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Viernes 29 de mayo 2026

Discapacidad: “Cada semana nos dan un nuevo palazo”

Redacción 29/05/2026 - 00.11.hs

“Es una desolación, tristeza y bronca”, afirmó el presidente de la Fundación Madre Teresa, Mario Lonegro, sobre la determinación del Gobierno nacional de derogar el fondo que financia los pasajes gratuitos a las personas con discapacidad, pacientes trasplantados y niñas, niños y adolescentes con cáncer. Las ONG quieren iniciar un juicio político contra el ministro de Salud, Mario Lugones.

 

El Gobierno oficializó la eliminación del régimen mediante el cual el Estado compensaba económicamente a las empresas de transporte automotor de larga distancia por los pasajes gratuitos destinados a personas con discapacidad, pacientes trasplantados, personas en lista de espera y niños, niñas y adolescentes con cáncer. La decisión quedó formalizada a través de la resolución 28/2026 de la Secretaría de Transporte, publicada el martes en el Boletín Oficial.

 

De este modo, el Ejecutivo dio de baja un sistema vigente desde 2018, mediante el cual el Estado cubría parcialmente el costo de los boletos gratuitos que debían otorgar las empresas de transporte interjurisdiccional a los beneficiarios contemplados en esas normativas. La resolución aclara que la medida no modifica el derecho de los usuarios a acceder a pasajes gratuitos, por lo que las compañías continuarán obligadas a emitir los boletos sin cargo para los grupos alcanzados por la ley y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) será la encargada de fiscalizar el cumplimiento.

 

“Crueldad”.

 

En diálogo con Radio Noticias, el presidente de la Fundación Madre Teresa de La Pampa, Mario Lonegro, lamentó la medida. “Es una desolación, tristeza, bronca, una mezcla de situaciones, de sensaciones y crueldad es uno de los primeros adjetivos para estos funcionarios. Estamos muy mal”, expresó.

 

Afirmó que la “mirada lógica” de la gestión de Javier Milei es que “cada cual se las rebusque como pueda, hay que desregular todo y que nosotros negociemos con las empresas el pasaje de igual a igual, pensando que un individuo con una persona con discapacidad a cuesta, donde a veces la urgencia te lleva a no poder ni planificar, vamos a tener igualdad en el trato con una gran empresa de transporte. Es un sinsentido con todas las luces”, apuntó.

 

Lonegro recordó que el país está adherido a la Convención Internacional de Derechos de Personas con Discapacidad. “Los funcionarios ignoran esto y creen que pueden hacer las cosas por su propio criterio y no puede ser así. La Convención Internacional deja en claro las obligaciones para los Estados, no pueden desligarse de esto, por ejemplo, al garantizar el acceso a la igualdad de condiciones al transporte en personas con discapacidad, quienes tienen desventajas respecto al resto de la sociedad y el Estado debe compensar estas desigualdades. Entonces no es una locura que se les ocurre a las entidades o a la familia, son avances en el estado de derechos de personas que tienen su proyecto de familia y hay que respetarlas”.

 

“De vez en cuando nos encontramos con funcionarios, como los que tenemos ahora, que creen que este colectivo es descartable porque no es rentable y, en ese sentido, tienen razón. Todos los que convivimos con personas con discapacidad sabemos que tienen muchos más gastos que una persona sana. Pero la vida humana no se mide en un Excel”, desarrolló.

 

“Nuevo palazo”.

 

El presidente de la ONG contó que están juntando testimonios de personas que son afectadas por los recortes en discapacidad, con el objetivo de “ponerle cara a los reclamos”. Pero cada semana reciben “un palazo nuevo. No terminás de recuperarte del anterior, que ya aparece otra cosa”.

 

“Si pudiera sentarme con los funcionarios y explicarles que están perjudicando a una persona con discapacidad o a una persona que tiene un chiquito con cáncer o a alguien trasplantado, creo que podríamos tener una mirada en común, pero no se sientan, no aparecen. Desde las entidades estamos solicitando instancias de diálogo todo el tiempo”, aseguró.

 

- Incluso había personas que les costaba acceder a los pasajes gratuitos. Me imagino que ahora las empresas tendrán millones de excusas para no cumplir.

 

- Sí, supuestamente el cupo era de dos pasajes por servicio en estos colectivos que tienen más de 40 asientos. Pero desde 2024, empezó a ser muy difícil, casi imposible conseguir este beneficio cuando tenías que viajar. Se pedían con 30 días de anticipación en la CNRT, que tenía una oficina en la Terminal con unas planillas donde uno podía verificar qué empresas había y qué lugares estaban disponibles, pero eso fue eliminado. Ya ni tenemos acceso a la información. Era una excepción conseguir pasajes.

 

- ¿La Justicia puede revertir esta medida?

 

- Ya hubo un recurso judicial en 2024 cuando el Gobierno dejó de pagar la compensación a las empresas por estos pasajes, se judicializó y la Justicia obligó al Ejecutivo a pagar lo que debía. Por supuesto que no lo pagó. Las consecuencias para el Gobierno son muy sencillas: desconoce los fallos judiciales y hace lo que se le ocurre. Nosotros evaluamos lo que ha sucedido con otras instancias judiciales: en principio parece que los amparos son recibidos, que va a resultar todo bien y cuando llega el momento de ejecutar la sentencia, el Gobierno siempre encuentra alguna excusa para no cumplir. En este momento estamos todos alborotados y estamos viendo qué hacer.

 

Juicio a Lugones.

 

Entre las medidas a seguir, Lonegro comentó que están intentando “llevar a un juicio político al ministro de Salud, Mario Lugones, porque es una de las firmas que aparece en todas nuestras desgracias”. Sin embargo, necesitan el apoyo de los legisladores para avanzar.

 

- ¿Está creciendo algún tipo de conciencia social o política sobre lo que significa este tipo de gobierno en la vida de las personas?

 

- Tengo una sensación ambigua. Estos gobernantes han recibido mucho apoyo popular al principio, tal vez sin saber todo el daño que podían hacer, pero aún me resulta triste pensar que hay gente que cree que van por el camino correcto, que hay compensaciones con vulnerables que las consideran un robo, que la justicia social no debería ser parte del imaginario popular. Por otro lado, deseo que esto sea un despertar, un abrir de ojos de cómo las decisiones políticas también inciden en la vida cotidiana, en el sufrimiento de la gente. Tenemos que ser más cuidadosos a quién le damos el voto. Lamentablemente, mi percepción al mirar al resto de la sociedad, es que tal vez tengamos que sufrir un poco más para que nos acompañen. A veces nos asusta más el silencio de los buenos, que las cachetadas de los malos que nos están gobernando.

 

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