Sabado 01 de octubre 2022

Clausuraron un matadero ilegal de caballos

Redacción 22/09/2022 - 00.41.hs

Encontraron un centro de faena clandestina de caballos en las afueras de la localidad de Toay, que involucraría a una red de comercialización en carnicerías y puntos de venta de comida cocida. Hay al menos tres hombres involucrados en la causa: uno quedó detenido a disposición de la justicia y los otros dos fueron notificados en libertad.

 

La investigación se originó meses atrás, cuando los investigadores recibieron un dato que hizo encender las alarmas. A raíz de ello, comenzó un trabajo en conjunto de la Brigada con el personal de la División de Seguridad Rural. Una vez que se recolectó la evidencia necesaria, se desplegó un fuerte operativo que incluyó 50 efectivos policiales para realizar cuatro allanamientos simultáneos en diferentes domicilios de Toay.

 

En uno de los lugares encontraron el espacio destinado a la faena, y en las otras locaciones, espacios de comercialización y guarda, con freezers llenos de pulpas, que serían de origen equino.

 

La Agencia de Investigación Científica (AIC) es la encargada de realizar las pruebas a las muestras encontradas. En uno de los domicilios, la Brigada secuestró cuatro armas de fuego sin documentación, tres armas largas y un revólver.

 

Fuentes de la investigación le dijeron a LA ARENA que "es impresionante la cantidad de carne encontrada en los distintos lugares. Hay carne de más de siete equinos, entre pulpas enteras y carne picada, como para hacer hamburguesas. Evidentemente no fue una cuestión azarosa, acá hay todo un comercio. Incluso, sabemos que se vendía la carne de potro a $350 el kilo, cuando se sabe que en cualquier carnicería que hace las cosas bien, y tiene todo en regla, está por encima de los 1.000 o 1.500 pesos".

 

Lugar de faena.

 

Una quinta en la que ingresaron se encuentra ubicada en un predio entre la Avenida 13 de Caballería Oeste y la calle Moreno. En ese lugar se realizaba la faena de estos animales. Allí hay un potrero, y algunos corrales con caballos en la parte de adelante, mientras que en el fondo del terreno hay un espacio que funciona como "matadero".

 

En ese sector hay canaletas para el desagote de la sangre, que tienen salida hacia un terreno colindante. Allí, un cronista de este diario pudo observar la cabeza de un animal recientemente faenado, cuero, crines, y sus vísceras, tiradas a la intemperie, mientras personal de la AIC trabajaba en el lugar.

 

A los pocos metros está el lugar donde se realizaba el desposte, un espacio abierto, en el que se puede ver carne colgando del techo, restos de carne y huesos tirados en el piso, entre charcos de sangre y gallinas picoteando las piezas de carne. Las mesadas en las que se despostaban las piezas de carne y una parrilla junto a ella estaban llenas de materia fecal de las aves. También había tambores plásticos con agua y lavandina, en los que depositaban las piezas de carne recién despostadas.

 

Con respecto a la procedencia de los animales, indicaron que no está del todo claro pero presuntamente los compraban. Si bien la principal sospecha es que la producción abastecía a carnicerías locales, para confirmar esto restan algunas pericias, como por ejemplo la apertura de teléfonos celulares que fueron secuestrados en los allanamientos.

 

Distintas infracciones.

 

El subdirector de Inocuidad Alimentaria del Ministerio de la Producción, Jorge Dal Bianco, le dijo a LA ARENA en el lugar de uno de los allanamientos que "en principio hemos encontrado infracciones a la ley 817 que es la que regula el abasto y comercialización de carne y de productos de origen animal; y a la ley de Maltrato Animal".

 

"Básicamente en el lugar hay una faena clandestina de especie equina, que se pudo evidenciar que se lleva adelante desde hace mucho tiempo. Se encontró la evidencia, con animales recién faenados, restos de cabezas, cueros y tripas; y las condiciones donde se realizaban las actividades son totalmente marginales, poniendo en riesgo gravemente a la salud pública", explicó el funcionario.

 

Asimismo, Dal Bianco señaló que "los trabajos se realizaban en un lugar que está lleno de gallinas y perros. La carne estaba en contacto directo con materia fecal de gallinas y de pavos, en un lugar que está totalmente abierto, a la intemperie".

 

"También hay que destacar que estas faenas clandestinas, a diferencia de lo que sucede en los frigoríficos, no pasan por la mirada y los controles de un veterinario, que es el que tiene la capacidad de definir si esa carne de ese animal está en condiciones de ser consumida, porque hay muchas enfermedades que pueden ser transmitidas. Yo me he quedado en este lugar, pero entiendo que hay varios allanamientos que se están desarrollando simultáneamente, porque hay toda una cadena de comercialización, hay involucradas algunas carnicerías", aseveró.

 

Habitualidad.

 

Dal Bianco explicó, además, que "hay una habitualidad en estas prácticas, que está demostrada por lo que uno ve. Otra cosa para destacar, que no es menor, es la manera cruenta en la que los animales se faenaban. Hemos encontrado hachas, por lo cual también se transforma un delito a todo lo que es el bienestar animal, y la protección animal, porque son métodos muy cruentos, en los que ningún animal merece morir de esa manera, sumado al riesgo a la salud pública".

 

"También hay una parte en la que ellos trataban de quemar los huesos, en los que vemos que hay un cementerio, con una pila de cenizas y huesos bastante importante, por lo cual todo demuestra que se trataba de una actividad bastante importante acá, y que viene de larga data", concluyó el funcionario provincial.

 

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