “aprendidas” no congénitas como podría pensarse “ … El ambiente es el que educa…” diría Postman.
- Instrumentar la apertura de una bolsa de trabajo para docentes jubilados en condiciones de salubridad que como monotributistas puedan apoyar al niño durante el tiempo áulico en que realiza su tarea con la invaluable sabiduría acumulada en virtud de sus años de actividad formal representaría un soporte sustancial a la tarea que realizan los y las docentes frente a alumnos y alumnas en más de una oportunidad estresados por las presiones y exigencias que les imponen expectativas que lo exceden. Como lo demostraran varios autores de renombre entre ellos J. Stiglitz Premio Nobel en economía “……la inversión en educación es una de las que mayor renta genera y devuelve con creces lo invertido…..” ¡¡¡¡¡ así que a no escatimar recursos ¡!!!
- Que las superestructura del sistema educativo intensifique la tarea de inculcación de los valores antes citados, y todos aquellos que se hallan omitido en estas humildes líneas sería un motivo de alegría para todos los que nos ubicamos en las antípodas de los disvalores que profesan algunos de los enajenados autopercibidos emperadores que hoy nos gobiernan. También humildemente quisiera dedicarle este escrito a alguien que con su arte logró ganarse el amor de multitudes y cuando eso sucede huelgan las palabras, me refiero a Carlos Alberto Solari… “el Indio”.
Por Julio César Litterini. Lic. en Psicopedagogía
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