Dolor por la muerte de Ana María Lassalle
La reconocida escritora, poeta, docente e investigadora Ana María Lassalle falleció ayer a sus 90 años. Nacida en la ciudad de Buenos Aires en noviembre de 1935, llegó a la provincia en 1951, se instaló en la zona del caldenal y ese paisaje marcó para siempre su escritura poética.
Fue fundadora de la Joven Poesía Pampeana (1957) y de allí en más se fue integrando desde la primera hora a las diversas organizaciones de trabajadores de la cultura que la sucedieron, como las más recientes Asociación Pampeana de Escritores y Asociación Pampeana de Conservación del Patrimonio Cultural.
En el ámbito académico fue investigadora invitada del Instituto de Estudios Sociohistóricos y del Instituto Interdisciplinario de Estudios de la Mujer de la Facultad de Ciencias Humanas (UNLPam), dirigiendo proyectos y publicando numerosos trabajos destinados a la mejor comprensión del pasado regional en su etapa territoriana, con énfasis en la inmigración francesa y en “dar voz y protagonismo a los invisibilizados”.
Respecto de su poesía, siendo muy joven publicó “La Pampa y yo” de Ediciones Marinelli, Santa Rosa, 1959, y “Tiempo de andar”, de Editorial El Grillo, Santa Rosa, 1964.
Luego de dedicarse plenamente a otros géneros, en el 2015 decidió publicar nuevamente poesía y seleccionó parte de sus trabajos inéditos dando nacimiento a un nuevo libro “Prepárate a derrotar al viento”, Ediciones Pitanguá (2015); y luego “Las bebés clandestinas”, en 2018. “Galo y Stalingrado” (2020), “Lápices rojos” (2021) y “Dentro de la casa el bosque” (2023) completan sus poemarios más recientes hasta 2024, cuando se publicó “La pluma sobre el pasto”.
Libros.
Ana María, declarada “Ciudadana Ilustre” por el Concejo Deliberante de Santa Rosa, dio una de sus últimas entrevistas en el suplemento Caldenia, de LA ARENA, el 27 de octubre de 2024 y allí recordó: “Escribo desde los 9 años. Aprendí a leer siendo aún muy pequeña y desde entonces los libros me acompañaron como si fuesen parte de una familia. Vivíamos en el campo, lejos de las librerías y cuando no me traían nuevos títulos releía y me contaba cuentos a mí misma”.
También habló sobre la poesía. “Cuando hay 20 o 50 poemas ya escritos, llega el momento de publicar. Tengo a la espera varios libros inéditos. No me parece que a los lectores de poesía haya que tirarles un ‘mamotreto’ por la cabeza. La poesía requiere ser bebida poco a poco, como el agua de un manantial”.
Y también remarcó: “Sólo le temo al olvido. Y en mi caso es imposible que suceda. Porque quedan mis libros. Dentro de millones de años alguien los leerá y seré recordada. Sabrán que existí, son mis restos, como los de los huesos de los dinosaurios que encontraron allá por el oeste pampeano”.
Artículos relacionados
