Miércoles 30 de noviembre 2022

El negacionismo mendocino

Redacción 25/09/2022 - 11.36.hs

JORGE G. SCARONE *

 

Mendoza dañó gravemente a La Pampa, y seguirá haciéndolo, hasta que el gobierno de la República no le devuelva sus derechos ambientales.

 

El ecocida utiliza la negación de derechos ajenos para apoderarse de recursos ecosistémicos y, como daño colateral, perpetrará una masacre ambiental. Por lo cual, tratará de sustraerse a las consecuencias de sus actos, desconociendo la mera existencia del otro, mientras se lo permitan.

 

La negación de Mendoza a cualquier derecho de La Pampa, y demás condóminos de su patrimonio ambiental, ha sido una constante tanto en el plano jurídico, como político y fáctico.

 

Tres pronunciamientos jurídicos, sobre uno de los casos (el río Atuel), no han logrado absolutamente ninguna consecuencia al hecho de que un río viera extinguido su escurrimiento y régimen natural por acción antrópica.

 

Hecho con absoluto desprecio a la existencia de cualquier otro usuario ambiental. Algo que incluye a lo humano, por supuesto.

 

Para ello, el discurso negacionista es la herramienta intelectual casi perfecta. No se puede reclamarles algo de lo que nunca se reconoció su existencia.

 

Esa ha sido la histórica posición de Mendoza. La Pampa tenía miles de kilómetros cuadrados de humedales abastecidos por ríos. Hoy, no están, no existen.

 

La perpetración de un ecocidio, que implica planificación y ejecución, agrega la necesidad de lograr impunidad para sus responsables, siendo la negación el instrumento fundamental en esa opción.

 

Y la destrucción cultural, un claro objetivo estratégico. La Pampa lo denunció ¡tantas veces! Mendoza, no lo aceptó ¡jamás!

 

En el tramo pampeano del río Atuel no escurre agua porque no alcanza para los regantes mendocinos.

 

¿Quién, cuándo, cómo y con qué derecho se lo determinó? Aquí es obvia la negación meramente existencial de todo un territorio y su pueblo.

 

El ecocida sabe que destruye ambiente y con eso arrastra al éxodo, o a la miseria de los que se quedan, tanto para su presente, como para su futuro.

 

Desconocida, o negada su existencia en el inicio, es imposible tener alguna perspectiva, o planear un futuro.

 

Eso hizo necesario construir instrumentos de elusión para cualquier intento de reparación a futuro y construcción de un eventual proceso criminal.

 

Allí la negación muestra su utilidad, cuando logra destruir la cultura de un pueblo.

 

Más de siete décadas han transcurrido desde el inicio del apoderamiento y, más tiempo aún, si se consideran a la totalidad de los ríos mendocinos que tienen condición de interprovinciales.

 

Han tratado, por todos los medios, de destruir la cultura hídrica pampeana. Jamás, el mero pedido de una disculpa, una intención de reparar, una expresión de solidaridad.

 

Por el contrario, manifestaciones sobre la perversidad pampeana, la ambición, la incapacidad, el capricho y mucho más.

 

Expresiones, tantas veces en boca de altos funcionarios, que resultan repugnantes y ofensivas para generaciones, de los que perdieron la tierra cultivable, los bienes, el futuro, cuando no la vida.

 

No tuvieron éxito, no lo lograron ni lograrán jamás. Porque el pueblo pampeano no perdió, ni niega su cultura y patrimonio.

 

Todo lo contrario, la afianzó. Si hasta los niños saben y confían en que recuperarán lo suyo, porque es la porción de ambiente en la que les tocó vivir de este planeta, tanto para ellos como para su descendencia.

 

En estos días se conoció un documental y juego informático, ampliamente promovido en estamentos del gobierno mendocino, que ignora a La Pampa.

 

Otra vez la negación, el desconocimiento, el oprobio.

 

Pero ¡cuidado! Es un acto del presente que, completado por muchos otros, demostrarán que, cuando el ecocidio sea un crimen, o la lesa humanidad por destrucción ambiental sea considerada, muchos querrán no haber participado en ello.

 

No les será tan fácil, hoy está todo documentado, están identificados daños y responsables. Seguir en el negacionismo es la estrategia del avestruz.

 

No les alcanzará, cuando el brazo de la ley y la justicia se decidan y vayan por ellos.

 

* Ing. Mg. Ingeniería Ambiental

 

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