Diego Pereyra tras el siniestro: “La idea es conseguir una prótesis y volver a dirigir”
“Cada tanto recuerdo el momento porque en todo momento estuve consciente. Pero tengo que decir que no me arrepiento de nada… y que si mañana me dicen que tengo que hacer 3.000 kilómetros para volver a dirigir un partido de fútbol no dudo, voy”. A Diego Pereyra (33) se lo advierte fuerte, con la mente lúcida, y con capacidad para razonar acerca de la tragedia que lo tuvo como protagonista.
Han pasado 23 días de aquel instante fatídico en que se produjo el siniestro que involucró a la cuarteta arbitral pampeana que había llegado para dirigir un partido por el Regional Amateur entre el local Boxing de Río Gallegos y La Amistad de Cipolletti.
Tremendo siniestro vial.
A raíz del vuelco del vehículo en que viajaban se produjo el fallecimiento de Emanuel Leguizamón (24), y sufrieron distintas lesiones Diego Pereyra y Cristian Rubiano, en tanto Yasú Muñoz sufrió contusiones diversas pero de menor consideración.
El hecho ocurrió el 2 de febrero pasado en la Ruta Nacional N°3 a 40 kilómetros de Caleta Olivia, en la zona conocida como Cañadón Minerales.
El siniestro vial causó profunda tristeza, no sólo en el ambiente de nuestro fútbol, porque causó el fallecimiento de Emanuel Leguizamón, y heridas de consideración en los otros ocupantes del rodado que volcó y dio varias vueltas antes de detenerse a unos 200 metros.
Pereyra internado.
Diego Pereyra, nacido y criado en la localidad de General San Martín, es considerado uno de los referís más promisorios de nuestro fútbol, y en noviembre del año anterior había firmado contrato con AFA para dirigir encuentros del Torneo Regional Federal Amateur y del Torneo Federal A de fútbol.
Como se ha informado las lesiones recibidas en el accidente obligaron a la amputación de su pierna izquierda, por encima de la rodilla, y ahora mismo permanece en Terapia Intermedia del Faerac. Precisamente el lunes fue sometido a una cirugía para retirar algunos coágulos, “pero se ve todo bien” en la zona lesionada, le contó Diego a La Arena.
De todos modos deberá ser operado de la rodilla de la pierna derecha: “Tengo la cabeza del peroné fracturada y el ligamento anterior y el cruzado cortados. Así que tengo para unos 20 días más, y después sí me volveré a General San Martín”, sostuvo.
“Volver a la vida”.
“La verdad que cuando pienso en todo esto no me reprocho nada, porque tenemos pasión por el arbitraje, y además las experiencias de estos viajes te enriquecen”, acota. “Si tuve un paro cardíaco de 12 minutos y ahora estoy aquí… ¡qué me puede asustar!”, razonó.
Y verdaderamente se lo advierte con una fortaleza que llama la atención. “Ahora lo que viene es volver a la vida, hacer las cosas que me gustan. Sé que lo que pasó causó mucha consternación, y me hace valorar que hay mucha más gente que la que uno cree que te aprecia… en todos estos días he recibido mensajes de solidaridad de personas de todos lados, de otros árbitros, de jugadores, dirigentes, periodistas que trataron con mucho respeto lo que nos pasó. Y estoy agradecido de todo eso, porque al cabo la vida me dio una nueva oportunidad”, resumió.
Árbitro desde los 17.
Después dice que todavía no se pudieron reencontrar con Cristian Rubiano y Yasú Muñoz, y que eso ocurrirá cuando él deje la internación en el nosocomio santarroseño. “Seguramente habrá un encuentro y tendremos la oportunidad de charlar de todo… y de cómo vamos a seguir”, afirmó.
Porque Diego no tiene dudas que seguirá vinculado al arbitraje. “Me dediqué un poco porque mi padre (Daniel) es árbitro, pero ya desde que tenía 14 años a través de video test iba aprendiendo el reglamento. Yo jugué al fútbol en Sportivo y Cultural de San Martín, desde muy chico hasta los 15… era enganche, pero ya a los 17 me di cuenta que el arbitraje era lo mío”.
Y se metió de lleno. “Cuando jugaba no me gustaba entrenar, pero para arbitrar lo hacía y mucho: funcional, pilates, correr entre 5 y 10 kilómetros. Y cada vez me fue atrapando más, y llegar a ser contratado en AFA fue un lindo logro”, expresa.
El ánimo intacto.
Así se convirtió en uno de los referi más promisorios, y él tenia fundadas esperanzas de seguir creciendo. “Esto no me arredra… será cuestión de conseguir una buena prótesis y ver si puedo hacer los ejercicios básicos para dirigir y rendir bien. Y sino voy a continuar ligado, quizás como instructor. Pero es una decisión, sigo”, enfatizó.
En el final Diego dejó un saludo “para todos los que se interesaron en mí. Hubo gestos de solidaridad muy importante, y no cabe más que agradecer”, concluyó.
La vida de Diego en su pueblo.
Como quedó dicho Diego es nacido en General San Martín, y allí se desempeña como sargento de la Policía Provincial. “Te imaginás que en un pueblo en la que nos sentimos apreciados… Y como policía creo que mi misión es cuidar a los vecinos, y eso he tratado de hacer siempre”, definió.
Su madre es Norma, y tiene dos hermanos mayores que él, Fabiola y Sergio, este viviendo en Santa Rosa.
Pero hay algo más, está Sabrina, su novia desde hace poco más de dos años. “Yo tengo a mi hijo Enzo (14), y ella a Franchesca (4) que es mi hija del corazón”, completa Diego.
“Cuando Sabrina se enteró del accidente casi que se escapó a Caleta Olivia para verme”. La joven se apareció allá en un gesto de amor que conmovió a Diego, que hoy reconoce muy especialmente esa actitud.
Se viene el casamiento.
“Es así, y la verdad es que fue un apoyo muy importante en un momento como este, así que tomamos la decisión de casarnos. ¿Si ella me apuró? ¡No! Fui yo el que se lo propuso… eso de haberse irse sola hasta Caleta Olivia fue muy especial de modo que sí… nos vamos a casar”, dijo con franca emoción.
Viene de un golpe durísimo, pero que no logró hacer decaer su ánimo. “Lo que creo es que se me presenta una nueva oportunidad, y por eso tengo ganas de vivir y hacer las cosas que me gustan. Y, además, no me canso de agradecer a todos los que me hicieron sentir su afecto… me hace realmente muy bien”, cerró.
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