El perro que “ayuda” a lavar autos
La foto que hace unos días salió en la portada de este diario del lava autos junto a su perro “ayudante” –la mascota transportando uno de los baldes que se utilizan para la tarea- no dejó de llamar la atención de los lectores.
Es que el animalito, en la muy oportuna toma fotográfica, va con el tacho en la boca y, casi podría decirse, hasta parece sonreír.
¿Una exageración? Tal vez aparenta eso, pero dicen los que dicen saber que los perros sí pueden “sonreír”, aunque no de la misma forma que los humanos. Se manifestarían así cuando están relajados, felices o jadeando. Claro, lo que a veces podría parecer una sonrisa sería sólo el perro jadeando para refrescarse con los músculos del hocico relajados. Por ahí podría estar la explicación de esa foto.
Los “trapitos”.
En la escena se ve al muchacho caminando, despreocupado. Su mano envuelta en una rejilla, una remera clara, una bermuda, zapatillas y una gorra completan su indumentaria. Es uno de los tantos lava autos que se multiplicaron en distintos puntos de la ciudad.
Al principio, se recuerda, había algunos lugares como la plaza, la playa de Casa de Gobierno, el Hospital, y otros sitios cercanos a edificios públicos donde realizaban su tarea de lavar autos. Hoy se los ve en diversos lugares, incluso donde no hay bancos u oficinas administrativas.
Raza “cruza calle”.
Y ciertamente la escena captada por Milton, el fotógrafo de LA ARENA, es curiosa y simpática a la vez. El “tipo” (esto es el perro) es un representativo exponente de la popular raza “cruza calle”, pelaje negro y el pecho blanco (como si tuviera una corbata) y mediana contextura. Se llama “Toto Flow”. Así lo dice Héctor José Di Bin (44), quien adoptó al animalito hace 6 años, cuando era una bolita oscura que apenas se levantaba una cuarta del suelo.
“Un día, era el mes de marzo de 2020, pasaba por una casa y había un cartel que decía que regalaban cachorritos, y me dije, me llevo uno. ¿Pero cómo lo elegía? Eran todos lindos… y se me ocurrió chiflar, y pensé ‘el primero que se me acerque me lo llevo’. Y se levantó este a las chuequeadas, medio destartalado en su intento de correr…”, contó Héctor. “Ahí decidí: este es… Y ya lo bauticé ‘Toto’, por un amigo (Toto Garcete), fallecido, que tenía dificultades para caminar. Él se llama ‘Toto Flow’ –lo señala--, pero le decimos sólo ‘Toto’. Lo de flow es porque tiene distinción…”, y hace un gesto como exaltando el porte del animalito.
“¿De qué raza es? Creo que es ‘cruza calle’… pero igual es lindo, ¿o no?”, pregunta. El perro tiene seis años y es su compañero de todas las horas. “Es familia”, agrega.
“Cone” y su historia.
Al “dueño” de “Toto le dicen “Cone”, como el personaje del Condorito, y se toca la nariz prominente como para expresar lo que quiere decir. Cuenta que era del barrio de Villa Elvina, pero ahora vive frente al ex Molino Werner en un departamento alquilado.
Hizo primaria en la Escuela 6, y después de dejar en tercer año del Colegio Nacional completó más tarde el secundario. Su padre se llama Héctor Luis, quien hace poco se jubiló como empleado en la Universidad Nacional de La Pampa; y su mamá es Cristina Pereyra que vive en Toay; y son en total cinco hermanos. Pero a su vez “Cone” tiene dos hijos, Oscar Emanuel (26) y José Elián (21) al que confiesa que no ve hace un tiempo. Su familia la completan dos nietos: Natalia (6) y Lucas (4).
Como tantos.
Hace 8 años –como una necesidad- comenzó a lavar autos; pero antes había trabajado de cocinero en varios lugares, como ser en la casa de comidas de Gimena y Nicolás; en el servicio que Darío Lazo tiene en el autódromo y en varias pizzerías. Pero pasaron cosas y ya no hace ese trabajo.
Desde que empezó a lavar tiene “a cargo” varias cuadras: en el sector de 9 de Julio que va desde calle Pico hasta El Club Fortín. Admite que a veces algunos “colegas” le dicen que tiene demasiadas cuadras, pero él defiende su territorio. “Soy muy responsable, y tengo clientes del Colegio Secundario 9 de Julio, del Ministerio de Salud (ubicado en el Colegio de la ENET) y de la Escuela de Apoyo a la Inclusión n.º 1. En algunos casos me hice amigo de las personas que trabajan ahí”, precisa.
Cono de sombras.
Héctor expone su historia de vida, y reconoce que hubo un momento turbio de su vida, que tiene bien presente para no volver a equivocarse. “A veces las compañías y la noche hacen que uno no ande por el rumbo correcto… pero ya pasó y no pienso volver a eso. Salgo poco… los domingos tengo cosas para arreglar en mi casa, o a veces viene mi hijo Oscar y salimos a dar una vuelta. Pero prefiero no andar mucho por ahí porque no quiero tener problemas”, se cuida.
Lo que le gustaría.
El hombre tiene ilusiones, y confiesa que “el día de mañana me gustaría convertirme en navegante… me apasiona el mar. Me embarqué a pescar muchas veces, en Monte Hermoso, Las Grutas, Necochea… pero para subirse a un barco sé que hay que estudiar un año en Bahía Blanca, y entonces se complica. Me gustaría, tal vez de cocinero, pero en una embarcación es lugar para uno solo y es difícil”, admite.
“Pero estoy abierto a otros trabajos: a cocinar, o a desempeñarme en un campo… esas cosas me gustarían, así que si alguien me busca para eso soy materia dispuesta… Eso sí, ‘Toto Flow’ se viene conmigo”, reafirma como si hiciera falta.
Toto” en acción.
Hoy en día su jornada –de lunes a sábados- comienza “muy temprano. He llegado a venir a las 6 de la mañana. Porque de esa manera espero que la gente que entra a trabajar me deje el auto para lavar. Y a veces, a mediodía almuerzo algo aquí mismo y sigo a la tarde mientras haya algo para hacer”.
“¿Lo de mi perro? Es fantástico: me ha llevado baldes de hasta con 8 litros de agua, y se enoja cuando no se los doy. Pero además, por ahí le pido ‘la rejilla’, ‘el cepillo’, o ‘llevá esa caja’ (nada pesado por supuesto) y el tipo me trae lo que le pido”.
Una atracción.
Y un poco jactancioso, “Cone” agrega que “por esta zona es una atracción… la gente me habla del perro, los chicos del colegio le sacan fotos y hacen videos... Y pareciera que él se da cuenta, porque se para y es como que posa. Supongo que habrá otros perros muy inteligentes… pero con ‘Toto’ no le envidio nada a nadie”, se ufana.
Como “Toto Flow”, los perros suelen ser considerados miembros de la familia, porque ofrecen compañía y lealtad incondicional y se los quiere por eso. Y tanto es así que para la ley son “seres vivos dotados de sensibilidad”, y no “cosas” como ocurría anteriormente.
¿A alguien se le puede ocurrir que “Toto” es una cosa? La respuesta es muy obvia. ¿O no?
Un vínculo singular.
Los que conocen del tema afirman –y muestran estudios que lo demuestran-- que perros de algunas razas pueden distinguir entre más de 200 órdenes distintas.
Se considera que los Border Collie son los más inteligentes del mundo; y por eso son capaces de de realizar trucos, y mostrarse cariñosos, entusiastas, despiertos, vigilantes y sensibles.
Se estima que el perro fue el primer animal en ser adiestrado, y que la interacción con el ser humano dataría de unos 14.000 años, cuando el hombre consiguió domesticar algunos ejemplares del lobo, de quienes descienden los perros. Se los utilizaba como ayuda para cazar y como defensa.
Cuando el hombre empezó a abandonar sus costumbres nómades y a asentarse en determinados lugares, habría empezado a reconocer el valor del lobo como aliado, dando las primeras señales para hacerlo parte de su grupo.
La evolución de la especie –del lobo hacia el can de nuestros días-- concluyó con este vínculo tan singular que hoy tienen, el perro y el humano.
Algunos caninos “famosos”.
“Laika”, la cosmonauta
Aquellos que tienen mascotas, y más precisamente perros/as, suelen regodearse contando pequeñas “hazañas” o anécdotas de sus amiguitos/as, y es así que narran situaciones, gracias y actitudes de los animalitos. Cuestión que, por supuesto, los lleva a sentir por ellos un cariño muy especial.
También, cada tanto, las crónicas periodísticas rescatan historias de otros canes que protagonizaron sucesos inverosímiles y de distinta magnitud, en algunos casos ayudando, apoyando y acompañando a personas de manera incondicional.
Y en ese sentido, siempre se mencionó a canes llevando adelante acciones extraordinarias, con lo que algunos/as alcanzaron la categoría de famosos.
La perrita Laika.
Entre ellos se destaca –quizás porque en su tiempo fue todo un acontecimiento muy difundido por la prensa- el caso de Laika, que quedó en la historia por ser la primera perra cosmonauta en el marco de la carrera espacial que la URSS llevaba adelante con Estados Unidos allá por los años ‘60.
La perrita vagabundeaba en las calles de Moscú, cuando fue “convocada” para convertirse en heroína espacial, y en 1957 viajó a bordo del satélite Sputnik 2.
Lamentablemente murió en esa aventura espacial por el sobrecalentamiento de la cabina del satélite que la transportaba. Se dijo que se trató de un error técnico que le costó la vida.
Laika se encontraba encerrada en una cápsula del tamaño de una lavadora, un lugar donde estuvo durante los días previos al lanzamiento para irse acostumbrando, y contaba con un alimentador automático que le daba una mezcla de nutrientes.
Otros con fama.
Hubo muchos otros perros que fueron muy reconocidos, Entre ellos Hachiko, un Akita japonés conocido por esperar a su dueño en la estación de tren durante 10 años tras su muerte; Balto, un Husky siberiano que lideró el trineo en medio de una tormenta de nieve para llevar medicina a Nome, Alaska; Chonino, un Ovejero alemán policía, héroe en Argentina, en cuyo honor se celebra el Día Nacional del Perro; y Simbad, mascota de la Guardia Costera de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial.
Son también famosos perros que se pudieron ver en cine y televisión.
Lassie: Rough Collie protagonista de series y películas famosas por su lealtad y rescates. Beethoven: El San Bernardo protagonista de las famosas comedias familiares. Rex: El pastor alemán protagonista de "Rex: Comisario diferente". Toto: El Cairn Terrier de Dorothy en "El Mago de Oz". Benji: Perro callejero que protagonizó varias películas.
Todos dejaron una huella, ya sea por su valentía, lealtad o protagonismo en el cine y la televisión.
Colaborador.
“Toto” en plena tarea colaborando con “Cone”, dirigiéndose a lavar un auto. Todos los días la mascota colabora con su amigo.
Cosmonauta.
La perrita Laika, que fue lanzada en una nave espacial. La habían recogido de la calle, y se transformó en la primera perrita astronauta.
Siempre juntos.
Dos amigos. “Cone” y “Toto”, todo el día juntos, desde hace 6 años. El perro lo acompaña a todos lados.
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