¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Miércoles 25 de marzo 2026

Carísimas consecuencias

Redacción 25/03/2026 - 00.14.hs

Al margen de dolor, la guerra desatada contra Irán por los Estados Unidos e Israel no deja de causar sorpresas con la confirmación de que los iraníes poseen un arsenal misilístico mucho mayor en número del que se creía, incluyendo cohetes teledirigidos que alcanzan o superan los 4.000 kilómetros hasta su objetivo. Otra, acaso más trascendente, es que las bravuconadas de Trump empiezan a diluirse frente a la realidad y la guerra que iba a durar unos pocos días según el presidente estadounidense ya lleva casi un mes. Otro de los sucesos inesperados es por qué el mundo islámico no ha apoyado a Irán en su guerra.

 

Recientemente, una sorpresiva publicación de Donald Trump en su red social dio a conocer un mensaje el mismo día que Israel atacó el yacimiento iraní de South Pars, una de las mayores reservas mundiales de gas natural en el mundo, y Teherán respondió lanzando misiles contra un complejo de similar importancia sobre Qatar, uno de los países del Golfo Pérsico. Al respecto, el presidente norteamericano afirmó que EEUU “no sabía nada sobre este ataque en particular”. Detrás de este sinceramiento, que pareció trazar una línea límite entre aliados, los enfrentamientos provocaron un aumento drástico en los precios de la energía y el petróleo. Además, en forma desacostumbrada para con sus mensajes triunfalistas, Trump dijo que “Israel no realizará más ataques relacionados con este campo de South Pars de suma importancia y valor a menos que Irán, imprudentemente, decida atacar a un país inocente, en este caso, Qatar”.

 

Ante una declaración de tono tan infrecuente, la mayoría de los analistas internacionales se preguntan si “¿fue un reflejo de un compromiso ya asumido o una advertencia al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que había confirmado que su país había decidido su ataque en forma individual, pero en una acción que no se repetirá?

 

Por de pronto, los misiles iraníes agrandaron un problema que sigue creciendo y que golpea hasta los mismos Estados Unidos: el aumento de los precios del petróleo y el gas por un lado y las enormes pérdidas en los países del Golfo Pérsico –que se creían marginales a la guerra-- al dificultar su exportación ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz. “La frustración crece entre las monarquías del Golfo, que se han visto arrastradas a una guerra que no buscaron, con carísimas consecuencias y sin una salida clara”. La situación conlleva otro aspecto también muy importante: la negativa de los aliados europeos a tener participación alguna en el conflicto --con la digna exclusión de España— ante el temor justificado de la falta de petróleo y el consiguiente aumento de los combustibles. Mientras, Trump los trata de cobardes. Acaso después de tanta cháchara, la gran sorpresa ha sido el anuncio que el presidente norteamericano al comunicar que mantiene negociaciones con autoridades iraníes para poner fin a la guerra y que existen "puntos de acuerdo importantes en las conversaciones”.

 

Refrendando estas declaraciones –que no dejan de asombrar si se recuerdan las anteriores jactancias—y propone un control del vital estrecho ¡entre Irán y los Estados Unidos!

 

Mientras tanto, ordenó una inesperada tregua de cinco días en las operaciones militares estadounidenses, aunque los israelís anunciaron que continuarán los ataques.

 

'
'